El Gobierno anunció este martes una inversión minera estimada en 14.000 millones de dólares que se canalizará a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en el marco de una agenda de reuniones que el canciller Pablo Quirno mantuvo en Washington con funcionarios del gobierno de Estados Unidos, organismos multilaterales y directivos de grandes corporaciones. El ministro viajó a la capital estadounidense para participar de la cumbre de minerales críticos convocada por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, un encuentro que reunió a países productores y consumidores estratégicos de insumos clave para la transición energética y la industria tecnológica.
Quirno mantuvo una agenda intensa que incluyó reuniones bilaterales con autoridades del Departamento de Estado, encuentros con empresarios de distintos sectores y presentaciones ante foros de pensamiento económico y político. Se reunió con el subsecretario de Estado estadounidense, Christopher Landau, además de mantener conversaciones con funcionarios de otros países y representantes del Banco Interamericano de Desarrollo, en un esquema que el Gobierno presenta como parte de su estrategia para reposicionar a la Argentina como destino de inversiones de gran escala.
Tras ese encuentro, Quirno sostuvo públicamente que “la Argentina está comprometida en profundizar la cooperación con los Estados Unidos en materia de minerales críticos, apoyando cadenas de suministro seguras y promoviendo una asociación estratégica basada en reglas claras y previsibilidad en el largo plazo”. La definición, difundida por el propio funcionario en su cuenta de X, resume uno de los ejes centrales de la política exterior y económica actual: la articulación entre alineamiento geopolítico, provisión de recursos naturales y garantías regulatorias para el capital extranjero.
La agenda del canciller incluyó también una reunión con directivos de empresas en la sede del Atlantic Council, uno de los principales think tanks de Washington, donde participaron representantes de compañías de minería, agroindustria, tecnología, energía y consumo masivo. Allí estuvieron presentes firmas como Chevron, Eni, Shell, Merck, Corteva Agriscience, Roche, Bayer y VISA, junto a funcionarios del Departamento de Comercio de Estados Unidos y del BID. Según detalló Quirno, en ese ámbito conversó “con empresas de minería, agroindustria, tecnología, energía y consumo masivo, entre otros sectores estratégicos, y representantes del Departamento de Comercio de Estados Unidos y del Banco Interamericano de Desarrollo”.
Ante ese auditorio, el canciller transmitió el mensaje que el Gobierno viene reiterando en foros internacionales: “Argentina tiene su macroeconomía ordenada, ofrece previsibilidad, reglas claras y un RIGI que vuelve a hacer viable invertir en el país”. La afirmación, que funciona como carta de presentación del programa económico, condensa la apuesta oficial por un esquema de incentivos fiscales, cambiarios y regulatorios orientados a atraer inversiones de gran porte, aun a costa de resignar márgenes de intervención estatal y recursos futuros.
El anuncio más concreto de la gira se produjo a partir del encuentro de Quirno con Gary Nagle, CEO global de Glencore, una de las mayores productoras de materias primas del mundo. En esa reunión, la compañía confirmó su decisión de avanzar con dos proyectos de cobre a gran escala en la Argentina, que serán presentados formalmente bajo el paraguas del RIGI. Se trata de El Pachón, en la provincia de San Juan, y MARA, en Catamarca, dos emprendimientos que durante años permanecieron en etapas de exploración y estudios de factibilidad y que ahora pasarían a la fase de construcción.
La inversión conjunta estimada asciende a 14.000 millones de dólares y, de concretarse en los plazos previstos, implicaría uno de los desembolsos más importantes del sector minero en la historia reciente del país. Según precisó el propio canciller, “ambos fueron presentados al RIGI y, en conjunto, sumarían una inversión cercana a los 14.000 millones de dólares, con un impacto decisivo en la producción, las exportaciones y la generación de empleo en nuestro país”. El Gobierno pone el acento en ese impacto potencial para justificar un régimen que otorga beneficios impositivos, estabilidad fiscal y facilidades para la remisión de utilidades al exterior por varias décadas.
Sin embargo, el anuncio vuelve a abrir interrogantes sobre el modelo de desarrollo que se impulsa desde la Casa Rosada y el rol que se le asigna a la minería a gran escala en ese esquema. Mientras el Ejecutivo destaca la magnitud de las inversiones comprometidas y su posible efecto en la balanza comercial, distintos sectores advierten que el RIGI consolida un marco de excepciones que limita la capacidad del Estado para capturar renta, regular el uso de los recursos naturales y exigir encadenamientos productivos locales.
La confirmación de los proyectos de Glencore no sólo debe leerse como un dato económico, sino también como una señal política. El Gobierno busca mostrar resultados concretos de su estrategia de apertura y alineamiento internacional, en un contexto interno marcado por el ajuste fiscal, la caída del consumo y la discusión sobre el impacto social del programa económico. La minería aparece así como uno de los pilares elegidos para sostener el discurso de ingreso de divisas y crecimiento futuro, aun cuando los beneficios de ese esquema y sus costos ambientales, fiscales y sociales sigan siendo materia de debate.
