En 2025, el motor de la economía fue la intermediación financiera

La economía del 2025 cerrá por arriba del 4% explicada por un efecto arrastre frente al pésimo resultado de 2024. El sector financiero avanzó un 25%, mientras que la industria tuvo un resultado magro. 

29 de enero, 2026 | 19.58

El resultado de la actividad económica del 2025 superará el 4% pero solo por una cuestión de arrastre. Así lo definió la economista Marina Dal Poggetto en un reciente artículo publicado por la IAE Business School. El comportamiento de los sectores fue totalmente heterogéneo. En el balance de ganadores y perdedores puede apreciarse la letra chica del programa económico de la Libertad Avanza. Para la consultora Vectorial, los beneficiarios del modelo fueron “sectores que tradicionalmente no son identificados con la economía real”, como el sector financiero que en el año avanzó un 25% en la comparación interanual.

En noviembre, la actividad mostró un retroceso de 0,3%, mientras que en diciembre el resultado no será tan auspicioso para la Casa Rosada sino más bien algo muy moderado, según las estimaciones de Analytica. Para el acumulado del año, estiman un avance del 4,3%, unas décimas menos que lo proyectado en el último reporte del Indec sobre el Estimador Mensual de la Actividad (EMAE).

La inercia de crecimiento que se acaba

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El Estimador Mensual de Actividad Económica de noviembre de 2025 fue un motivo de preocupación para la administración Milei. La trayectoria de la actividad mostró una desaceleración sostenida de su variación interanual acumulada.

Entre enero y abril, el EMAE registró un crecimiento de 6,4% con respecto al mismo período del año anterior, cifra que se contrajo hasta alcanzar un 4,5% en noviembre. “A mediados de 2025 ya se evidenciaban las dificultades para sostener los niveles de actividad alcanzados hacia diciembre del 2024. La contracción interanual de noviembre (-0,3%) representa un quiebre adicional en la narrativa del año ya que señaló el fin del rebote estadístico”, sostuvo el último informe de la consultora Vectorial.

El resultado de 2025 se explicará en su totalidad por una inercia que llegó a su fin. “En 2025 la economía va a haber crecido más de 4%, pero sólo por arrastre. El nivel de noviembre es 0,3 punto porcentual abajo del de un año atrás y el arrastre para 2026 es prácticamente cero”, escribió en un artículo publicado esta semana en el Informe Económico Mensual del IAE Business School.

Sin inercia que mueva la economía durante 2026, otras serán las variantes claves. “El acceso al crédito y la capacidad para refinanciar los vencimientos de dólares y los de pesos (a plazos más largos que descompriman la pared de vencimientos de 2027) es condición necesaria para que la estabilización se consolide y la inflación vuelva a caer en 2026. El camino no va a ser lineal y todavía faltan responder dos preguntas que van a empezar a resonar con más fuerza en la segunda mitad de 2026, cuando estacionalmente la salida de la cosecha se modere y la oferta vuelva a quedar determinada sólo por los dólares de la deuda”, agregó Dal Poggetto.  

Esas dos preguntas serían –en opinión de la economista que también dirige la consultora EcoGo- quién sigue siendo el prestamista de última instancia de la Argentina luego del salvataje de Scott Bessent y la segunda, cómo reaccionará el mercado ante las perspectivas reeleccionistas (si es que las tuviera) de Milei.

El ganador del modelo, el sector financiero

Durante todo 2025, los niveles de actividad no lograron alejarse sustancialmente de los valores registrados en el último mes del año anterior. Las caídas registradas en marzo (-1%), junto con las de junio y julio (-0,4% en ambos meses), y finalmente noviembre (que pese a ubicarse 0,1% por encima del nivel de diciembre, retrocedió 0,3 puntos porcentuales con respecto a octubre), exhibieron los problemas del sistema productivo para establecer una senda de expansión robusta.

Dentro del grupo de actividades ganadoras sobresalió la intermediación financiera, cuya expansión acumulada anual alcanzó un 25,6%, estableciéndose como el rubro más pujante del conjunto económico. Luego se ubicaron los impuestos netos de subsidios con un 9%, el sector de hoteles y restaurantes con un 8,5%, la actividad minera y de canteras con 7,9%.

“La economía tuvo un impulso significativo en sectores que tradicionalmente no son identificados con la economía real, uno por ser de carácter fiscal y el otro por vincularse al rubro financiero. Asumimos que la estrategia del gobierno en esta materia seguirá orientada a potenciar los sectores primarios y extractivos y mantener un nivel de apertura que perjudicará la producción industrial a cambio de una mejora en los precios de estos bienes a partir de un aumento en las importaciones de éstos”, sostuvo la consultora Vectorial en su último informe.

El sector manufacturero mostró un progreso de apenas 1,3%, en tanto la producción agrícola creció un 4,4%.

La inercia inflacionaria

“La aceleración del ritmo de los precios durante el segundo semestre de 2025 plantea una inercia elevada para el arranque del 2026”. Así arranca un reciente informe de la Fundación Capital (Martín Redrado) con la lupa puesta en la variación de precios y en el escenario para los próximos meses a partir del cambio de ponderación del Indec en la medición del IPC con un mayor peso de los servicios. “Prevemos que, en el mejor escenario, el quiebre del 2% mensual será hacia la segunda mitad de año”, enfatizó el documento publicado la semana pasada.

Ante este escenario, la administración Milei tendrá que hacer equilibrio –de acuerdo al documento de la consultora que dirige Redrado- entre el ancla monetaria, un persistente atraso en los ingresos de los trabajadores registrados con gremios que empezaron a picar en punta durante enero con acuerdos paritarios por encima de la inflación y la profundización del ajuste del gasto público.

Durante 2025, el precio de los bienes aumentó por debajo que los servicios (26,5% contra 43,1%). Desde la medición de enero se aplicará una nueva ponderación basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017- 2018, que reemplaza a la del 2004-05.

La actualización del patrón de consumo implicará un mayor peso relativo para los servicios (vivienda y sus servicios, comunicaciones, etc.) y uno menor para los bienes (alimentos, bebidas, prendas de vestir y calzado, etc.).