La irrupción de una masa de aire polar que llevó las temperaturas a valores extremos en buena parte del país volvió a poner bajo presión al sistema gasífero argentino. Mientras el consumo residencial se disparó como consecuencia del frío y el Gobierno priorizó el abastecimiento domiciliario, estaciones de servicio de GNC de distintas provincias comenzaron a registrar restricciones en el suministro, largas filas de vehículos y cierres temporarios que afectaron tanto a automovilistas particulares como al transporte de pasajeros y de cargas.
Las limitaciones se concentraron principalmente en aquellas estaciones que operan con contratos interrumpibles, una modalidad que permite acceder a una tarifa más baja durante gran parte del año, pero que habilita a las distribuidoras a suspender el suministro cuando el sistema necesita privilegiar el consumo considerado prioritario, como los hogares, hospitales y otros servicios esenciales.
Las restricciones alcanzaron distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, especialmente La Plata y Mar del Plata, además de localidades de La Pampa, Tucumán y otras provincias del interior, donde el incremento de la demanda residencial obligó a redistribuir el gas disponible.
Desde la División de Energía del Gobierno nacional insistieron en que el abastecimiento para los usuarios residenciales se encuentra asegurado. El secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González, afirmó que "hoy hay producción y transporte suficientes para satisfacer toda la demanda prioritaria del país" y sostuvo que "no hay que sorprenderse de que algunas industrias y estaciones GNC puedan tener algunos pocos cortes durante el año".
Sin embargo, la situación volvió a abrir el debate sobre un problema que distintos actores del sector energético vienen señalando desde hace varios inviernos: la producción de gas natural creció de manera sostenida impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta, pero la infraestructura de transporte continúa presentando limitaciones que aparecen cada vez que la demanda alcanza sus máximos estacionales.
El vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC, Pedro González, explicó que la situación no afecta por igual a todas las estaciones. "El Gran La Plata viene mal desde hace años: el 90% de sus estaciones de servicio tienen contratos interrumpibles con sus proveedores", señaló. También indicó que en la Ciudad de Buenos Aires el panorama resulta diferente porque "el 98% de las estaciones opera con contratos firmes", lo que permitió mantener el servicio con normalidad durante los días de mayor consumo.
En todos los lugares
En Mar del Plata también se registraron inconvenientes. Según González, "un tercio de las estaciones marplatenses tiene servicio interrumpible", condición que explica por qué las restricciones aparecieron con fuerza durante la ola de frío. El dirigente agregó que "estamos teniendo una ola de frío bastante importante en todo el país, lo que hace que la demanda de gas domiciliario aumente muchísimo. Eso mueve la demanda total, porque se mantiene para los casos de la industria y las estaciones de servicio".
Aunque el Gobierno atribuye las restricciones a una situación excepcional provocada por el consumo récord de los hogares, desde distintos sectores sostienen que la coyuntura climática vuelve a poner en evidencia problemas estructurales que permanecen sin resolución. Marcelo Zanoni, presidente de la Cámara de GNC del Interior del país, sostuvo que "no se trata de una cuestión de producción de gas: tenemos capacidad para abastecer a diez Argentinas juntas en julio y agosto; el problema es que no se hacen las obras para transportarlo". En ese sentido, agregó que "con dos plantas compresoras de gas se solucionarían nuestros problemas".
La discusión también involucra a los contratos de abastecimiento. Zanoni explicó que "la industria y las estaciones de servicio pueden elegir la manera de contratar el suministro de gas: cuando deciden hacerlo de manera informal, se arriesgan a cambio de tenerlo un 30% más barato". Esa diferencia de costos lleva a muchas estaciones a optar por contratos interrumpibles, aun sabiendo que durante el invierno pueden quedar temporalmente sin suministro.
La Asociación del Personal Jerárquico del Gas (APJ-Gas) sostuvo que "gas sobra", pero afirmó que la falta de obras impide transportar el recurso hacia los principales centros de consumo durante los momentos de máxima demanda. En otro comunicado, la organización planteó que "esta situación es un clásico lamentable de cada año, los cortes no son nuevos, lo novedoso es que cada año comienza antes y las estrategias razonables brillan por su ausencia". Además, cuestionó que "la falta de una política energética integral y una planificación que anticipe medidas para el invierno son causales directas de la escasez de gas natural".
El secretario general de APJ-Gas, Rubén Ruiz, señaló que "una de las cosas que podría hacer el gobierno nacional es planificar la construcción de los faltantes, y no dejarlo solo en manos de los privados". Según explicó, existe "una puja entre el Estado que no quiere poner plata y los privados que están renuentes a buscar préstamos o poner ese capital por más que se queden con las concesiones".
Ruiz también hizo referencia a modificaciones en la modalidad contractual del mercado gasífero. De acuerdo con el dirigente, "los contratos llamados 'firmes con ventana', que antes manejaba ENARSA y hoy se manejan en el sector privado", reducen los días garantizados de suministro y dejan a industrias y otros usuarios expuestos a mayores restricciones durante el invierno. Mientras tanto, el impacto comenzó a extenderse sobre distintos sectores productivos. La Unión Industrial Argentina advirtió que al menos una de cada dos empresas analiza reducir su nivel de actividad durante el mes debido al incremento del costo del gas y las restricciones de abastecimiento.
En Tucumán, la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino alertó que la falta de gas natural y el aumento del costo energético "ponen en riesgo la continuidad de la zafra y la campaña productiva 2026". La entidad explicó que varias plantas procesadoras evalúan detener parcialmente sus operaciones si las restricciones continúan durante los próximos días. La Unión Industrial de Tucumán también cuestionó el esquema vigente al señalar que muchas empresas deben abastecerse con Gas Natural Licuado importado a precios muy superiores a los del gas doméstico, situación que modifica significativamente la estructura de costos.
En Salta, la Unión Industrial provincial informó que las restricciones afectan a ingenios azucareros, industrias cerámicas, empresas citrícolas, tabacaleras y otras economías regionales. Su vicepresidente, Julio Fazio, afirmó que varias plantas pasaron de una restricción parcial a una suspensión total del suministro, obligando a reorganizar o detener procesos productivos. La Unión Industrial de Córdoba también expresó preocupación por el escenario y reclamó previsibilidad para evitar que la disponibilidad de energía dependa exclusivamente de las posibilidades de contratación de cada empresa.
