La Ciudad elimina el impuesto de Sellos al financiamiento de tarjetas de crédito

La administración porteña dejó sin efecto el gravamen del 1,2% que se aplicaba sobre los saldos financiados de las tarjetas de crédito.

13 de marzo, 2026 | 17.58

La Ciudad de Buenos Aires eliminó el impuesto de Sellos que se aplicaba sobre el financiamiento de los saldos de las tarjetas de crédito. La decisión fue implementada por la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) y deja sin efecto el gravamen del 1,2% que recaía sobre los montos financiados cuando los usuarios pagaban el mínimo del resumen o diferían parte de la deuda.

La exención comenzó a regir de manera automática, sin necesidad de realizar trámites por parte de los contribuyentes. De esta forma, quienes financien el saldo de su tarjeta ya no abonarán ese tributo, lo que reduce el costo total de la operación.

Según informó el organismo recaudador porteño, “aquellos contribuyentes que paguen el saldo mínimo y financien el resto del resumen de la tarjeta de crédito ya no deberán abonar este tributo del 1,2%”. El impuesto se aplicaba directamente sobre el monto financiado y se incorporaba dentro del resumen mensual de la tarjeta.

La decisión había sido aprobada previamente en la Legislatura de la Ciudad con el respaldo de distintos bloques políticos. La eliminación del tributo se implementa en un escenario en el que el financiamiento a través de tarjetas se volvió una herramienta extendida para cubrir gastos corrientes o diferir pagos en un contexto de caída del ingreso disponible.

Desde el gobierno porteño señalaron que la medida apunta a reducir el costo del financiamiento. Según el comunicado difundido por el organismo, la eliminación del gravamen “reduce el costo del financiamiento y genera un alivio concreto para los vecinos”.

Resabios de la pandemia

El impuesto de Sellos sobre las tarjetas de crédito fue creado en 2020, en el marco de las medidas adoptadas por la Ciudad durante la pandemia de COVID-19. En ese momento, la administración porteña decidió aplicar el tributo a los consumos realizados con tarjeta con el objetivo de compensar la reducción de ingresos fiscales que generaron las restricciones a la actividad económica.

La medida alcanzaba tanto a los consumos realizados como al financiamiento de los saldos, y generó cuestionamientos desde el sector financiero y entre los usuarios de tarjetas. Con el paso del tiempo, el impuesto se mantuvo dentro de la estructura tributaria local, aunque con modificaciones en su alcance.

En los últimos años, el gravamen comenzó a ser revisado dentro de las discusiones fiscales de la Ciudad. El financiamiento de tarjetas, que en su momento había sido alcanzado por el tributo, continuaba pagando la alícuota del 1,2% cuando los usuarios decidían pagar el mínimo del resumen o refinanciar la deuda. Con la eliminación de ese componente del impuesto, la Ciudad deja de gravar una operación que se volvió frecuente en los hogares en los últimos años.

La eliminación del impuesto sobre el financiamiento de tarjetas se suma a otras modificaciones recientes en la estructura tributaria de la Ciudad de Buenos Aires. Entre ellas se encuentra la exención del 100% del impuesto de Sellos para la compra de vivienda única y familiar, una medida orientada al mercado inmobiliario. En ese caso, el beneficio alcanza a las operaciones de compra de viviendas cuyo valor no supere los $226.100.000, monto que fue actualizado recientemente para ampliar el alcance del régimen.