La Fórmula 1 atraviesa un momento de tensión con respecto a una de sus máximas figuras. Luego de que Max Verstappen pusiera en duda su continuidad en F1, Red Bull sufre por la salida hacia otro equipo de Gianpiero Lambiase, ingeniero clave para el piloto neerlandés y que fue relevante en los campeonatos de la escudería.
La noticia sacudió el paddock. Lambiase, ingeniero de carrera y hombre de máxima confianza de Verstappen, dejará Red Bull a fines de 2027 para sumarse a McLaren. La decisión no estaba en los planes y representa un nuevo cimbronazo interno para la escudería austríaca.
Lambiase no es un integrante más. Desde su llegada en 2015 y, especialmente, desde que Verstappen se incorporó en 2016, se convirtió en una pieza fundamental dentro del equipo. Su rol como voz en la radio durante las carreras fue clave en la construcción de una de las sociedades más exitosas de la Fórmula 1 moderna.
La dupla fue protagonista del dominio aplastante de Red Bull en los últimos años, con cuatro títulos mundiales consecutivos (2021-2024) y una temporada 2023 casi perfecta, con 21 victorias en 22 carreras. Sin embargo, ese ciclo dorado empieza a mostrar fisuras.
La salida que agrava una crisis interna
El pase de Lambiase a McLaren, equipo en el que será director de operaciones bajo la órbita de Andrea Stella, se suma a una lista de bajas importantes en Red Bull. En los últimos meses, la escudería perdió figuras de peso como Adrian Newey, Jonathan Wheatley y Helmut Marko, pilares del proyecto que llevó al equipo a lo más alto.
A esto se suma la salida del histórico jefe de equipo Christian Horner en 2025, reemplazado por Laurent Mekies, en medio de un contexto deportivo irregular. El resultado: un equipo que ya no muestra la solidez de años anteriores y que, tras tres Grandes Premios, marcha quinto en el campeonato de constructores con apenas 16 puntos.
Verstappen, cada vez más lejos de la Fórmula 1
En paralelo a esta reestructuración interna, el foco está puesto en Verstappen. El neerlandés no ocultó su descontento con la actualidad de la categoría, especialmente con los cambios reglamentarios que modificaron el ADN de los monoplazas.
A sus 28 años y con 71 victorias, solo por detrás de Lewis Hamilton y Michael Schumacher, el tetracampeón reconoció públicamente que perdió la motivación. “Estoy comprometido al 100%, pero no lo estoy disfrutando”, expresó tras el Gran Premio de Japón, donde finalizó octavo.
Sus declaraciones no fueron aisladas: también dejó entrever que no tiene sentido seguir en la Fórmula 1 si no encuentra satisfacción personal, priorizando su vida fuera de las pistas. Ese mensaje encendió todas las alarmas en Red Bull.
Un presente deportivo que no ayuda y un futuro incierto
El rendimiento del equipo tampoco acompaña. Red Bull ya no domina como antes y aparece relegado frente a escuderías como Mercedes, Ferrari y McLaren. Incluso en el campeonato de pilotos, Verstappen está lejos de la pelea: marcha noveno con 12 puntos, mientras que su compañero Isack Hadjar apenas suma 4 unidades.
La tabla es liderada por la gran revelación del año, Kimi Antonelli, quien domina con Mercedes y llega en racha tras ganar en China y Japón. Este escenario marca un cambio de época en La Máxima y deja a Red Bull en una posición incómoda, obligado a reaccionar rápidamente.
La salida de Lambiase no es solo una baja técnica: es un golpe emocional y estratégico para Verstappen. La relación entre piloto e ingeniero es uno de los pilares del rendimiento en la Fórmula 1, y perder esa conexión puede tener consecuencias directas en pista. En este contexto, la pregunta empieza a tomar fuerza: ¿puede Red Bull retener a Verstappen en medio de tantos cambios?
Por ahora, no hay respuestas concretas. Pero la combinación de resultados irregulares, cambios estructurales y el propio desencanto del piloto dibujan un escenario preocupante. La F1, mientras tanto, observa con atención: el futuro de una de sus mayores figuras podría estar entrando en una etapa decisiva.
