El consumo se hundió en enero: desplome de ventas en todos los sectores

Con ingresos derrumbados e inflación persistente, el consumo masivo cayó fuerte en el primer mes del año respecto a diciembre y contra el mismo mes del año pasado. Todo en rojo.

27 de febrero, 2026 | 15.59

El consumo arrancó el 2026 con números en rojo. Según el último informe de la consultora Scentia, las ventas de productos masivos se desplomaron 7% en enero respecto a diciembre. La crisis de ingresos y el recalentamiento de la inflación volvieron a impactar de lleno en los hogares, que reducen compras y ajustan el gasto ante la pérdida de poder adquisitivo.

El dato más contundente del relevamiento es la baja en las ventas en volumen durante enero, ya que se trata de uno de los peores inicios de año para el consumo masivo en los últimos tiempos, consolidando un ciclo contractivo que ya se había observado en 2025. Para peor, el balance también fue negativo en la comparación interanual: las ventas disminuyeron 1,1%.

Radiografía del desplome de las ventas

La retracción fue generalizada en todo el país y afectó tanto a supermercados como a autoservicios independientes. Respecto a diciembre, la caída fue estrepitosa en las grandes cadenas (15,4%), que también experimentaron una baja de 3,3% en comparación a enero de 2025.

Mientras tanto, en los comercios de cercanía el retroceso fue del 12,5% en la medición intermensual, mostrando un deterioro más profundo en el canal tradicional. En retrospectiva, las ventas contra enero del año pasado bajaron 4,2%.

La disminución en la comparación mensual desestacionalizada indica que no se trata únicamente de un efecto estacional posterior a diciembre, sino de una tendencia estructural ligada a la crisis económica. De hecho, en el segmento E-commerce -donde suele poner la lupa el Gobierno- hubo una caída del 11% contra diciembre de 2025.

Inflación alta y menor poder de compra

El informe vincula directamente el derrumbe del consumo con el contexto de inflación persistente y salarios que todavía no logran recomponerse en términos reales. En términos nominales, las ventas muestran incrementos por efecto de precios, pero al medir unidades comercializadas el retroceso es claro. El consumidor prioriza productos básicos y reduce compras en categorías no esenciales.

En algunos rubros discrecionales, la baja casi alcanza el 10% interanual. Incluso en alimentos y artículos de higiene —segmentos tradicionalmente más estables— se observaron caídas relevantes en volumen, lo que refleja la profundidad del ajuste en los hogares.

Los autoservicios independientes acumulan en los últimos doce meses una contracción superior al 20%, mientras que los supermercados presentan una baja acumulada más moderada, aunque igualmente significativa. El estudio de Scentia se basa en una muestra superior a 8.000 puntos de venta en todo el país, con representación nacional y metodología de scanning transaccional.

A nivel regional, el interior del país mostró descensos más marcados que el AMBA, donde las promociones y estrategias comerciales de las grandes cadenas amortiguaron parcialmente la caída.

Un primer trimestre con señales de alerta

Tradicionalmente, enero suele mostrar cierta desaceleración tras el pico de consumo de diciembre. Sin embargo, una baja de esta magnitud marca un arranque particularmente débil para el comercio.

Si la inflación se mantiene en niveles elevados y no hay una recuperación clara del ingreso real, el consumo podría continuar profundizando la crisis durante el primer trimestre. Las ventas dependen cada vez más de descuentos, financiación y promociones agresivas para sostener el volumen.

El dato sintetiza el escenario: la combinación de crisis de ingresos, inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo golpea de lleno al mercado interno. Y el Gobierno no planifica medidas de expansión, sino todo lo contrario.