Este viernes 1º de mayo entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea tras décadas de negociaciones, creando un mercado conjunto de 700 millones de personas.
Esto se debe a que, en marzo pasado, el congreso de Brasil finalmente aprobó el acuerdo, por lo que ya todos los países del bloque sudamericano lo ratificaron.
En Argentina, específicamente, el acuerdo había sido aprobado por el Congreso el 27 de febrero pasado, y luego promulgado por el presidente, Javier Milei, ese mismo día.
Debido a que todavía quedan instancias formales por completar, especialmente de parte de parlamentos europeos, el acuerdo comienza a regir de forma provisoria mediante la puesta en marcha de su capítulo comercial.
Al contrario, los aspectos institucionales y de cooperación quedarán para una etapa posterior, una vez que se cumplan los procedimientos pendientes.
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En ese sentido, en Europa, bajo las objeciones de países como España y Francia —principalmente por cuestiones agrícolas—, todavía se debaten aspectos legales del acuerdo y falta su aprobación parlamentaria en cada uno de esos países. En cambio, el Mercosur ya completó ese proceso.
El comienzo de esta etapa incorpora además un componente geopolítico relevante, ya que busca poner un freno a la expansión de China.
Los cambios que introduce el acuerdo Mercosur-UE en materia comercial
En este marco, se inicia un proceso progresivo de reducción arancelaria para más del 90% del comercio bilateral. La baja no será uniforme, ya que cada sector tendrá esquemas diferenciados que, en algunos casos —como la industria automotriz—, pueden extenderse hasta 15 años.
El acuerdo fija cuotas arancelarias conjuntas para el Mercosur en productos como carnes bovinas, aviares y porcinas, arroz, maíz, sorgo, miel, quesos, leche en polvo, etanol y ovoproductos. A su vez, el 80% de las exportaciones industriales comenzará con arancel cero.
Entre los productos que recibirán beneficios directos se encuentran el aceite de soja para uso industrial, el aceite de girasol y los productos pesqueros.
En el caso de carnes y granos, no se aplicarán aranceles cero a todo el volumen exportado, sino que regirán cuotas con aranceles preferenciales. Para la carne vacuna se estableció un cupo de 99.000 toneladas con un arancel del 7,5%. Para Argentina, esto resulta clave ya que la Cuota Hilton, correspondiente a carne de alta calidad, pasa a tributar 0% de forma inmediata.
Para la carne aviar se fijó un cupo de 180.000 toneladas para el bloque, con eliminación total de aranceles en un plazo de cinco años. En arroz, el cupo con arancel cero es de 60.000 toneladas, también a implementarse gradualmente en cinco años. En miel, el cupo con arancel cero alcanza las 45.000 toneladas, entre otros sectores que comenzarán a beneficiarse con estas condiciones.
