Por los 140 despidos que ordenó el Gobierno de Javier Milei dentro del Servicio Meteorológico Nacional, especialistas adelantaron que impactará en la estación formoseña de la localidad de Las Lomitas, municipio dirigido por el intendente liberatorio Pablo Basualdo. Actualmente, el servicio quedó reducido en funcionamiento y capacidad de monitoreo, lo que evalúan impactos en la agricultura, la ganadería, la navegación y las alertas.
En esa localidad formoseña, dos observadores con más de 13 años de antigüedad, fueron desvinculados de manera telefónica. En diálogo con el programa radial La otra mirada, el ex jefe de la estación, Fernando Alegre, cuestionó la medida y advirtió sobre sus consecuencias.
"Se despidieron 140 empleados, de los cuales 80 son observadores meteorológicos. Aquí en Las Lomitas, despidieron a dos trabajadores que ingresaron y se formaron bajo mi gestión. Es una deshumanización total; ni siquiera les llegó el telegrama, los despidieron por teléfono", lamentó el referente.
Menos personal, menos datos
Según aseguró Alegre, la estación contaba con cuatro observadores y proyectaba ampliar su plantel para recuperar el monitoreo continuo. Sin embargo, tras los despidos, el equipo quedó reducido a solo dos trabajadores. "Hasta ahora había cuatro observadores, se estaban incorporando dos más para volver a trabajar las 24 horas, pero con estos despidos quedan solo dos empleados. Eso hace imposible sostener el servicio continuo", lamentó.
El profesional advirtió que la consecuencia inmediata será una drástica reducción en la frecuencia de mediciones, ya que se realizarán a las 9 de la mañana, 3 de la tarde y 9 de la noche y que por ello "se pierde una magnitud tremenda de datos y también precisión".
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Cabe destacar, que la estación de Las Lomitas cumple un rol estratégico dentro del sistema nacional. Por su ubicación geográfica, es una de las primeras en detectar el ingreso de fenómenos climáticos relevantes. "Es una de las estaciones más al norte del país y la primera que detecta el avance de los frentes cálidos o situaciones de lluvias intensas. Quitarle capacidad es limitar la posibilidad de alerta", aseveró el especialista.
Además, remarcó que la pérdida de información afecta directamente a sectores productivos: "Si se quiere volver a ser el granero del mundo, el productor necesita saber si va a helar, si va a llover o si habrá sequía. Eso no se adivina, se construye con datos meteorológicos".
Impacto a futuro y mirada centralista
Alegrea denunció una marcada "visión centralista" en la toma de decisiones gubernamentales, y señaló que el desconocimiento de la realidad provincial ignora la función vital que cumple el Servicio Meteorológico Nacional. Según su postura, el organismo no es solo una herramienta de consulta cotidiana, sino un pilar fundamental para sectores estratégicos como la agricultura, la ganadería y la navegación, que dependen de datos precisos para operar con seguridad y eficiencia en todo el territorio.
Para evidenciar la precariedad del sistema meteorológico nacional, Alegre comparó la infraestructura local con la de otros países; Argentina cuenta con apenas 130 estaciones para cubrir 3,7 millones de km², lo que equivale a una estación cada 28.000 km², y una planta reducida a 660 empleados tras los despidos. Esta situación contrasta con la realidad de países vecinos y europeos, ya que Uruguay tiene 25 estaciones y 300 empleados para una superficie menor a 200.000 km²; Chile tiene 100 estaciones con más de 500 trabajadores y España tiene 800 estaciones con un equipo de 1.500 profesionales.
“Si se quiere volver a ser el granero del mundo, el productor necesita saber si va a helar, si va a llover o si habrá sequía. Eso no se adivina, se construye con datos meteorológicos”, afirmó Alegre y concluyó: "Vamos a ver las consecuencias en algunos años, cuando empiecen a faltar datos clave para el granero del mundo".
