China dijo que un grupo de buques de su Armada, entre los que se encontraba un destructor, atravesó el miércoles un canal entre dos islas administradas por la prefectura japonesa de Okinawa, mientras regresaba a sus bases tras realizar pruebas de sus capacidades en alta mar.
La formación de buques 133, enviada por el Mando del Teatro Oriental del Ejército Popular de Liberación, completó su entrenamiento en el Pacífico occidental y ha regresado a través del canal de Yonaguni-Iriomote, según informó el mando, responsable de China Oriental, el mar de China Oriental y el estrecho de Taiwán.
Aunque se permite a los buques no japoneses atravesar la estrecha franja de aguas situada en el centro del canal de Yonaguni-Iriomote, Japón se reserva el derecho de tomar medidas si los buques se adentran en sus aguas territoriales, definidas como las aguas situadas a 12 millas náuticas (22 kilómetros) de su costa.
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La anchura del canal es de unos 65 kilómetros (35 millas náuticas).
El domingo, la formación del EPL navegó por el mismo canal para llegar al océano Pacífico. El tránsito se produjo tras el paso de un destructor japonés por el estrecho de Taiwán el viernes, que Pekín calificó de "provocación deliberada".
China considera que Taiwán, gobernado democráticamente, forma parte de su territorio "sagrado", a pesar de que Taipéi rechaza esta reivindicación. Pekín ha respondido en ocasiones de forma agresiva a las armadas extranjeras que navegan por el estrecho de Taiwán, que según Pekín no son aguas internacionales.
El tránsito japonés de la semana pasada provocó una airada respuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, que dijo que el despliegue de un buque militar japonés en el estrecho de Taiwán era "una demostración de fuerza" y "una provocación deliberada" que amenaza la soberanía y la seguridad de China.
El Ministerio de Defensa chino dijo entonces que el paso del destructor japonés había enviado una señal "errónea" a las fuerzas independentistas de Taiwán.
Las relaciones entre China y Japón se han debilitado significativamente desde noviembre del año pasado, cuando la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, dijo que un hipotético ataque chino contra Taiwán podría desencadenar una respuesta militar por parte de Japón.
Yonaguni, a solo 110 kilómetros de la costa oriental de Taiwán, está cada vez más en el punto de mira tanto de China como de Japón.
En septiembre de 2024, el Liaoning atravesó el canal de Yonaguni-Iriomote, lo que supuso el primer tránsito de un portaaviones chino por aguas contiguas a Japón y desencadenó fuertes protestas por parte de Tokio.
En noviembre del año pasado, el Ministerio de Defensa japonés dijo que había estado impulsando un plan para desplegar una unidad de misiles tierra-aire de medio alcance en una base militar de la isla.
Desde entonces, el plan ha provocado una hostilidad aún mayor por parte de China, que ha calificado la medida de "extremadamente peligrosa".
Con información de Reuters
