Las provincias del Norte argentino, entre ellas Formosa, comenzarán a experimentar en los próximos meses el impacto del recorte en los subsidios energéticos dispuesto por el Gobierno nacional. Aunque la medida entró en vigencia el 1 de marzo, el aumento en las facturas de electricidad recién se reflejará entre mayo y junio debido al sistema de facturación diferida.
El cambio principal radica en la reducción del bloque de consumo subsidiado. Durante los meses de verano los usuarios contaban con un tope de hasta 550 kWh mensuales con tarifa subsidiada. Sin embargo, desde marzo ese límite se redujo drásticamente a solo 150 kWh, lo que implica que todo consumo que supere ese nivel será facturado a tarifa plena.
Esta modificación genera especial preocupación en el Norte Grande, donde las altas temperaturas se extienden más allá del verano. En provincias como Formosa, marzo y abril suelen registrar valores superiores a los 40 grados, lo que obliga a mantener un alto consumo energético, principalmente por el uso de equipos de refrigeración.
A pesar de que el cambio ya está vigente, su impacto no se verá de manera inmediata en las facturas. El presidente de la empresa Recursos y Energía Formosa S.A. (REFSA), Fernando de Vido, explicó que las distribuidoras facturan el consumo con un retraso de entre 45 y 90 días. Esto significa que las boletas que actualmente reciben los usuarios corresponden a consumos realizados entre diciembre y comienzos de febrero, cuando aún regía el esquema de subsidios más amplio.
En este sentido, el consumo correspondiente a marzo comenzará a reflejarse en las facturas con vencimiento en mayo, mientras que la segunda parte de ese mismo período impactará en junio.
Desde el sector eléctrico advierten que los incrementos aplicados en el costo de la energía son significativos. Según estimaciones, los aumentos dispuestos por el Gobierno nacional alcanzan hasta un 5.000% en el precio de la energía y hasta un 10.000% en la potencia en algunos casos, lo que podría traducirse en subas considerables en las facturas finales.
Frente a este escenario, las provincias del Norte Grande solicitaron la continuidad del esquema de subsidios de verano, argumentando que las condiciones climáticas de la región justifican un tratamiento diferencial. Sin embargo, hasta el momento no hubo respuestas favorables por parte de la Nación.
Desde las distribuidoras, en tanto, remarcan que no son responsables de la fijación de precios, sino que actúan como intermediarias. Aproximadamente el 75% del valor de la factura corresponde a generación, transporte e impuestos definidos a nivel nacional, mientras que solo el 25% restante pertenece al Valor Agregado de Distribución (VAD), que cubre los costos operativos locales.
De esta manera, el impacto del recorte de subsidios ya comienza a generar preocupación en la región, donde se anticipan aumentos que podrían afectar fuertemente el bolsillo de los usuarios en los próximos meses.
