El subsecretario de Medicina Sanitaria del Ministerio de Desarrollo Humano de Formosa, Manuel Cáceres, aseguró que los casos de dengue en la provincia disminuyeron de manera significativa y que actualmente no se registran brotes activos. Si bien destacó la eficacia de los operativos de bloqueo y vigilancia epidemiológica, advirtió que el riesgo persiste y remarcó la importancia de sostener las medidas de prevención en hogares y espacios comunitarios.
Según explicó Cáceres en diálogo con la Agencia de Noticias Formosa (Agenfor), la provincia atraviesa un escenario sanitario favorable en relación con el dengue. “Tenemos muy pocos casos aislados en el interior y, en la ciudad de Formosa, estamos libres de pacientes”, afirmó el funcionario.
El descenso de contagios se explica, en gran parte, por el trabajo articulado entre el sistema de salud, los municipios y una red de brigadistas desplegada en todo el territorio. Ante la detección de un caso sospechoso o confirmado, se activan protocolos de bloqueo inmediato del domicilio y de las manzanas circundantes para evitar la propagación del virus.
Brigadistas, bloqueo y control territorial
Uno de los ejes centrales de la estrategia sanitaria es la intervención temprana. Cáceres detalló que el contacto directo con directores de centros de salud, hospitales e intendentes permite actuar con rapidez. “Hemos logrado bloquear y hasta el momento no tuvimos ningún brote”, subrayó.
No obstante, aclaró que la ausencia de brotes no implica la eliminación total del riesgo. Durante las visitas domiciliarias, las brigadas continúan detectando recipientes con larvas del mosquito Aedes aegypti, vector del dengue. “El enemigo está, lo que falta es el enfermo”, sintetizó, marcando la necesidad de no relajar los cuidados.
En cuanto a la situación virológica, el subsecretario indicó que en la provincia circula principalmente el serotipo 2, con apariciones muy aisladas del serotipo 1. En contraste, alertó sobre el contexto regional: países vecinos como Paraguay y Brasil registran circulación de los serotipos 3 y 4.
“Esos no queremos que vengan acá”, advirtió Cáceres, y pidió especial atención a quienes regresan de vacaciones. Ante síntomas como fiebre, recomendó concurrir de inmediato a un centro de salud para activar el bloqueo sanitario y evitar la circulación de nuevos serotipos frente a los cuales gran parte de la población no posee inmunidad.
El funcionario insistió en que el escenario actual solo puede mantenerse si la comunidad refuerza las tareas de limpieza y control en domicilios y peridomicilios. La eliminación de recipientes con agua estancada sigue siendo la medida más efectiva para cortar el ciclo de reproducción del mosquito.
Además, recordó que la inmunidad frente al dengue depende del serotipo y del tiempo transcurrido desde una infección previa. En personas que tuvieron dengue hace varios años, existe la posibilidad de reinfección, lo que refuerza la necesidad de sostener una vigilancia constante.
El trabajo de Laformed contra el dengue
El Laboratorio de Especialidades Médicas de Formosa (LAFORMED), empresa pública del Gobierno formoseño conducido por Gildo Insfrán, cumple un rol central en la prevención de enfermedades transmitidas por mosquitos, especialmente el dengue, a través de la producción de repelentes, insecticidas y larvicidas que son distribuidos gratuitamente a los vecinos como parte de una política sanitaria provincial.
La tarea de Laformed se desarrolla en estrecha coordinación con el Ministerio de Desarrollo Humano y las brigadas sanitarias, que llevan adelante campañas de descacharrización y fumigación en los barrios. Estas acciones conjuntas tienen como objetivo reducir la proliferación de mosquitos durante los meses de mayor incidencia, además de reforzar la prevención en el territorio.
Los productos elaborados en la planta Biotec forman parte de la campaña contra el vector del dengue y llegan a las familias formoseñas sin costo. Entre ellos se destaca el larvicida, un insumo inocuo para personas y animales, que los brigadistas aplican en recipientes artificiales como baldes, piletas y fuentes donde se acumula agua potable, estancada o de lluvia. Su composición química actúa específicamente sobre las larvas del mosquito, lo que genera cristales que dañan sus paredes intestinales y provocan su muerte antes de que alcancen el estado adulto.
