El Banco Central recibió en dólares un volumen equivalente al total de reservas que detenta actualmente y que, lejos de mejorar, se mantiene en términos brutos inamovibles. Incluso, si exhibe el comportamiento de las reservas netas, arroja una importante caída, dejando sin margen de acción directa a la autoridad monetaria para arbitrar el tipo de cambio. Por el ingreso de sectores vinculados a la agroindustria, la minería y la energía, el aporte del Fondo Monetario y la deuda tomada en el primer semestre, el Central registró un ingreso de 45.427 millones de dólares. No obstante, las reservas apenas superan en términos brutos los 40.000 millones (40.961 millones al 28 de agosto) y las reservas netas duplicaron su valor negativo hasta los -6.547 millones de dólares. La salida por pago de importaciones, el déficit comercial del resto de las actividades económicas, el pago de vencimientos y la compra de divisas de hogares y empresas y por turismo explica que se esfumara en el mismo lapso ese ingreso de divisas.
En el primer semestre del año, el Banco Central mejoró su registro de reservas internacionales brutas por 10.332 millones de dólares, de la mano de la agroindustria, la minería y la energía debido al crecimiento en el ingreso de divisas por comercio de bienes. A esto se suman los factores financieros de deuda con organismos y con privados. Al 31 de julio, las reservas netas del BCRA registraron un saldo negativo de -6.547 millones, aumentando (negativamente) en términos interanuales en 3.862 millones. "Las reservas netas líquidas (divisas) fueron negativas en -13.086 millones de dólares y -6.539 millones correspondieron a oro", señala el último relevamiento del Grupo de Estudios de la Realidad Económica y Social Pablo Barousse.
Los principales factores que explican la suba bruta de reservas en el primer semestre se encuentran que, desde lo comercial, se parte de un ingreso neto de 19.888 millones de dólares por exportaciones de bienes de los principales sectores vinculados a la agroindustria argentina. Al mismo tiempo, los sectores minería y energía, que son cada vez más superavitarios vía comercio neto de bienes, generaron un ingreso neto de 5.514 millones de dólares en la primera mitad de 2025. Se suma el ingreso de dólares netos del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 11.191 millones y 8.834 millones en concepto de otros ingresos netos por préstamos tanto públicos como privados y pago neto de intereses. De esta forma, este conjunto de variables permitió un ingreso de dólares por 45.427 millones, según un informe de la Bolsa de Cereales de Rosario (BCR).
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Por otro lado, se identifican una serie de factores que implicaron una demanda neta de dólares. En el plano comercial y dejando de lado los sectores agro, minería y energía, el conjunto del resto de actividades implicó un egreso neto de dólares por 18.163 millones de dólares considerando la diferencia entre cobros de exportaciones y pago de importaciones. La cuenta de servicios en la primera mitad del año fue negativa en 5.868 millones de dólares. Por el lado financiero, se registró un egreso neto de capitales vinculada a inversiones por 1.775 millones de dólares que se explica principalmente por salida de empresas y dolarización de carteras por 8.767 millones. "Por último, al considerar el resto de rubros no contemplados se alcanza un egreso neto de dólares por 523 millones", detalla el informe.
La salida de divisas
A partir de estas cifras, el Balance Cambiario del Banco Central en la primera mitad de 2025 arrojó una cuenta corriente cambiaria negativa, a diferencia del saldo positivo del año pasado en igual período. Si bien la agroindustria, minería y energía ingresaron más dólares que el año pasado, se normalizó el pago de importaciones y el resto de los sectores generó un déficit comercial de 18.163 millones de dólares en términos netos. Al mismo tiempo, aumentó el déficit de servicios, mientras que el pago de intereses (ingreso primario) se mantuvo en línea con los últimos años.
Por el lado de la cuenta financiera, se registra un saldo positivo por 11.237 millones de dólares, lo que permitió financiar cómodamente el resultado de la cuenta corriente cambiaria. En este caso, fue clave el desembolso del FMI y resto de organismos para lograr un fortalecimiento de las reservas internacionales en un contexto de normalización macroeconómica, explican los analistas Bruno Ferrari y Emilce Terré en su informe. “En paralelo, el sector privado se endeudó por 6.400 millones de dólares (colocaciones netas de amortizaciones y pagos de intereses), que ayudaron a financiar la creciente dolarización de carteras de las personas humanas después de liberación de las restricciones cambiarias en abril: 10.000 millones de dólares”, detalla un informe de lcg. En total, el sector privado en su conjunto fue demandante neto de divisas por 2.500 millones de dólares.
"En perspectiva del largo plazo, la capacidad que tiene Argentina de generar dólares vía comercio de bienes es de gran relevancia, ya que ganar solidez en dicho aspecto propicia una menor exposición a los vaivenes de los flujos de capitales y colabora en el sendero de generar estabilidad macroeconómica. Al mismo tiempo, en parte refleja el grado de competitividad y la forma en la que el país se inserta en el mundo", explican. Finalizado el ingreso de divisas de la cosecha gruesa –liquidación adelantada por la promesa de una baja temporal, que luego se hizo permanente, de las retenciones- y con un boom de compras al exterior de quienes aprovechan las “bondades” del dólar atrasado, el saldo comercial (ingreso genuino de divisas) se estima será de apenas de un tercio del obtenido en 2024, en plena recesión económica.
Por fuera de los sectores primarios exportadores, las manufacturas y el comercio fueron demandantes netos de dólares. La industria automotriz, resto industria y comercio registraron un déficit de 5.313, 4.862 y 2.932 millones de dólares, respectivamente, en el primer semestre de 2025, récord desde al menos 2003 para los tres sectores. En maquinaria y equipo se alcanzó un déficit de 2.724 millones de dólares, el segundo resultado más negativo desde al menos 2003. Finalmente, el resto de los sectores agregados registró un déficit agregado de 2.333 millones de dólares.
La caída hubiese sido peor sin Vaca Muerta y el desempeño del rubro energético. El sector registró un ingreso neto de dólares por comercio de bienes en el primer semestre de cada año, considerando los diferentes subsectores pertinentes a minería y energía. Tras registrar un déficit de 936 millones de dólares en 2022, en los últimos años comenzó a mejorar significativamente el resultado obtenido hasta un superávit de 5.514 millones de dólares de 2025 y un récord desde al menos 2003.
"Se vislumbra un doble efecto, una contracción importante en los pagos de importaciones de los sectores “electricidad” y “petróleo” al tiempo que aumentaron sustancialmente los cobros por exportaciones por la actividad petrolera. Al mismo tiempo, si bien la minería no es intensiva en pago de importaciones, los cobros de exportación en la primera mitad de 2025 fueron 2.611,9 millones de dólares, el total más alto desde al menos 2003", señala el informe de la BCR. Las subas en el precio internacional del oro fue un elemento clave para este resultado. En este escenario, se estima que la balanza comercial alcanzaría este año un superávit del orden de los 6.000 millones de dólares, un tercio del alcanzado el año pasado (18.928 millones de dólares), producto del salto de las importaciones estimuladas por el tipo de cambio. “El uso que más creció fue Resto, con 298,6 por ciento, y alcanzó un récord histórico, esencialmente por la mayor compra de bienes despachados mediante servicios postales (couriers)”, informó oficialmente el último relevamiento del INDEC.