La fantasía del equilibrio fiscal pisando partidas entró en un cuello de botella que amenaza con profundizar la recesión económica. El esquema tributario del gobierno de Javier Milei, reduciendo gravámenes a los sectores concentrados sin compensar la pérdida de ingresos del Fisco únicamente se mantiene con nuevas rondas de ajustes de partidas, bajo la premisa de que no hay fondos. No importa si es Salud, Educación, Infraestructura o haberes jubilatorios. Producto de esta transferencia de recursos a un reducido número de corporaciones y grupos económicos, mientras la economía se encuentra en una recesión que se profundiza en materia productiva, llevó a que el Estado perdiera recursos el año pasado por 2,5 billones de pesos, mientras que acumula un desfinanciamiento de 12 billones de pesos desde la llegada de Milei.
La caída en la recaudación se explica por la eliminación o reducción de más de 19 impuestos, incluidos el Impuesto PAIS (tributo sobre divisas y pagos en moneda extranjera) y retenciones a las exportaciones, que tradicionalmente representan ingresos significativos para el fisco argentino. También hubo modificaciones en Bienes Personales y la elevación del mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias, reduciendo gravámenes sobre grandes patrimonios. Ninguna medida que implique un alivio a la carga fiscal de los hogares de menores ingresos. De hecho, la recaudación por IVA fue la segunda mayor en siete años.
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El esquema de reducción o eliminación de gravámenes a los sectores concentrados de la economía no mejora las condiciones del sector productivo, ligado más a la suerte del consumo interno o la competitividad de las exportaciones –en caída libre por el atraso cambiario—, mientras mantiene el peso del ajuste en los hogares, impidiendo una recuperación de la demanda que impulse los niveles de actividad. El circulo vicioso de ajuste, pérdida de recaudación por menor actividad y nueva ronda de ajuste muestra signos de agotamiento. “La recaudación real por habitante de 2025 fue la menor de los últimos siete años. Además, entre 2023 y 2025 la recaudación coparticipable tuvo un mayor descenso relativo que la no coparticipable”, señala el informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).
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El traspaso de la mochila
Teniendo en cuenta la recaudación tributaria nacional de 2025, en moneda constante, se tiene un descenso de 2,5 billones de pesos en comparación con el 2024. “Esta diferencia se originó en la baja de recaudación de cinco de los once diferentes tipos de recursos tributarios, que no lograron ser compensados por la suba de los seis restantes”, señala el informe del Iaraf. El desfinanciamiento se mantendrá este año. Las reducciones proyectadas en contribuciones patronales y alícuotas de Ganancias corporativas, propuestas en la reforma tributaria se discutirá en 2026, prevé una pérdida de recaudación estimada del 0,8 por ciento del PIB.
Entre 2023 y 2025, la recaudación total ajustada por inflación disminuyó en unos 12 billones de pesos, con un ahorro promedio de impuestos por habitante de aproximadamente 22.000 pesos por mes en términos reales (descontada la inflación). El Gobierno lo promueve como una baja en la presión fiscal total, que se redujo del 22,4 por ciento del PIB en 2023 al 21,4 por ciento en 2025, aunque mochila no se alivianó de manera homogénea.
Un estudio previo del Iaraf dio cuenta de que el 92 por ciento de la baja en presión tributaria no fue absorbida por el Estado nacional, sino por las provincias y la Ciudad de Buenos Aires, que resignaron ingresos por coparticipación y otros impuestos. De los tributos con decrecimiento, el que más dinero significó fue impuesto PAIS con 10,5 billones de pesos, seguido por derechos de exportación con 1,5 billones debido a la eliminación temporal y bajas permanentes de carga tributaria del tributo. Luego, en tercer lugar, se ubica bienes personales, con una baja de 1,1 billones. En orden de magnitud, le siguen impuestos internos con 511.000 millones de pesos (con bajas de ciertas alícuotas) y “Resto” con 10.300 millones. Estos dos últimos podrían sufrir una nueva poda en el marco de la reforma laboral que impulsa el oficialismo.
Entre los tributos con incremento interanual de la recaudación, el mayor aporte provino de los aportes y contribuciones a la Seguridad Social, con 6,2 billones de pesos. En segundo lugar se ubicó el impuesto a los combustibles, con 1,6 billones, seguido por los derechos de importación, que aportaron 1,3 billones. Luego se destacó el impuesto al cheque, con 845.000 millones de pesos; el IVA, con 620.000 millones y, finalmente, el impuesto a las Ganancias, con un aporte de 552.000 millones.
