El saqueo planificado del petróleo venezolano

Estados Unidos planificó el deterioro de la infraestructura petrolera de Venezuela a partir de sanciones económias que se iniciaron meses antes del intento de Golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. 

03 de enero, 2026 | 20.51

“Vamos a dirigir el país hasta que podamos hacer una transición segura, adecuada y juiciosa. Ellos nos arrebataron nuestro petróleo. Ahora Estados Unidos tendrá una fuerte participación en la industria petrolera venezolana”. El corolario Trump de la Doctrina Monroe no fue más que la invasión de un país de América latina, el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro (y su esposa), con un objetivo que nada tiene que ver con la declamada democracia: la apropiación de los 300 billones de barriles de reservas de crudo venezolano y otras tantas de gas, sumado a existencias de oro, tierras raras y otros minerales.

Estados Unidos construyó el deterioro de la industria petrolera venezolana a partir de las sanciones económicas aplicadas sobre PDVSA – la empresa estatal de hidrocarburos- que tuvieron su rito iniciático en los meses previos al golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002. Con los años, las diferentes administraciones estadounidenses fueron contribuyeron al debilitamiento de la infraestructura venezolana que pasó de producir 3,5 millones de barriles diarios a menos de un millón.

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Trump construyó la mentira de que Venezuela se había quedado con los “derechos petroleros de Estados Unidos”, cuando estos recursos naturales fueron nacionalizados en 1975, en línea con los movimientos realizados por el resto de los Estados que integraban la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

“Las reservas probadas de petróleo de Venezuela superan a Estados Unidos, Canadá y México combinados. Es la sexta reserva del planeta en gas y tiene las mayores reservas de oro en el área del Orinoco, hierro, bauxita, coltán, diamantes y tierras raras. Con esta invasión se cambia el dominio del comercio exterior de crudo y gas que estaba en manos de PDVSA y sus aliados rusos y chinos”, sostuvo Ernesto Mattos, economista UBA e investigador PRO.INGRA FCE UBA y UNPAZ, en diálogo con El Destape. Chevron será la punta de lanza de la “reconstrucción” de la infraestructura petrolera venezolana, así como lo fue en Irak junto a Texaco y la JP Morgan.

Otra maniobra que horadó la capacidad productiva de PDVSA fue la expropiación que realizó Estados Unidos – a través de un fraguado proceso judicial digno de lawfare- de las refinerías venezolanas en territorio estadounidense. Las instalaciones de la empresa CITGO fueron entregadas al fondo buitre propiedad de Paul Singer.

El petróleo venezolano de 1912 a Hugo Chávez

La historia petrolera de Venezuela se inicia en 1912, año de la primera perforación. Para 1928 ya se había constituido en el primer exportador de petróleo del mundo, por delante de México y Estados Unidos.

En sus inicios, el sector estaba manejado por empresas privadas, principalmente de los Estados Unidos hasta que en el país se sancionó la Ley de Hidrocarburos en 1943, en donde se intentó una suerte de reparto fifty -  fifty entre el Estado y las empresas privadas. Recién en 1975 el petróleo venezolano fue nacionalizado, en el marco de la nacionalización de las reservas petroleras que realizaron los países de la OPEP en la década del ´70.

Con la Ley Orgánica que reserva al Estado la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos del ´75, PDVSA pasó a funcionar como casa matriz de un conjunto de sociedades nacionalizadas – y por las que se pagó indemnización-, entre ellas Amoco (la ex Standard Oil), Chevron, Texaco, Exxon, Shell, Mobil, entre otras.

“En 1989, luego de la crisis de la deuda que sufrió Venezuela, el presidente Andrés Pérez firmó con el FMI y el Banco Mundial la primera tanda de ajustes, al igual que el resto de los países de la región. PDVSA fue uno de los primeros objetivos de las reformas neoliberales. Como mejor ejemplo de esto, no hace falta más que remarcar que al frente de la petrolera estatal fue puesto un empresario y ex senador ampliamente contrario a la administración estatal de los recursos. Según el presidente de PDVSA, Venezuela debía abandonar la OPEP y unirse a la AIE (agencia energética de los países desarrollados importadores de energía)”, explicó Diego Mansilla en su artículo “Petroleras Estatales en América Latina: entre la transnacionalización y la integración”, publicado por el Centro Cultural de la Cooperación (CCC).

A partir de la década de 1990, y bajo una nueva interpretación de la Ley de Nacionalización, PDVSA avanzó con una serie de firmas de convenios – más de 36- llamados “Convenios de Servicios Operativos” en campos en explotación con una extracción de 500 mil barriles por día (un 17% de la extracción total).

Todo volvió a cambiar a partir de 2002, con Hugo Chávez como presidente, al entrar en vigencia la Ley Orgánica de Hidrocarburos con la que se revirtieron las concesiones neoliberales implementadas desde 1989. La estatal PDVSA pasó a detentar el control operativo y la mayoría accionaria de las empresas en suelo venezolano; y en 2005 se declararon ilegales los 32 convenios operativos.

“La mayor parte de las petroleras internacionales aceptaron la transformación y las condiciones de PDVSA. Sólo la italiana Eni, la francesa Total y las norteamericanas Conocco y Exxon Mobil rechazaron esta migración, las primeras de convenios operativos y las restantes de asociaciones estratégicas, por lo que PDVSA debió indemnizarlas y tomar el 100% de las actividades”, sostuvo Mansilla.

