Una de las fiestas más importantes del calendario sueco tuvo un gran comienzo el viernes, cuando el país celebró la víspera del solsticio de verano boreal, pero la goleada 5-1 que sufrió su selección a manos de Países Bajos en el Mundial dejó a todo el país con una cruel resaca futbolística.
El partido comenzó el sábado a las 19:00 hora local en Estocolmo, donde unos 10.000 aficionados se reunieron para verlo en el Estadio Olímpico de la ciudad. El primer gol de Brian Brobbey a los cinco minutos de juego reventó la burbuja sueca y el ambiente festivo se desvaneció rápidamente.
"Estamos decepcionados. Es horrible: sin ganas, sin pasión, nada, es como un partido cualquiera", dijo el aficionado sueco Robin Mert a la cadena TV4.
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La situación empeoró aún más cuando los neerlandeses endosaron cinco goles, con dos tantos de Brobbey y otros dos de Cody Gakpo. El único rayo de esperanza para los suecos, que vencieron a Túnez por el mismo marcador en el debut, llegó en forma de un gol en la segunda parte del suplente Anthony Elanga.
"Hay un mal sabor de boca", dijo el delantero Viktor Gyokeres a periodistas. "Todo el mundo tiene que mejorar en todos los aspectos".
El equipo de Ronald Koeman detectó un punto débil en el centro de la defensa sueca, llegando repetidamente a la línea de fondo y centrando el balón por delante de la portería, entre la zaga y el portero. Brobbey y Gakpo aprovecharon al máximo esos centros para marcar los tres primeros goles.
"El plan era (jugar) como empezamos, pero luego, como se suele decir, te dan un golpe en la cara y tienes que cambiar de estrategia. Ajustamos un poco las cosas en ese primer descanso (para hidratarse) y eso nos ayudó", explicó a los periodistas el seleccionador de Suecia, Graham Potter.
Los suecos pasaron de ser cabezas del Grupo F a ocupar el tercer puesto con tres puntos, a uno del líder, Japón —con el que se enfrentarán en el cierre del grupo— y de los neerlandeses, y la clasificación para las fases eliminatorias sigue estando a su alcance.
"Cuando consigues un buen resultado, todo se dispara y va de maravilla, y cuando no lo consigues, todo se vuelve bastante negativo rápidamente, forma parte de cómo son las cosas", dijo Potter.
A pesar de la decepción, los aficionados de Estocolmo siguen creyendo que su equipo puede dar la sorpresa. "Ahora nos tocará jugar contra Japón. Puede pasar cualquier cosa, y tenemos mucha fe en Potter y en los chicos", dijo la aficionada Caroline Strand a TV4.
Con información de Reuters
