Delcy Rodríguez, "la zarina" designada presidenta encargada de Venezuela

04 de enero, 2026 | 20.10

Delcy Rodríguez, designada ‍presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro por parte de las fuerzas estadounidenses, es una figura influyente de la política local, así como una ‍defensora de la ortodoxia económica que ⁠se ha esforzado por forjar relaciones con el sector privado. 

Conocida por ser amante de la ropa de lujo, Rodríguez, de 56 años, ha acumulado un enorme poder durante más de una década en la vida pública, lo que le ha valido el apodo de "la zarina".

Maduro la bautizó "tigresa", por su férrea defensa del gobierno socialista que encabezó por más de una década y hasta el sábado.

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"Ella es dulce, pero también tiene su toque de firmeza", dijo en mayo Orlando Camacho, presidente de Fedeindustria, en un foro del pequeño grupo empresarial.

Rodríguez fue vicepresidenta desde 2018, ‌y en paralelo ha ejercido primero el cargo de ministra de Finanzas ⁠y luego el de Hidrocarburos. También fue ministra ⁠de Comunicación, canciller y presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente. 

Trabaja en estrecha colaboración con su hermano, Jorge Rodríguez, jefe de la Asamblea Nacional. Son hijos del guerrillero izquierdista Jorge Antonio Rodríguez, ‍quien fundó el partido revolucionario Liga Socialista en la década de 1970, y fue detenido en 1976 por su supuesta participación en el secuestro de ⁠un empresario estadounidense. 

Jorge Antonio murió bajo custodia de la policía ‌después de haber sido torturado, de acuerdo con su familia. Maduro lo ha elogiado en discursos como un héroe de la izquierda venezolana.

Delcy Rodríguez es abogada especialista en derecho laboral, y vivió nueve años entre Francia e Inglaterra realizando posgrados.

Juega tenis de mesa y participa en competencias con su hermano, actividades que divulgan en sus redes sociales. Le gusta ‌la ropa ‌de lujo, que suele mostrar en algunas de sus apariciones públicas. 

Como vicepresidenta implementó una política ortodoxa de recorte del gasto público, limitación del crédito y anclaje cambiario para frenar el alza de precios, tras años de hiperinflación en medio de las duras sanciones de Estados Unidos.

Pero no le ha temblado el pulso ​para dar un giro en parte de su estrategia y depreciar con fuerza la moneda local, debido a la menor oferta de dólares. 

Durante su gestión, logró mantener la producción de petróleo en un promedio de alrededor de 1,1 millones de barriles por día el año pasado, pese a la difícil situación del sector debido a la falta de inversión y la envejecida infraestructura.

Horas después de que Maduro fuera depuesto por las fuerzas de Washington, y en lo que hasta ahora ‍ha sido su única aparición pública, exigió su liberación y dijo que es "el único presidente de Venezuela".

Su papel en la cartera de Finanzas y de Hidrocarburos la ha puesto en estrecho contacto con compañías extranjeras como Chevron, algo que la diferencia de una parte del Gobierno. 

A veces descrita por líderes de la industria como una "workaholic", Rodríguez asiste a numerosos eventos del sector ​privado, algo que otros funcionarios públicos dejaron de hacer durante años. 

Además, es la funcionaria que viaja con mayor frecuencia a China, Rusia y Turquía, algunos de los aliados más importantes de Venezuela.

Trump, quien ​fue el primero en anunciar que Rodríguez había asumido como presidenta al detallar la operación que puso fin al mandato de Maduro, originalmente la elogió, pero horas después ⁠la amenazó, diciendo que podría correr la misma suerte que su predecesor.

"Si ella no hace lo que debe, va a pagar un precio muy grande, probablemente más grande que Maduro", dijo el republicano en una entrevista dada a conocer el domingo.

(Redacción Reuters. Editado por Javier Leira)