La mentira planificada detrás de la neo Doctrina Monroe

El Destape dialogó con un economista experto en el mercado venezolano de los hidrocarburos que vivió a ese país a partir de su exilio en 1979 y trabajó en el sector durante largos años y se especializó en los segmentos de gas natural licuado e hidrógeno verde. Eligió hablar en off the record por conocer a cada uno de los actores privados y públicos vinculados a la puja petrolera coronada con la invasión de Trump ocurrida durante la madrugada de este 3 de enero de 2026. Nada de lo que ocurre y ocurrió fue una casualidad. Así lo narró el entrevistado:

“Trump dijo que les habían quitado los derechos petroleros y eso no fue así. Estado Unidos construyó una mentira flagrante alrededor de la cuestión petrolera en Venezuela. La nacionalización de los recursos ocurrió en 1975 bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez. Todas las empresas fueron compensadas. Como miembro de la OPEP, Venezuela tenía una cuota de producción de 3,5 millones de barriles diarios (un crudo extremadamente pesado) pero esto era antes de que empezara el proceso de sanciones económicas.

Desde lo estrictamente económico (y político), Estados Unidos construyó un escenario de deterioro de la infraestructura petrolera a partir de un conjunto de sanciones lanzadas en los meses previos al golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002 a partir de lo que se conoció como “la huelga petrolera”.

Las sanciones apuntaron a quebrar la capacidad de refinación del crudo venezolano y romper los acuerdos de comercialización en los diferentes países del Caribe, sumado a la expropiación de la red de refinerías ubicadas en suelo estadounidense que eran abastecidas por el crudo de PDVSA con cerca de 700.000 barriles diarios.

Las sanciones tienen que ver, por ejemplo, con el abastecimiento tecnológico para las refinerías que procesaban el crudo extremadamente pesado de la cuenca del Orinoco, insumos que venían directamente de Estados Unidos y Europa. Irán logró darle asistencia tecnológica a Venezuela para que no perdieran toda su capacidad productiva pero no fue suficiente.

¿Qué ocurrió con la refinería CITGO? A través de un proceso judicial de dudosa legitimidad, se operó una suerte de expropiación en tierra estadounidense de las empresas bajo bandera de PDVSA. Estos activos fueron entregados al fondo estadounidense Amber Energy, vinculado con Elliott Investment Management, el mismo fondo buitre que operó en la Argentina como actor clave del lawfare contra Cristina Fernández de Kirchner. El buitre Paul Singer.

Con el tiempo, la infraestructura de refinación se fue deteriorando. A Irak la bombardearon específicamente en su estructura petrolera para luego enviar a las empresas norteamericanas a liderar la reconstrucción. En el camino elegido para Venezuela el bombardeo fue a través de sanciones económicos desde 2002.

En el caso de Irak, Chevron-Texaco fue parte de las cinco compañías petroleras internacionales seleccionadas por la Organización Estatal de Comercialización de Petróleo de Irak para “manejar” el crudo de la región tras la invasión de EE.UU. Como soporte financiero, operó el JP Morgan, contratado por la Autoridad Provisional de la Coalición en Irak para dirigir un consorcio de 13 bancos (Banco de Comercio de Irak), cuyas ganancias se alimentaron del negocio petrolero que pasó a manos privadas.

Además de la cuenca del Orinoco, existen tres proyectos de gas en aguas profundas off shore, que iban a realizarse con la italiana ENI y Repsol. El Gobierno de Venezuela ya lo tenía acordado con las empresas, que luego de las sanciones impuestas por Estados Unidos decidieron retirarse de ese negocio.

El impacto geopolítico del ataque de Donald Trump tiene incidencia en todo el Caribe. Venezuela mantenía una relación comercial con Trinidad y Tobago en la explotación de un yacimiento de gas en el mar, cuyo lecho subterráneo tocaba ambos países. Trinidad lo explotaba y le pagaba una regalía a Venezuela. En su primera presidencia, Trump bloqueó ese proyecto, luego Biden les otorgó un permiso para continuar con la operación y ahora Trump volvió a bloquearlo. Estados Unidos también quiere quedarse con estos recursos.

PDVSA mantiene acuerdos con la República Dominicana, Nicaragua y Cuba con el envío de 100.000 barriles diarios que ahora se ven coartados. En el mundo se producen de manera diaria 108 millones de barriles, de los cuales 14 millones los produce Estados Unidos, otros 13 millones Arabia Saudita y una cifra similar Rusia. Con esta incursión, Trump aumentó su poder de regulación en el mercado petrolero y le quitó a la OPEP un actor relevante. Lo que vendrá después de esta incursión será el desmembramiento de PDVSA vía privatización”.

Estados Unidos, el regulador de la OPEP

Los socios de PDVSA eran la rusa PJSC NK Rosneft y la China National Petroleum Corporation. También eran aliados en la explotación de tierras raras (como parte de un intercambio vinculado a la deuda venezolana con esos países). Estados Unidos va por todo: hierro, bauxita, coltán, diamantes y tierras raras.  

En cuanto al petróleo, Estados Unidos podría erigirse como un regulador monárquico. Los mercados vinculados al crudo retomarán sus operaciones el domingo por la tarde. ¿Qué va a pasar con el precio?

“Trump se había encargado de decir que no se iba a frenar la producción. Venezuela está exportando cerca de 800.000/900.000 barriles por día, fundamentalmente a China, con lo cual no creo que quiera crearse más problemas. Si aumenta la producción, será una manera de entregarle más poder a Chevron y al mismo tiempo, podría operarse una baja en el precio por un incremento de la oferta. Habrá que esperar”, analizó Víctor Bronstein, director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (CEEPYS).