El petróleo presiona sobre los combustibles y la nafta premium supera los $ 2.000

La suba del barril internacional y la actualización parcial de impuestos empujan los precios en surtidor. 

11 de marzo, 2026 | 12.22

El aumento del precio internacional del petróleo volvió a trasladarse a los surtidores en la Argentina y llevó el valor de la nafta premium por encima de los 2.000 pesos por litro en algunos surtidores. La suba se produce en medio de la volatilidad del mercado energético global y de la actualización parcial de impuestos a los combustibles que dispuso el Gobierno, en un contexto donde las consultoras anticipan que el impacto podría sentirse en la inflación de marzo.

Durante las últimas semanas el barril de crudo registró fuertes movimientos en el mercado internacional, impulsado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente y por expectativas sobre la evolución de la oferta global de energía. Ese movimiento ya comenzó a reflejarse en los precios internos de los combustibles, con un incremento acumulado cercano al 6 por ciento desde fines de febrero en las estaciones de servicio.

El traslado del aumento del petróleo a los surtidores se combina con cambios en la carga impositiva que afectan el precio final. A través del Decreto 116/2026, el Gobierno aplicó una actualización parcial de los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono. Según estimaciones privadas, la medida agregó unos 18,45 pesos por litro al precio de las naftas, mientras que parte de los ajustes pendientes de años anteriores continúan postergados.

Los escenarios posibles

La consultora Eco Go elaboró un análisis sobre el posible impacto de la suba del crudo en los precios internos y en la inflación. El informe parte de una estructura de costos que en febrero determinó un valor de mercado para la nafta de 1.592,6 pesos por litro.

A partir de esa base, el estudio plantea distintos escenarios según el grado de traslado del aumento internacional del petróleo y la política impositiva aplicada por el Gobierno. En el primero de ellos, que supone un traslado parcial del incremento del barril con actualización acotada de impuestos, el precio de la nafta subiría a 1.731,3 pesos por litro, lo que implicaría un aumento de 8,7 por ciento respecto de febrero y una incidencia inflacionaria estimada en 0,3 puntos porcentuales.

El segundo escenario considera un traslado mayor del incremento internacional. En ese caso, el precio alcanzaría 1.853,6 pesos por litro, con una suba de 16,4 por ciento y un impacto potencial sobre la inflación cercano a 0,6 puntos.

La proyección más alta surge si el traslado del aumento del crudo es completo y se actualizan plenamente los impuestos internos pendientes. Bajo esas condiciones, el precio de la nafta podría ubicarse en torno a los 2.066,1 pesos por litro, lo que implicaría un aumento cercano al 30 por ciento respecto de los valores de febrero.

El informe de Eco Go señaló que “en un contexto de suba del Brent y actualización parcial de los impuestos a los combustibles tras el Decreto 116/2026 se abren distintos escenarios para los precios en surtidor”. El análisis agregó que “con un pass-through parcial del Brent y una corrección impositiva acotada, el ajuste podría ubicarse en torno al 9%, mientras que en un escenario de convergencia plena el incremento podría superar el 29%, con un impacto inflacionario cercano a 1,1%”.

El director de Eco Go, Sebastián Menescaldi, explicó que el aumento ya comenzó a reflejarse en los precios minoristas. “En lo que seguimos, ya vimos que hubo una suba del 6% acumulada en el mes respecto a fin de febrero y estamos previendo un impacto que puede ser cercano a medio punto”, señaló.

El movimiento de los combustibles ocurre en un momento en que las consultoras privadas ya anticipaban presiones inflacionarias para marzo. Luego de un índice de precios de 2,9 por ciento en enero y estimaciones similares para febrero, los analistas esperan un nivel más alto en el tercer mes del año debido a aumentos en tarifas de servicios públicos, transporte y alimentos.

El encarecimiento de la energía aparece ahora como un factor adicional en esa dinámica. Para el economista Gonzalo Guiraldes, socio de la consultora Audemus, todavía es temprano para medir el impacto definitivo del petróleo sobre la inflación local. “Hay que esperar unos días más a ver si se cumple la idea de que la guerra va a terminar pronto. Y si sigue bajando, dónde frena. En un día pasó de USD 110 a casi USD 80”, afirmó.

Una lectura similar planteó el director de Analytica, Claudio Caprarulo, quien señaló que el impacto dependerá del nivel en el que se estabilice el precio internacional del crudo. “Hay dos dimensiones para analizar: primero, la suba de combustibles, donde es más fácil medir su contribución a la suba de precios. En segundo lugar, debemos considerar la suba de costos que implica para el resto de la economía”, explicó.

La estructura de costos de los combustibles muestra el peso de cada componente en el precio final. Según el relevamiento de Eco Go, el crudo representa el 33 por ciento del valor en surtidor, mientras que la refinación explica el 12 por ciento. Los impuestos internos aportan un 22 por ciento, el IVA y los ingresos brutos un 11 por ciento, y el resto corresponde a distribución, biocombustibles y márgenes de comercialización.

Ese esquema refleja cómo los cambios en el precio internacional del petróleo se transmiten a la economía local, aunque el impacto final depende de la política impositiva y de la estrategia de las compañías petroleras.

El análisis también advierte que el efecto podría ampliarse si el Gobierno decide avanzar con la actualización total de los tributos que fueron postergados en los últimos años. En ese caso, el aumento de los combustibles podría superar el 29 por ciento y aportar más de un punto porcentual a la inflación mensual. Por el contrario, un esquema de ajustes graduales y una absorción parcial del shock externo permitirían limitar el traslado a precios. Esa alternativa implicaría una suba menor en los surtidores, aunque mantendría abierta la discusión sobre el ritmo de actualización de los impuestos energéticos.