El ministro de Economía de la administración libertaria, Luis Caputo, aseguró este lunes que unos 3,8 billones de pesos del Tesoro nacional que no aparecieron depositados en el Banco Central son de “pública trazabilidad” aunque la duda del mercado es si se están utilizando a pérdida para reemplazar el rol del Banco Central de administrar la política monetaria.
Caputo salió a responder en la red social “X” a la diputada de origen libertario Marcela Pagano, que hizo una denuncia en la Justicia para que se investigue el destino de unos 3,8 billones de pesos que tomó de deuda el Gobierno y no fueron depositados en el Banco Central. El presidente Javier Milei se sumó al compartir ese posteo con el mensaje: “DESENMASCARANDO A MENTIROSA SERIAL. NO SORPRENDE LA BASURA QUE ES, YA QUE ES PERIODISTA (Sic)”.
Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.
El escándalo por el manejo de los fondos del Estado se potenció por la actitud irónica del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, que respondió a un periodista que legítimamente consultó sobre el destino de, dijo, unos 4 billones de pesos obtenidos por el Tesoro en la licitación de deuda. "Si buscamos bien, en algún lado están", le dijo Bausili en un tono sobrador al periodista lo que generó indignación incluso en el mercado, que esperaba una explicación.
Ni Milei ni Caputo rindieron cuenta de qué hizo el Gobierno con los 3,8 billones que se estima tomó de deuda en la última licitación del Tesoro en julio, aunque el análisis de las estadísticas del Banco Central permiten inferir que se depositaron en cuentas del Tesoro en bancos comerciales, esencialmente el Banco Nación el mismo 31 de julio.
Las estadísticas son parciales, ya que reflejan saldos netos y no los movimientos de fondos registrados en el día, y llegan con varios días de demora cuando se tratan de ver los movimientos de las cuentas del Tesoro en los bancos comerciales.
Por ejemplo, se sabe que los depósitos del Tesoro en los bancos comerciales subieron 1,4 billón en julio, después de caer el último día del mes: 2,2 billones en junio, 3,1 billones en mayo y 2,8 billones en abril. Es decir, en la última jornada hábil los depósitos caen unos 2,5 billones promedio adjudicado al pago de salarios (en junio más por el aguinaldo), lo que se corresponde con una suba en julio de 1,4 billón como saldo neto entre el depósito de 3,8 billones y el pago de salarios de la administración pública.
El análisis con los datos disponibles permitió al mercado inferir que el Gobierno usó esos fondos para “hacer política monetaria” un rol que le corresponde al Banco Central pero que el presidente Milei se opone a que realice, porque implica administrar la liquidez del sistema y la tasa de interés en la que opera el mercado.
Ese rol implica operar a pérdida los recursos del Tesoro de la Nación, que son captados a través de la emisión de deuda a una tasa superior a la que se opera en el mercado secundario y luego colocados en plazos fijos o directamente en cuentas a la vista a una tasa inferior de la que se pagó.
En forma gráfica, por cada 100 pesos que el Gobierno coloca de nueva deuda en la última licitación pagó 8% más que la inflación, que se mantiene en 30% anual y luego deposita los fondos en los bancos comerciales, esencialmente el Banco Nación, en plazos fijos a tasas del orden del 20% a 25%. El Nación, o cualquier otra entidad que trabaje con el Tesoro, utiliza después esos fondos para intervenir en el “mercado de pesos” y los ofrece a una tasa más baja cuando la demanda de las empresas y de otras entidades financieras que necesitan liquidez hace subir la tasa de interés en las operaciones de Cauciones.
MÁS INFO
Ese rol de administrar la liquidez del sistema financiero y de regular la tasa de interés a la que se opera corresponde que la realice el Banco Central de la República Argentina, pero por una limitación ideológica del presidente Milei muchas de las responsabilidades de la entidad fueron transferidas informalmente al Tesoro que paga el costo de regular con los impuestos de los argentinos.
El Gobierno libertario cree que de esa manera evita que haya emisión monetaria y que con estadísticas opacas engaña al mercado, pero no logró en ningún momento consolidar un proceso de desinflación consistente y los operadores descreen de los informes oficiales y operan “a ciegas” con más percepción que información. Por ejemplo, se instaló como práctica que los intereses de la deuda se capitalizan y no se computan para informar el resultado financiero, pero El Destape también detectó que no se computan para el déficit financiero el costo de emitir la deuda, que en algunos meses fue de 2 billones de peso, y las transferencias de fondos a la Ciudad de Buenos Aires, que lo registran “por debajo de la línea” para inflar el superávit fiscal.
