La actividad económica registró en diciembre un retroceso mensual que volvió a encender las alertas tras el dato negativo de noviembre que difundió el Indec esta semana. Aunque el nivel general mostró una mejora interanual, el desempeño frente a noviembre evidenció que la economía -sin contar al sector agropecuario- sigue atravesando un momento de fragilidad, con sectores clave para la generación de empleo en retroceso.
De acuerdo a un informe de la consultora Equilibra, la actividad económica mostró una caída respecto de noviembre si se excluye el aporte del sector agropecuario. El dato contrasta con la variación interanual positiva y expone una dinámica irregular, marcada más por rebotes puntuales que por una recuperación sostenida.
El retroceso mensual se explica, en buena medida, por la debilidad de los sectores no vinculados al agro. Mientras el campo mostró un desempeño excepcional, impulsado por una cosecha récord de trigo, el resto de la economía volvió a mostrar signos de agotamiento. Sin ese aporte extraordinario, el nivel de actividad habría profundizado su caída hacia fin de año.
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El agro sostiene, pero no alcanza
Los datos muestran que la mejora global de diciembre estuvo prácticamente sostenida por el sector agropecuario, que registró un fuerte crecimiento tanto en términos interanuales como mensuales. Ese desempeño permitió compensar la contracción de la industria, la construcción y varios rubros de servicios, que continuaron en terreno negativo.
Según el informe, al excluir el agro, la actividad económica cayó cerca de 0,7% frente a noviembre y acumuló dos meses consecutivos de retroceso interanual. Este comportamiento refuerza la idea de que la recuperación no es homogénea y que depende de factores puntuales más que de una mejora generalizada de la demanda.
Estancamiento prolongado y señales de crisis económica
Más allá del dato mensual, el balance del último trimestre del año resulta preocupante. Tras la caída registrada en octubre y noviembre y el leve repunte de diciembre, la economía habría permanecido prácticamente estancada en el cuarto trimestre. En términos desestacionalizados, el avance fue marginal y no alcanzó para consolidar una tendencia clara.
Este comportamiento se suma a un proceso de desaceleración que comenzó a mediados de año y que refleja las dificultades para sostener el nivel de actividad en un contexto de ajuste fiscal, caída del consumo y deterioro del poder adquisitivo. Así, aunque el promedio anual cerró en alza por el arrastre estadístico de la recuperación previa, el pulso actual de la economía sigue siendo débil.
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Sectores golpeados y recuperación desigual
El informe sectorial muestra que industria y construcción continuaron en terreno negativo, con caídas interanuales que reflejan el impacto de la menor inversión y el freno en la obra pública. Comercio y transporte exhibieron una evolución dispar, mientras que los servicios ligados al Estado también mostraron señales de contracción.
En contraste, algunos servicios privados lograron mantenerse estables, aunque sin mostrar un impulso suficiente para revertir el panorama general. El resultado es una economía que avanza a dos velocidades y que mantiene latente el riesgo de una crisis económica más prolongada si no aparecen motores de crecimiento más amplios.
La caída de la actividad económica en diciembre frente a noviembre deja una advertencia clara de cara al comienzo del nuevo año. Sin el impulso del agro, la economía no podrá sostener el nivel de producción y empleo. Con el cierre de diciembre, el nivel de actividad quedaría 0,3% debajo del nivel de febrero de 2025 y a casi 1% del récord de junio de 2022.
