Cuando el Mundial llegaba a su última semana, Gourav Roy, un ingeniero de software indio afincado en San Francisco, recorrió casi 10.000 kilómetros en auto por todo Estados Unidos para asistir tanto a las semifinales como a la final.
Para Roy, era lo más parecido a lo que había soñado desde niño: ver a la India jugar en el Mundial.
No obstante, la posibilidad de que ese sueño se haga realidad parece cada vez más lejana, ya que unos problemas sistémicos profundamente arraigados y la incapacidad para aplicar reformas han dejado a este país de 1.450 millones de habitantes en un modesto puesto 138 del ranking mundial, sin haber conseguido siquiera clasificarse para la Copa de Asia del año que viene.
Este contenido se hizo gracias al apoyo de la comunidad de El Destape. Sumate. Sigamos haciendo historia.
"He aprendido a amar sin expectativas. Esa es la carga del aficionado al fútbol indio", afirmó Roy.
Mientras que países con poblaciones minúsculas como Curazao y Cabo Verde se clasificaron para el Mundial de 2026, la India sigue siendo un claro ejemplo de potencial desperdiciado en el deporte más popular del mundo.
Quienes trabajan en el fútbol indio señalan que los problemas van desde unos sistemas de formación de jóvenes deficientes y la falta de popularidad hasta una federación nacional (AIFF) que lucha por aplicar una visión uniforme ante un mosaico desorganizado de federaciones estatales.
"Si me preguntas, sanear el sistema y reorganizarlo llevará un ciclo completo de cuatro años", declaró a Reuters Ravi Puskur, presidente ejecutivo del FC Goa, club de la Superliga India (ISL). "Después, se necesitarán otros 20 o 25 años para que lleguemos al Mundial".
CONFINADO A ALGUNAS ZONAS
En un país apasionado por el críquet como la India, el fútbol sólo es popular en un puñado de estados como Bengala Occidental, Goa, Kerala, Mizoram y Manipur.
La ISL, puesta en marcha en 2014 con el respaldo de Reliance Industries, uno de los mayores conglomerados de la India, intentó cambiar esta situación con un éxito limitado.
En 2025, la AIFF y Reliance no renovaron su colaboración, ya que las negociaciones se estancaron en medio de un proceso ante la Corte Suprema para implantar unos nuevos estatutos para la federación.
Este año, bajo una nueva dirección liderada por los clubes, la ISL aún no ha cerrado un acuerdo con ninguna cadena de televisión ni ha anunciado el calendario de partidos.
El presidente ejecutivo del NorthEast United, Mandar Tamhane, que dirigió antes el Bengaluru FC, afirmó que los clubes por sí solos no pueden arreglar el fútbol indio.
"Estamos hablando del Gobierno, del sector empresarial indio (...) tiene que ser un esfuerzo colectivo", señaló. "La federación tiene que asegurarse de que los clubes, las federaciones regionales, las empresas y otras partes interesadas trabajen todos juntos".
DÉBIL FORMACIÓN DE JÓVENES
Lalnghinglova Hmar, miembro del comité ejecutivo de la AIFF y ministro de Deportes de Mizoram, señaló que el Gobierno puede ayudar con las infraestructuras, pero que, para que el fútbol indio mejore, el sistema de formación de jóvenes necesita una reforma drástica.
"En Corea del Sur y Japón, los niños disputan más de 40 partidos oficiales por temporada. Esto es algo de lo que carece la India", señaló.
"Empezamos a formar a los jugadores demasiado tarde. La mayoría de los jugadores sub-15 solo disputan entre 12 y 15 partidos oficiales al año. A algunos los convocan para la concentración de la selección juvenil tras haber disputado menos de 20 partidos oficiales", comentó.
"Nos faltan entrenadores cualificados. Muchos estados ni siquiera cuentan con una liga juvenil (…) así no podemos competir", agregó.
Pero el tamaño de la India, precisamente lo que la convierte en un mercado deportivo atractivo y lo que ha llevado al enorme éxito de la Indian Premier League de críquet, también dificulta que la AIFF pueda llevar a cabo reformas generalizadas.
"Si tan solo la mitad de los estados estuvieran haciendo un trabajo adecuado en las bases, las cosas crecerían", añadió Hmar.
La incertidumbre en torno a la ISL, que el año pasado obligó a algunos equipos a suspender los salarios de los jugadores, también supuso un duro golpe para los programas de desarrollo de los clubes.
"Si se consigue aportar estabilidad, la inversión aumentará gradualmente", afirmó Puskur.
(Editado en español por Carlos Serrano)
