Milei rompe récords: la industria cayó más que en pandemia y la crisis de 2009

El desempeño se inscribe en una década de bajo crecimiento en América Latina y en un proceso de desindustrialización que atraviesa a varias economías de la región.

06 de marzo, 2026 | 18.39

La industria argentina registra uno de los retrocesos más pronunciados de las últimas décadas. De acuerdo con un informe elaborado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), el sector manufacturero registró en 2024 una contracción del 8,8 por ciento en términos reales respecto del año anterior, un descenso que superó tanto al registrado durante la pandemia de 2020 como al impacto de la crisis financiera internacional de 2009. El informe revela que en los últimos dos años, la industria perdió 160 empleos por día. No dista mucho de la situación actual ya que la actividad industrial volvió a mostrar señales críticas en el inicio de 2026: el último informe del Indec exhibió que el índice de producción manufacturera registró una caída interanual de 3,2% en enero.


Según un informe laborado por el Área de Estudios Sobre la Industria Argentina y Latinoamericana (AESIAL) y el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (CEHEAL) de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA), “la década de 2010 y los primeros años de la década de 2020 se caracterizan, en la mayor parte de América Latina, por un crecimiento económico bajo o directamente estancado”. En ese marco, el desempeño de la región se asemeja al de la década de 1980, aunque sin la inestabilidad macroeconómica que marcó aquel período.

Entre 2011 y 2024, el ingreso per cápita de América Latina creció apenas un 3,1 por ciento acumulado, lo que equivale a una tasa promedio anual cercana al 0,22 por ciento. Para los investigadores, ese estancamiento convive con un fenómeno persistente en la región: la pérdida de peso de la industria dentro de la estructura productiva.

El informe señala que “el valor agregado manufacturero per cápita muestra caídas significativamente superiores a las del ingreso per cápita, o bien crecimientos sistemáticamente inferiores”. En otras palabras, aun en los casos en que las economías lograron expandirse, la industria avanzó a un ritmo menor o directamente retrocedió.

La región no acompañó

El documento identifica a México como una excepción relativa, ya que no presenta un proceso claro de desindustrialización, aunque su crecimiento industrial fue moderado. En cambio, economías como la argentina y la brasileña muestran una contracción marcada del sector manufacturero a lo largo de distintos indicadores.

El estudio indica que el nivel de actividad industrial alcanzado en 2024 se ubicó 18,5 por ciento por debajo del máximo histórico registrado en 2011, aunque todavía permanece 8,2 por ciento por encima del mínimo alcanzado durante la pandemia.

La caída de la industria también fue más profunda que la registrada por el conjunto de la economía. Mientras el PBI nacional se contrajo un 1,3 por ciento en 2024, la producción manufacturera retrocedió 8,8 por ciento. Dentro del mapa sectorial, la industria se ubicó como la segunda actividad más afectada del año, sólo detrás de la construcción, que registró una caída del 17,5 por ciento.

Durante el primer semestre de 2025 se observó una recuperación parcial. La industria manufacturera creció 6,1 por ciento en comparación con el mismo período de 2024. Sin embargo, ese rebote no alcanzó para compensar el deterioro previo. El nivel de actividad permaneció 10,2 por ciento por debajo del registrado en la primera mitad de 2023, antes del cambio de tendencia que comenzó a observarse en el segundo semestre de ese año.

Sin embargo, en medio de tensiones cambiarias y un contexto de reservas internacionales en descenso, el proceso de recuperación se interrumpió a mediados de 2025. En el tercer trimestre de ese año la industria volvió a registrar una contracción interanual del 2,4 por ciento, retomando la dinámica negativa del bienio 2023-2024.

Sólo hubo más timba

Ese comportamiento se inscribe en un desempeño económico general limitado. Entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025, la economía argentina acumuló un crecimiento total de apenas 1,3 por ciento. Pero ese promedio esconde trayectorias sectoriales muy diferentes.

Según el informe, la actividad con mayor expansión fue la intermediación financiera, con un crecimiento del 25 por ciento. El documento señala que ese incremento equivale a “casi veinte veces el aumento registrado por la economía en su conjunto”. Otros sectores que avanzaron a un ritmo muy superior al promedio fueron la minería —incluida la extracción de hidrocarburos—, la hotelería y gastronomía y el agro.

En el otro extremo se ubica la industria manufacturera, que junto con la construcción y la pesca aparece entre las actividades con peor desempeño del período. Entre el tercer trimestre de 2023 y el de 2025, el producto industrial registró una contracción cercana a los ocho puntos porcentuales.

La pérdida de dinamismo también se refleja en el peso de la industria dentro de la economía. El informe indica que el coeficiente de industrialización cayó del 16,5 por ciento registrado en 2023 al 13,7 por ciento entre 2024 y los primeros tres trimestres de 2025. “El peso económico del sector fabril ha retrocedido a niveles previos a la Segunda Guerra Mundial”, lo que ubica al período actual como uno de los momentos de menor participación industrial en la estructura productiva del país.

Durante el bienio 2024-2025 el promedio de la capacidad instalada industrial se ubicó en el 58 por ciento, uno de los registros más bajos de la última década. El nivel quedó apenas dos puntos por encima del observado durante la pandemia y un punto por debajo del registrado en 2019.

“Tras descender al 53 por ciento entre diciembre de 2023 y marzo de 2024, la utilización de las plantas industriales se recuperó hasta el 63 por ciento en octubre de ese año. Luego volvió a caer al 54 por ciento en marzo de 2025, se recuperó hasta el 61 por ciento en septiembre y finalmente retrocedió nuevamente por debajo del 58 por ciento en los últimos meses del período analizado”, señala el informe.

Como resultado de esa trayectoria, la industria manufacturera argentina exhibe actualmente un producto per cápita similar al de mediados de la década de 1980. El documento sostiene que el nivel actual se ubica “casi 30 puntos porcentuales por debajo del pico productivo de la industrialización por sustitución de importaciones de 1974 y del máximo alcanzado por la economía nacional en 2011”.

Los descensos más profundos se concentran en ramas vinculadas a la producción de insumos industriales y a la construcción. Con caídas de entre el 15 y el 20 por ciento figuran la fabricación de maquinaria de uso general y especial, junto con la industria del caucho y el plástico. En el grupo de mayor contracción, con desplomes de entre el 20 y el 25 por ciento en su valor agregado, aparecen la curtiembre, la marroquinería, el calzado, la industria metalúrgica y la producción de minerales no metálicos, esta última particularmente afectada por la paralización de la obra pública.