El Banco Central avanzó este jueves con una nueva flexibilización de los encajes bancarios y redujo del 75% al 65% el piso de integración diaria mínima de los depósitos que deben cumplir las entidades financieras. La decisión, que también elimina restricciones sobre los plazos de los bonos elegibles para integrar esos encajes, se inscribe en la hoja de ruta acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de la segunda revisión del programa vigente. El objetivo es bajar la tasa de interés y mejorar el crédito, área en la que actualmente se registra un alto nivel de morosidad.
Según explicó el Central, el objetivo es “facilitar la administración de la liquidez por parte de las entidades” y contribuir a “reducir la volatilidad de las tasas de interés de corto plazo”. En la práctica, el recorte del piso diario implica que los bancos tendrán mayor margen para manejar descalces transitorios sin incurrir en penalidades, en un contexto en el que el costo del dinero sigue siendo una de las principales restricciones para el crédito.
La decisión marca un nuevo paso en el proceso de desarme del esquema de encajes que se endureció de forma acelerada entre julio y octubre de 2025. En aquel período, atravesado por la incertidumbre política previa a las elecciones legislativas, el Banco Central llevó los requisitos a niveles que no se registraban desde comienzos de los años noventa.
El endurecimiento incluyó subas sucesivas sobre depósitos a la vista y sobre instrumentos vinculados a fondos comunes de inversión, junto con la imposición de un cumplimiento diario que elevó las exigencias operativas para el sistema. Desde entonces, la entidad inició un sendero de normalización gradual.
En octubre volvió al cómputo mensual y redujo el piso de integración del 100% al 95%. Un mes más tarde lo bajó al 75%, nivel que se mantuvo hasta este jueves. En paralelo, se eliminaron exigencias adicionales y se habilitaron mecanismos para trasladar desvíos entre períodos, lo que apuntó a dar mayor previsibilidad al manejo de liquidez. La nueva reducción de este jueves al 65% profundiza esa tendencia.
Medida doble
La eliminación de los plazos mínimos y máximos para los bonos elegibles amplía el menú de activos que los bancos pueden computar como parte de sus encajes. Hasta ahora, los títulos públicos adquiridos en suscripción primaria debían tener un plazo mínimo de 60 días, una restricción que limitaba la flexibilidad de las carteras. En conjunto, ambas medidas buscan impactar sobre el nivel y la estabilidad de las tasas de interés.
Durante el período de mayor endurecimiento, la volatilidad del mercado de dinero se trasladó al costo del financiamiento, afectando tanto a empresas como a consumidores. La expectativa oficial es que, con mayor liquidez disponible, el sistema financiero pueda sostener una baja gradual de tasas y acompañar la recuperación del crédito. Ese punto aparece como uno de los ejes centrales de la etapa actual.
Tras el freno de 2025, el financiamiento al sector privado comenzó a mostrar señales incipientes de repunte, aunque desde niveles deprimidos. Al mismo tiempo, los indicadores de morosidad se ubican en valores elevados en términos históricos, lo que introduce cautela en la expansión de las carteras.
Desde el Banco Central sostienen que la flexibilización de encajes era una condición necesaria para recomponer el canal crediticio. “Las adecuaciones buscan mejorar el funcionamiento del mercado monetario y acompañar el proceso de recuperación del crédito”, señalaron fuentes de la entidad.
En el sistema financiero, en tanto, la medida venía siendo reclamada desde los meses de mayor restricción, cuando la rigidez de los encajes complicaba tanto el fondeo como la gestión de préstamos.
