El Gobierno de La Rioja lanzó una nueva edición del concurso Diseño Chaya, destinado a referentes de los distintos sectores de las industrias culturales y creativas. El certamen premiará la producción de piezas con un fuerte sentido identitario y representativo del festival provincial de La Chaya, la celebración más tradicional.
Según informaron desde la organización y a través de la Secretaría de Culturas del Ministerio de Turismo y Culturas, el objetivo es fomentar la producción cultural, promover el desarrollo de las industrias creativas de la provincia y fortalecer la identidad riojana. La convocatoria está abierta a mayores de 18 años, agrupaciones o colectivos de artistas y diseñadores residentes en La Rioja, así como a riojanos que vivan en otras provincias y se desempeñen en los sectores de la industria creativa editorial, artes visuales, diseño y artesanías.
Los proyectos podrán presentarse hasta el 9 de enero de 2026 en el Paseo Cultural Castro Barros. Para consultas o dudas, las personas interesadas pueden comunicarse al correo electrónico productochaya@gmail.com
La Chaya, una celebración ancestral
El festival tradicional de la provincia de La Rioja tiene lugar en febrero en Chilecito, ubicado en el Valle Antinaco, Los Colorados. Es un carnaval que mezcla las costumbres carnavalescas europeas con las celebraciones de los pueblos originarios por las buenas cosechas y el agradecimiento a la Pachamama, que iniciado por los Diaguitas, que crearon la tradición en la región.
El festejo reúne a los riojanos en las calles con música, corsos, carrozas, comparsas, disfraces, y el uso característico de harina y albahaca. La Chaya se asemeja al carnaval del noroeste argentino al vivirse a cielo abierto e incluir eventos como los topamientos, el Festival de la Chaya y los coloridos corsos carnavalescos, llenando las calles de cultura y alegría.
La tradición de la Chaya está ligada a una leyenda sobre una joven indígena llamada Chaya, quien se enamoró del alegre y pícaro Pujllay. Al no ser correspondida, Chaya desapareció en el monte a llorar sus penas. La leyenda cuenta que ella regresa anualmente a mediados del verano junto a la Diosa Luna (Quilla) en forma de rocío o lluvia fina.
Uno de los momentos centrales de la celebración son los topamientos, enfrentamientos amistosos entre hombres y mujeres en el centro de la calle donde se arrojan agua y harina como símbolo de confraternidad. Estas ceremonias barriales son comandadas por el Cumpa y la Comadre, con un muñeco del Pujllay presidiendo la fiesta, e incluyen además fogatas, juegos con agua y barro, y mucho baile.
