Mar del Plata, en su peor crisis desde la pandemia: cierres masivos y 17 meses de caída del empleo 

En la ciudad balnearia bajaron la persiana 200 locales tras el fin de la temporada estival. La emergencia afecta a sectores tradicionalmente dinámicos como hotelería y turismo.

05 de mayo, 2026 | 08.42

La ciudad de Mar del Plata atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia económica reciente, con una crisis que no se registraba desde la pandemia Covid-19. Según informes sociolaborales y relevamientos comerciales, la combinación de una retracción sostenida en el empleo registrado y el cierre de más de 200 locales tras el fin de la temporada dibuja un panorama alarmante para la principal ciudad balnearia del país.

De acuerdo con un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP), el empleo registrado en la ciudad acumula 17 meses consecutivos de retracción, una tendencia negativa que comenzó a mediados de 2024 y se profundizó a partir de marzo de 2025. Esta crisis afecta incluso a sectores históricamente dinámicos como la hotelería, el turismo y el comercio.

Los datos sectoriales reflejan la magnitud del impacto: la construcción lidera las pérdidas con una caída estrepitosa del 8,1%, cifras que alcanzan su nivel más bajo desde 2016. Le siguen las industrias manufactureras con una baja del 4% y el sector de transporte y comunicaciones con una merma del 5%. Los investigadores advierten, además, un incremento preocupante de los despidos sin causa, que superaron los niveles registrados en 2019.

Desempleo y precarización: el podio nacional

Esta dinámica puso a Mar del Plata entre los primeros puestos del ranking de aglomerados con mayor desocupación en Argentina, lugar que comparte con el Gran Buenos Aires y el Gran La Plata. 

  • Tasa de desocupación: el índice de desempleo alcanzó el 9,5%, lo que representa a aproximadamente 33.000 personas sin trabajo en la ciudad.
  • Subocupación y "efecto desaliento": la subocupación subió al 12,2%, afectando a 43.000 personas que trabajan menos horas de las que desearían; muchas de ellas se encuentran bajo un fuerte sentimiento de desaliento en la búsqueda de nuevas oportunidades laborales.
  • El fenómeno del "trabajador adicional": debido a la caída de los ingresos familiares, miembros del hogar que antes no buscaban empleo tuvieron que incorporarse al mercado laboral, generalmente accediendo a puestos en condiciones de informalidad y precariedad.

200 cierres tras la temporada

Al complejo escenario laboral se suma la crisis del sector comercial: tras el cierre de Semana Santa, se reportó que más de 200 comercios bajaron sus persianas definitivamente. Un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP) indica que el 8% de los locales en corredores clave se encuentran vacíos.

Si bien áreas "premium" como Güemes o la calle Alem mantienen cierta rotación, zonas tradicionales como las avenidas Juan B. Justo, 12 de Octubre y Talcahuano muestran una postal repetida de locales vacíos y carteles de alquiler. Esta situación fue anticipada por el sector inmobiliario, dado que las ventas de la temporada no alcanzaron para cubrir los crecientes costos operativos.

Paralelamente, la crisis aceleró el cambio en los hábitos de consumo: rubros como  indumentaria y joyería, golpeados por la recesión, están migrando hacia el comercio electrónico y el formato de “showrooms” en espacios más reducidos para abaratar costos. Ante la vacancia, muchos propietarios optaron por renegociar contratos con valores por debajo de la inflación para retener a los inquilinos y evitar que los locales quedaran abandonados.