¿El boom de la energía perjudica a la industria?: el debate de los economistas sobre la "enfermedad holandesa"

Cómo es que el crecimiento de Vaca Muerta y el superávit energético de la era Milei puede agravar la crisis en la que se encuentra sumida la industria.

23 de marzo, 2026 | 00.05

Resulta contradictorio que, en la Argentina de Milei, la industria no salga de su crisis mientras el país tiene autoabastecimiento energético y hasta exporta hidrocarburos por primera vez en décadas. Pero, tal vez, esa contradicción no sea tal. Los economistas ya debaten si están empezando a verse síntomas de la denominada "enfermedad holandesa", un problema que atraviesan las naciones cuando el boom exportador de alguno de sus recursos naturales lleva a una abundancia de divisas que permite mantener un dólar barato, el cual, a su vez, hace menos competitiva al resto de la economía, especialmente a la industria.

El nombre proviene de lo que ocurrió en los Países Bajos en los años '60, cuando la nación europea descubrió importantes yacimientos de gas que, a través de su venta al exterior, generaron una súbita apreciación del florín, lo cual terminó por perjudicar al resto de sus industrias de exportación.

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La cuestión surge porque, en 2024, Argentina logró tener superávit energético por primera vez en 15 años (a excepción del pandémico 2020), aunque ahora gracias a la inagotable fuente de recursos de Vaca Muerta, segundo mayor yacimiento de gas no convencional y cuarto mayor de petróleo no convencional del mundo.

Si hace dos años la balanza comercial energética arrojó un resultado positivo de 2.700 millones de dólares, esa cifra se elevó a 7.800 millones de dólares en 2025, y en 2026 podría crecer todavía más si persiste el alza de los precios del petróleo por la guerra en Medio Oriente y sigue creciendo la producción de la cuenca neuquina.

Entonces, la lógica indica que la industria debería verse beneficiada gracias a que, especialmente tras inaugurarse el Gasoducto Perito Moreno (ex Gasoducto Néstor Kirchner) en 2023, el AMBA puede ahora ser abastecida por Vaca Muerta.

Pero la realidad es más compleja. En los dos años de gobierno de Javier Milei, el peso no paró de apreciarse luego de la megadevaluación inicial. Actualmente, el tipo de cambio real que mide el Banco Central se encuentra a los mismos niveles que en septiembre de 2024, tras el pico de los meses preelectorales del año pasado.

La suba de la inflación que arrancó en junio pasado, por su parte, no hace más que confirmar que la divisa norteamericana se atrasa mes a mes, tal como ocurrió entre enero y mediados de marzo pese a la aceleración de las bandas cambiarias.

¿De la "enfermedad holandesa" a la "enfermedad argentina"?

¿Es posible que Argentina ya esté sufriendo la "enfermedad holandesa"? Aunque no todos están de acuerdo, el debate ya está instalado entre los economistas.

"La enfermedad (holandesa) es asintomática al principio, pero está", advirtió la consultora LCG en un reciente informe y señaló que "el sector de hidrocarburos está haciendo su aporte para ocultar el síntoma del atraso cambiario. Tenemos márgenes afectados en varias empresas", pese a que todavía "no tenemos síntomas en la balanza de pagos".

LCG añadió que la "enfermedad holandesa" "puede madurar de a poco, pero el desenlace (en una forma distinta a la de una crisis de balanza de pagos) puede ser repentino" y alertó que "hoy, de hecho, ya muestra síntomas en su impacto en empresas y en el empleo".

Al contrario, Guido Zack, director de economía de Fundar, señaló a El Destape no estar de acuerdo con la idea de que el país padece de "enfermedad holandesa" por tres motivos principales. Primero, porque "en las economías con enfermedad holandesa el tipo de cambio baja fuerte, por lo que no tienen problemas inflacionarios".

Segundo, porque de haber "enfermedad holandesa", "el Banco Central podría mejorar su balance de forma mucho más contundente y rápida, y acumular reservas sin miedo a que la emisión sea inflacionaria". Y, tercero, porque "el Tesoro argentino sigue sin tener acceso a los mercados internacionales", cuando "los ahorristas internacionales no tendrían mucho reparo en prestarle a un país con equilibrio presupuestario y con el exceso de dólares que genera la enfermedad holandesa", enumeró Zack.

Para otros, sin embargo, el hecho de que no exista actualmente no quiere decir que no sea un riesgo para el futuro próximo. "Es muy incipiente aún hablar de enfermedad holandesa a raíz del aporte de la energía por el desarrollo de Vaca Muerta, ya que la mitad de las exportaciones todavía provienen del agro", aclaró Martín Bronstein, economsta de la consultora CEEPyS, especializada en energía.

Pero, agregó, sí considera que "el sector energético está contribuyendo a la decisión del Gobierno de mantener el dólar bajo para no calentar la inflación (y comprar reservas), claramente afectando a la industria nacional".

En ese sentido, Bronstein advirtió que "es un tema al que un gobierno debe prestar particular atención en los próximos años si busca mantener saludable el sector industrial y el resto de la economía", "porque el aporte de la energía en la balanza comercial se va a profundizar" a medida que se incremente la producción de Vaca Muerta.

Las decisiones estratégicas y la crisis industrial

Como sea, la posibilidad de síntomas actuales o incipientes de "enfermedad holandesa" se agrava debido a decisiones políticas de Javier Milei y Luis Caputo que perjudican aún más la competitividad industrial.

Una de ellas es la de buscar que Argentina alcance la paridad de exportación (export parity) en energía, es decir, que acople los precios locales a los internacionales. Se trata de un objetivo en el que todavía se encuentra trabajando, pero que se vio, a su vez, favorecido por el fin de la obligatoriedad de las petroleras de informar los aumentos en el surtidor.

Ello va en línea con el fin de los acuerdos de precios de la nafta que había establecido Sergio Massa, así como la desregulación del mercado del Gas Licuado de Petróleo iniciada en enero de 2025. Además, la baja progresiva de los subsidios energéticos también afectó a las empresas, que sufrieron un fuerte aumento de costos en tarifas.

Para colmo, esto se complementa con la apertura comercial propiciada por el Gobierno, incluyendo la baja de aranceles en productos industriales clave en términos de generación de empleo como los textiles, los electrodomésticos y celulares o los neumáticos.

También se efectivizó una baja de aranceles a la importación de bienes de capital en julio de 2025, que puede ser beneficiosa si se realiza selectivamente y con visión de largo plazo, pero perjudicial para el desarrollo de industria pesada local si se hace de manera indiscriminada.

Así, desde que asumió Milei, se perdieron cerca de 100.000 empleos industriales registrados, a razón de unos 160 por día, según un informe reciente de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Muchos más que el puñado de miles de empleos directos que puede crear el sector energético.

Entre los años '50 y '80, Brasil creó Petrobras y Eletrobras y, al alcanzar su autoabastecimiento, se encargó de mantener bajos los precios internos de la energía para desarrollar una industria competitiva, que hoy es referencia a nivel continental y mundial. Milei pone de ejemplo a Irlanda, sin reparar en que la industria hizo al 33% de su PBI en 2024. La forma de alcanzarla puede estar apenas cruzando el río Uruguay, pero el Gobierno elige ver para otro lado.