La acería de Villa Constitución, controlada por ArcelorMittal, detendrá este viernes nuevamente su producción y aplicará suspensiones masivas con sueldos reducidos. La caída de la demanda, el avance de las importaciones y la parálisis de la construcción agravan la crisis del acero argentino. Este viernes, la empresa apagará su hornos parando la serie hasta el lunes a las 06 de la mañana.
"La serie está trabajando con un solo horno, se cayó una venta y por cuestiones de ajuste de stock, contables y administrativos de parte de la CINER tienen que cerrarle los números para ser básico. Sumando también una parada en el tren SBQ, que es de un día y medio, porque paran todo el viernes y el sábado hasta las 14", explicó a El Destape el secretario general Villa Constitución, Pablo González.
Acindar (Industria Argentina de Aceros S.A.) es una empresa argentina que se dedica a los sectores del acero, agronomía, industria y construcción. Fue fundada en el año 1942 por un grupo de empresarios entre los que se destacaba el ingeniero Arturo Acevedo. Su sede central está ubicada en la ciudad de Villa Constitución (Santa Fe) y posee plantas en las ciudades de Rosario, Villa Mercedes, La Tablada y San Nicolás.
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González detalló que también se suma "una parada desde el sábado al 8 de septiembre, el sábado 30 al 8 de septiembre en Tren 1. Tren 1 es el tren que hace más solitariamente el traslado de hierro de construcción".
La medida, que forma parte de un acuerdo con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), implica la suspensión de centenares de trabajadores con el pago del 75% de sus salarios, como medida paliativa ante la caída de la demanda.
El impacto recesivo
A fines de julio, también por falta de demanda, ya había frenado su actividad, afectando a unos 200 operarios. Desde el gremio sostienen que el número de suspendidos es mayor, mientras que la compañía evita dar cifras oficiales. En cualquier caso, la preocupación crece entre las familias que dependen de la planta instalada en Villa Constitución.
En 2024, Acindar produjo apenas 600.000 toneladas de acero, la mitad de lo alcanzado en 2023, cuando se superó el 1,2 millón de toneladas. “En un año normal, tirando a bajo, se producen alrededor de un millón”, admiten desde la propia compañía.
A la debilidad del mercado interno se suma la presión de las importaciones, principalmente desde China y Brasil. Con menos trabas burocráticas, ingresan al país acero, aluminio y materiales de construcción a precios más bajos que los nacionales.
Mientras países vecinos aplican medidas antidumping, en Argentina la industria local enfrenta la competencia sin mayores protecciones. Acindar, que desde la pandemia dejó de exportar a Estados Unidos, quedó al margen de los aranceles aplicados por el ex presidente Donald Trump, pero ahora, con la apertura de importaciones, soporta el impacto del acero asiático más barato.