Tras varios meses en los que el dólar perdió terreno frente a buena parte de las monedas latinoamericanas, Bank of America (BofA) planteó un escenario diferente para la segunda mitad de 2026 y con proyección hacia 2027. El banco de inversión considera que existen tres factores de alcance global que podrían impulsar una recuperación de la moneda estadounidense, aun cuando varias economías emergentes continúen ofreciendo tasas de interés elevadas o mantengan fundamentos que hasta ahora favorecieron el ingreso de capitales.
La entidad sostiene que el cambio de tendencia no dependería principalmente de variables propias de América Latina sino de acontecimientos internacionales que podrían modificar las expectativas de los mercados. En un informe elaborado por el equipo encabezado por el estratega Alex Cohen, el banco afirmó: "Vemos tres posibles temas alcistas para el dólar de cara al segundo semestre: las tensiones en Medio Oriente (Ormuz), la Reserva Federal (restrictiva) y el gasto de capital en inteligencia artificial de los hiperescaladores".
La evaluación de BofA aparece en un momento en que el comportamiento del dólar constituye una variable seguida de cerca por los mercados internacionales. Una moneda estadounidense más fuerte suele repercutir sobre el costo del financiamiento, el precio de las materias primas, los flujos hacia economías emergentes y las estrategias de los bancos centrales.
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En el caso argentino, un escenario de fortalecimiento del dólar podría traducirse en mayores desafíos para la política cambiaria. Una divisa estadounidense más apreciada suele reducir el apetito por activos de mercados emergentes, encarecer el financiamiento externo y ejercer presión sobre las reservas internacionales. Al mismo tiempo, un dólar global fortalecido puede dificultar la acumulación de divisas y condicionar los márgenes de intervención del Banco Central, especialmente en un esquema que requiere sostener el ingreso de dólares para estabilizar el mercado cambiario y atender los compromisos externos.
El primer argumento del banco está vinculado con el mercado energético. Según el informe, el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán modificó nuevamente la dinámica del precio internacional del petróleo. Desde los mínimos registrados tras el memorando de entendimiento entre ambos países, el barril Brent acumuló un incremento cercano al 20%, reintroduciendo riesgos inflacionarios para la economía global.
Para los analistas de BofA, el comportamiento reciente del petróleo volvió a mostrar una correlación con el dólar que durante algunos meses había perdido intensidad. El informe sostiene que "las correlaciones del dólar con el petróleo están volviendo a afianzarse", un comportamiento que podría consolidarse si el crudo mantiene niveles elevados durante los próximos meses. La entidad aclara que no proyecta necesariamente un nuevo salto del precio del petróleo, aunque entiende que existen más factores que limitan nuevas bajas que elementos capaces de provocar una caída significativa. Entre ellos menciona el elevado volumen de posiciones especulativas vendidas y el nivel relativamente bajo de los inventarios internacionales de crudo.
En ese contexto, el banco considera que un petróleo sostenido en valores altos también podría modificar las expectativas respecto de la política monetaria de las principales economías. Si la energía vuelve a impulsar la inflación, los bancos centrales tendrían menos margen para reducir las tasas de interés, un escenario que históricamente fortaleció al dólar frente a otras monedas.
El segundo eje del análisis está centrado en la política de la Reserva Federal. Mientras buena parte del mercado espera un ciclo limitado de endurecimiento monetario, Bank of America mantiene una previsión considerablemente más exigente y proyecta tres nuevas subas de tasas durante 2026, distribuidas entre septiembre, octubre y diciembre, equivalentes a un incremento acumulado de 75 puntos básicos. El informe remarca que esa diferencia respecto del consenso constituye uno de los principales argumentos para esperar una apreciación del dólar. "Esperamos notablemente más subidas de la Reserva Federal que tanto el consenso como las expectativas incorporadas por el mercado, pese al moderado IPC de junio", señalaron los analistas.
La entidad también fundamenta esa proyección en la postura expresada por el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, quien incluso después de conocerse un dato de inflación inferior al esperado sostuvo que "la misión no está cumplida, esa no es mi opinión después de los datos de hoy", según consigna la agencia Bloomberg. Para BofA, ese mensaje reafirma el compromiso de la autoridad monetaria estadounidense con el objetivo de inflación del 2% y mantiene abiertas las posibilidades de una política monetaria más restrictiva durante un período más prolongado.
De acuerdo con el informe, un escenario de tasas altas en Estados Unidos incrementa el atractivo relativo de los activos denominados en dólares y limita los incentivos para trasladar capitales hacia otras regiones. Además, sostiene que el posicionamiento actual del mercado todavía no incorpora plenamente esa posibilidad, por lo que existiría margen para una nueva apreciación de la moneda estadounidense si la Reserva Federal confirma ese camino. El tercer elemento identificado por Bank of America se relaciona con el crecimiento de las inversiones en inteligencia artificial y su impacto sobre los flujos globales de capital. Según el banco, este factor tuvo menor visibilidad durante la primera mitad del año debido a la atención concentrada en la política monetaria y los conflictos geopolíticos, aunque considera que adquirirá mayor relevancia hacia 2027.
"Seguimos considerando que la IA es, en conjunto, un factor positivo para el USD", señala el informe. La explicación radica en que el desarrollo de esta industria continúa concentrando inversiones en Estados Unidos, fortaleciendo tanto el crecimiento económico como la llegada de capitales internacionales. BofA calcula que las cinco mayores compañías tecnológicas estadounidenses destinarán aproximadamente 900.000 millones de dólares en inversiones de capital hasta 2027. En comparación, las 25 mayores empresas no estadounidenses invertirían alrededor de 220.000 millones de dólares durante el mismo período. Esa diferencia, sostiene el banco, mantiene un flujo constante de recursos hacia la economía norteamericana incluso después de la volatilidad observada recientemente en el sector tecnológico.
El informe agrega que la expansión de la inteligencia artificial también podría mantener presiones inflacionarias derivadas del aumento en los costos de componentes especializados, infraestructura eléctrica, memoria y capacidad de procesamiento. Ese escenario, según el banco, reforzaría la permanencia de tasas de interés elevadas durante más tiempo. En ese sentido, los analistas concluyen que "las perspectivas para la inversión de capital en Estados Unidos, las señales de un mercado laboral resiliente y las presiones sobre los costes de los insumos relacionados con la IA deberían reforzar la divergencia monetaria ya en marcha".
