Tras 52 años de espera, la República Democrática del Congo regresa al Mundial decidida a borrar la imagen de ingenuidad e insensatez que quedó tras su única participación anterior.
Esa actuación se dio cuando el país todavía era conocido como Zaire y compitió en el Mundial de 1974 en Alemania Occidental, siendo el primer equipo africano del sur del Sahara en participar en el torneo.
Como vigentes campeones continentales, existía la esperanza de que pudieran impulsar el incipiente estatus del fútbol africano, pero en cambio dejaron una imagen deslucida tras perder los tres partidos, incluida una humillante derrota 9-0 ante Yugoslavia.
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La República Democrática del Congo, el segundo país más grande de África en superficie, ha sufrido desde entonces frecuentes convulsiones políticas y económicas que han tenido un marcado efecto en la selección y la han llevado a jugar durante décadas muy por debajo de su gran potencial.
Pero al recurrir a la creciente diáspora, han logrado conformar un equipo sólido que pudo clasificarse al Mundial tras superar dos eliminatorias.
En primer lugar, los congoleños compitieron en una repesca continental en noviembre entre los cuatro mejores segundos de los nueve grupos africanos y eliminaron Camerún y Nigeria para alzarse con la victoria.
Eso les valió un lugar en la repesca interconfederaciones en marzo, donde vencieron a Jamaica en tiempo extra para convertirse en el penúltimo país en asegurar su plaza en la Copa del Mundo que se celebrará en Canadá, México y Estados Unidos.
Fue una recompensa a la persistencia y la perseverancia en una campaña agotadora en la que perdieron por poco ante Senegal en su grupo inicial antes de viajar miles de kilómetros para asegurar su clasificación.
"Esas experiencias nos han hecho más fuertes y resilientes, y nos han conducido hasta aquí. Después de todo el arduo trabajo que los jugadores y el cuerpo técnico han realizado durante los últimos tres años, se lo han ganado con creces", dijo su entrenador francés, Sébastien Desabre.
El DT ha mantenido una alineación consistente y ha destacado el espíritu de equipo desarrollado durante sus casi cuatro años al mando.
La mayoría de los jugadores de su plantilla nacieron en Europa, ya sea en Bélgica, Francia o Suiza, además de Aaron Wan-Bissaka, nacido en Londres, que ya había sido convocado por Inglaterra pero que no pudo debutar debido a una lesión.
"Estamos sumamente orgullosos porque toda una generación no ha podido ver a su selección nacional en la Copa del Mundo, pero ahora la verán allí", añadió Desabre.
El elenco africano quedó encuadrado en el Grupo K de la Copa del Mundo, donde se medirá con la Portugal de Cristiano Ronaldo, Colombia y Uzbekistán.
(Escrito por Mark Gleeson en Ciudad del Cabo. Editado en español por Javier Leira)
