El aumento del consumo que celebra Milei se explica por los tarifazos de servicios públicos

El Gobierno resalta cifras récord de consumo privado en porcentaje del PBI, pero responde al fuerte aumento del gasto en servicios públicos, transporte, comunicaciones y otros gastos fijos que absorben una porción cada vez mayor de los ingresos familiares y se computan como ese consumo.

03 de junio, 2026 | 13.42

El Gobierno celebra el aumento del consumo privado como reflejo de una supuesta mejora de la actividad económica y de la situación personal de los hogares. El propio Milei y sus funcionarios destacan que este indicador alcanzó niveles récord y lo presentan como una demostración de que la economía se recupera, los salarios mejoran y las familias vuelven a gastar. Sin embargo, una mirada más detallada sobre la composición de ese consumo revela que ese aumento se explica por el crecimiento de la participación de los servicios públicos en el gasto de los hogares, lo que se computa como "consumo privado" dentro de las estadísticas del PBI

Los datos oficiales muestran efectivamente una recuperación del consumo privado durante 2025 y comienzos de 2026. No obstante, ese indicador reúne gastos muy diferentes entre sí y que su crecimiento no necesariamente implica una mejora homogénea de las condiciones de vida. Dentro del consumo privado conviven desde la compra de alimentos hasta los viajes al exterior, pasando por los gastos en medicina prepaga, telecomunicaciones, alquileres, transporte y servicios públicos. Por esa razón, un aumento del indicador puede coexistir con una caída del consumo masivo y con dificultades crecientes para llegar a fin de mes. 

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La discusión volvió a cobrar fuerza a partir de distintos informes privados que analizaron el nuevo esquema económico, como el documento publicado por la consultora PxQ. Mientras sectores vinculados a bienes durables, turismo emisivo, automóviles o tecnología muestran señales de recuperación, las ventas de alimentos, indumentaria y otros productos de consumo cotidiano continúan exhibiendo un desempeño mucho más débil.

Desde diciembre de 2023, las tarifas de electricidad, gas, agua, transporte y otros servicios regulados registraron incrementos muy superiores a la inflación general, alterando la estructura de gastos de las familias. Este peso adicional que un hogar destina a pagar la factura de luz o de gas también forma parte del consumo privado que contabilizan las cuentas nacionales. Es decir, el aumento de esos gastos contribuye a expandir el indicador que luego el Gobierno utiliza como evidencia de recuperación económica.

De acuerdo con el informe de la consultora que conduce Emmanuel Álvarez Agis, el consumo privado aumentó 7,9 por ciento anual en 2025 y alcanzó su máximo nivel histórico. Sin embargo, también advirtió que esto ocurre en paralelo a una masa salarial que en términos reales se ubica 11 por ciento por debajo del máximo de 2015 y con ventas en supermercados que todavía están 9 por ciento por debajo de 2023 y 27 por ciento con respecto al máximo de 2015.

En la composición del consumo privado difundidas a partir de las cuentas nacionales, aproximadamente el 45 por ciento del indicador corresponde a servicios, mientras que el resto se vincula con la compra de bienes. Dentro de ese universo aparecen rubros como gastronomía, transporte, telecomunicaciones, salud privada, alojamiento y servicios públicos. 

No todo es consumo

La magnitud que adquirieron los gastos fijos durante los últimos dos años permite dimensionar el problema. De acuerdo con un informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios de la UBA-Conicet, una familia promedio del Área Metropolitana de Buenos Aires llegó a destinar más de 249.832 pesos en mayo a la canasta de servicios públicos. El trabajo señaló además que ese gasto creció 50  por ciento interanual. La política oficial apunta a profundizar esa tendencia. Funcionarios de Energía ya anticiparon que el objetivo es continuar reduciendo subsidios para que los usuarios afronten una proporción cada vez mayor del costo real de los servicios energéticos. 

El resultado es una creciente reasignación de ingresos dentro de los presupuestos familiares. Una porción mayor de los salarios se destina a cubrir gastos obligatorios y queda menos margen para adquirir bienes de consumo masivo. En términos económicos, el consumo privado puede aumentar porque los hogares pagan más por servicios esenciales, aun cuando compren menos alimentos, ropa o productos para el hogar.

La estructura histórica de las cuentas nacionales permite observar la importancia de estos rubros. Dentro del consumo privado figuran categorías como alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles, además de transporte, salud, comunicaciones y restaurantes. Todos esos componentes forman parte del cálculo agregado que luego se presenta como evolución del consumo,

La consultora resalta que todo el ingreso de un hogar que no se destine al ahorro es consumo. A título de ejemplo, explica que e si un hogar gana 100 y ahorra 10, su consumo es 90. Ahora bien, si al mes siguiente tiene que destinar 10 adicionales a pagar servicios públicos o el alquiler, el ahorro baja a 0 y el consumo “aumenta” a 100. El trabajo recalcula el incremento del consumo en 2025 descontando, entre otros rubros, los servicios públicos, los gastos en turismo en el exterior y los bienes importados, el "consumo del mercado interno” sube 1,4 por ciento y no un 7,9 por ciento.