En cuanto al comercio exterior, el atraso cambiario, la caída de los precios internacionales de los productos que se exportan y las diferentes bajas en en la carga tributaria explican el desbalance de la recaudación. “La recaudación por derechos de exportación de 2025 fue menor a la del año 2024, con una baja real del 16 por ciento. Respecto a los niveles máximos de recaudación de 2021 y 2022, la recaudación de 2025 fue un 59 y 58 por ciento menor, respectivamente. Por otro lado, la recaudación de derechos de importación sería la tercera mayor del periodo, con un incremento del 22 por ciento respecto a 2024”, detalla el informe de Iaraf.
Recaudación por habitante
Por el lado de los tributos vinculados al sector interno, en 2025 el IVA exhibe la tercer mayor recaudación real por habitante del periodo de siete años, con un incremento del 0,7 por ciento respecto a 2024. El impuesto a las Ganancias tiene en 2025 la segunda menor recaudación real por habitante del periodo bajo análisis, con una suba del 1,2 por ciento respecto al 2024.
En lo que respecta a la recaudación de los tributos vinculados a la seguridad social, se tiene quela recaudación de contribuciones patronales por habitante de 2025 fue la mayor en términos reales en todo el periodo, por lo explicado anteriormente. Por otro lado, el nivel de recaudación de aportes personales de 2025 se ubica en un nivel real muy similar al de los años 2022 y 2023. Respecto al 2024, la recaudación creció un 14,3 por ciento en términos reales. Esto obedece a la suba real de la remuneración formal privada y a la suba de la alícuota efectiva de los aportes, dado el incremento del tope máximo de la base imponible de aportes de empleados en comparación con el año anterior.
La recaudación real por habitante del impuesto a los combustibles líquidos se ubicaría en un nivel similar a 2022, mostrando una marcada recuperación frente a los 2023 y 2024 y quedando por debajo de los máximos de 2019 y 2021. Este repunte se explica principalmente por las significativas actualizaciones aplicadas al tributo de monto fijo a comienzos de 2024. En lo que respecta a los tributos al comercio exterior, la recaudación por derechos de exportación de 2025 fue menor a la del 2024, con una baja real del 16,2 por ciento en 2025.
Respecto a los niveles máximos de recaudación de 2021 y 2022, la recaudación de 2025 fue un 59,6 y 58,1 por ciento menor, respectivamente. Esta diferencia se debe principalmente a una disminución del precio internacional de los bienes exportables y a las diferentes bajas en la carga tributaria del tributo efectuadas a lo largo del 2025. Por otro lado, la recaudación de derechos de importación sería la tercera mayor del periodo, con un incremento del 22 por ciento respecto a 2024. La recaudación de impuesto PAIS, obviamente es nula, implicando una reducción del 100 por ciento respecto a 2024.
“La recaudación tributaria total real por habitante de 2025, si se ordenan las siete recaudaciones anuales de mayor a menor, ocupa el último lugar, ubicándose un 13,7 por ciento por debajo del máximo del 2022 y 1,4 por ciento por debajo de la del 2024”, destaca el informe del monitor fiscal del Iaraf.
La pérdida constante de recursos es compensado por el Gobierno con nuevas rondas de ajuste en partidas. En 2025, las partidas reales para Salud disminuyeron respecto a 2024, especialmente en programas clave y financiamiento hospitalario, incluyendo caídas reales en presupuestos de centros como el Instituto Nacional del Cáncer. El presupuesto para Educación y Cultura fue 1 por ciento menor en 2025 que en 2024 y 44 por ciento menor que en 2023, según análisis de ejecución presupuestaria. Partidas para ciencia y tecnología también cayeron en términos reales pese a incrementos nominales en algunos rubros.
El Congreso derogó decretos que recortaban fondos universitarios y aprobó leyes de financiamiento tras protestas masivas del sector, incorporando cláusulas que actualizan recursos por inflación, lo que expone la resistencia a los recortes. La caída de recursos por menor recaudación (coparticipación) y transferencias afectó los presupuestos provinciales, obligando a ajustes y contención de gasto. Aunque en 2025 el gasto provincial aumentó en términos reales, ello fue después de fuertes recortes de gasto nacional acumulados en 2024–2025. Estos ajustes en áreas sensibles (Salud, Educación, Ciencia, Universidades) se chocan con las reducciones tributarias que no tuvieron contrapartida en aumento de otras fuentes de ingreso. Esto deja al descubierto que el equilibrio fiscal no se sostiene sin afectar servicios públicos esenciales.
