Una decisión del Gobierno nacional provocará un fuerte incremento en las facturas de electricidad de los hogares de menores ingresos en las provincias del norte del país. Desde el 1 de marzo y hasta el 30 de abril, el esquema de subsidios energéticos establece una reducción del bloque de consumo con tarifa subsidiada a 150 kWh, por lo que todo consumo que supere ese límite deberá pagarse a precio pleno. Frente a esta decisión, Formosa, Chaco y Corrientes enviaron un documento a la Secretaría de Energía para pedir que se eleven los bloques subsidiados hasta 550 kWh.
La medida afecta especialmente a los usuarios con subsidios de regiones de clima cálido, donde el consumo eléctrico suele ser más elevado debido al uso intensivo de ventiladores y equipos de aire acondicionado durante gran parte del año.
El nuevo esquema forma parte del sistema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF) que el Gobierno implementó en enero. Ese esquema establecía inicialmente un bloque subsidiado de 300 kWh durante los meses de verano y de 150 kWh en períodos templados.
Sin embargo, tras reclamos de gobernadores del norte argentino, el Gobierno nacional decidió aplicar durante los meses de diciembre, enero y febrero una ampliación del beneficio para regiones cálidas. En ese período, el bloque subsidiado se elevó a 370 kWh mensuales para zonas cálidas y hasta 550 kWh para las zonas consideradas muy cálidas, entre ellas Formosa, Chaco y Misiones.
"El pedido de revisión y elevación a 550 kWh de los bloques subsidiados para el mes de marzo en los usuarios NEA se fundamenta en las altas temperaturas de la región y los altos consumos, de igual o mayor magnitud que en los meses precedentes, según surgen de los registros públicos de CAMMESA", señalaron en el documento.
Impacto en las facturas
Con el nuevo esquema, los usuarios residenciales con subsidios pasarán a tener solo una fracción de la energía subsidiada que tenían durante el verano. El excedente del consumo deberá abonarse a precio pleno.
Además, la Secretaría de Energía de la Nación, encabezada por María Tettamanti, dispuso una reducción gradual del nivel de subsidios. La bonificación inicial del 75% sobre el costo de la energía comenzará a disminuir progresivamente hasta llegar al 50% hacia fin de año para los hogares que continúan dentro del esquema de subsidios.
El impacto económico de esta decisión es significativo. Según estimaciones basadas en los costos de energía establecidos por el Gobierno nacional, una familia de una zona muy cálida que en febrero pagó $20.939 por un consumo de 550 kWh, en marzo deberá pagar $53.330 por el mismo consumo.
Esto implica un incremento cercano al 166% en la factura eléctrica para hogares de menores ingresos de la región. En comparación, en el resto del país, donde el bloque subsidiado baja de 300 kWh a 150 kWh, el impacto estimado en las facturas ronda aumentos de hasta el 57%.
