En un remoto estado venezolano, la vigilancia se intensifica tras ataques de barcos estadounidenses

28 de noviembre, 2025 | 08.10

ters) -Los bombardeos estadounidenses contra presuntos barcos cargados de drogas han intensificado la vigilancia por parte de las autoridades en el remoto estado de Sucre, en el noreste de Venezuela.

El aumento de las patrullas por parte de agencias de seguridad y simpatizantes del partido gobernante ha alimentado el temor entre los residentes locales, dijeron cuatro residentes y un visitante reciente.

Sucre, cuyo estrecho istmo oriental se extiende hacia el Caribe hasta aproximadamente 11 kilómetros de Trinidad y Tobago, fue el hogar de algunas de las más de 80 personas que han muerto hasta ahora en la campaña de ataques de las fuerzas de Washington frente a las costas venezolanas y en el Pacífico.

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El estado es el segundo más pobre de Venezuela y alrededor del 60% de sus habitantes trabajan para el gobierno.

Reuters informó el sábado que Estados Unidos se prepara para lanzar una nueva fase de operaciones relacionadas con Venezuela.

El gobierno del presidente Donald Trump afirma que los ataques han perjudicado las operaciones de los cárteles de la droga, incluidos los grupos que, según afirma, están liderados por el presidente venezolano, Nicolás Maduro.

Las autoridades de Venezuela siempre han negado cualquier implicación en delitos y acusan a Estados Unidos de buscar un cambio de gobierno con el objetivo de controlar los recursos naturales del país, especialmente sus vastas reservas de petróleo.

El aumento de la vigilancia podría indicar el deseo del Gobierno de Maduro de controlar más estrictamente una región dominada durante mucho tiempo por la delincuencia, incluido el narcotráfico.

Dos familiares de personas de Sucre que murieron en los ataques a embarcaciones, quienes pidieron permanecer en el anonimato por temor a represalias, afirmaron que recibieron la visita de la policía y funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) poco después de las incursiones.

Las autoridades registraron sus domicilios y les advirtieron que no publicaran en redes sociales sobre la muerte de sus seres queridos. Los familiares afirmaron no haber recibido información oficial ni tener conocimiento de ninguna investigación sobre las muertes de sus familiares.

Washington no ha publicado detalles sobre los venezolanos fallecidos en los ataques y Caracas no ha revelado sus nombres. No se han recuperado los cuerpos de los hombres y las familias no han podido realizar sus funerales.

Cuatro residentes de la ciudad costera de Güiria, cuya economía se sustenta principalmente del contrabando marítimo, incluyendo drogas, y que se ha visto afectada por los ataques, dijeron a Reuters que han observado un aumento en el número de personal de seguridad desde mediados de septiembre, y que las patrullas se han incrementado en las últimas dos semanas.

El Ministerio de Comunicaciones de Venezuela, encargado de atender todas las consultas de prensa del Gobierno, no respondió a una solicitud de comentarios sobre el aumento de la actividad de seguridad en Sucre. Las autoridades afirman que el país es una democracia y que las fuerzas de seguridad actúan conforme a la ley.

Reuters no pudo determinar el por qué del envío de más agentes a Sucre, pero la contrainteligencia y la vigilancia de tropas y ciudadanos, especialmente de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y el SEBIN, son pilares del Gobierno de Maduro, según observadores internacionales, organizaciones de derechos humanos, exsoldados y legisladores de la oposición.

La DGCIM, sancionada por Estados Unidos y bajo investigación de la Corte Penal Internacional, ha sido acusada de abusos sistemáticos, incluyendo tortura y ejecuciones extrajudiciales. La vigilancia del SEBIN se centra en figuras de la oposición, periodistas y otros.

El personal que patrulla en Sucre a veces va de civil y utiliza autos y camionetas, según testigos, quienes afirmaron ser reconocibles por no ser de la ciudad. En otros casos, los testigos vieron a agentes uniformados del SEBIN, las Fuerzas Armadas, la DGCIM y la Policía Nacional realizando patrullajes, especialmente de noche.

"Pasan muchas veces por las mismas zonas, a toda hora. Antes no se afincaban tanto, ahora están en todo momento en cada una de las calles", comentó un dirigente comunitario quien solicitó omitir su nombre por seguridad.

"NO HAY DINERO CIRCULANDO"

Un comerciante, que también habló bajo condición de anonimato, dijo que la mayoría de los patrullajes se realizan en motocicletas y vehículos policiales. Las patrullas incluyen miembros civiles de grupos motociclistas aliados del partido gobernante, conocidos como "colectivos".

"Todos están organizados por el Gobierno, van en conjunto los civiles con los policías supervisando las calles", dijo. "Todo parece que está en calma, salvo que incrementó la vigilancia en el pueblo".

Las patrullas, que según los lugareños aumentaron tras el anuncio de ejercicios militares conjuntos entre Estados Unidos y Trinidad y Tobago a finales de octubre, han dado lugar a arrestos, dijeron dos de los residentes.

Los residentes también informaron sobre la presencia de puestos de control en algunas zonas y dijeron que a menudo no está claro quién los dirige.

La economía local de Güiria, que además del narcotráfico también se sustenta en parte del comercio informal de alimentos y otros productos con Trinidad y Tobago, muestra signos de estancamiento.

"Solo hubo movimiento en los comercios recientemente por el pago de los bonos que da el Gobierno, porque del resto no se ve el dinero en las calles", dijo un empleado de una tienda de alimentos.

"Ya no salen embarcaciones de ningún tipo hacia Trinidad y Tobago. Ni de migrantes, ni de personas que compran mercancía allá para vender acá y menos de los que lleva productos venezolanos para vender allá, que esa era otra forma de hacer dinero. Todo está muerto prácticamente", concluyó.

En Carúpano, ciudad en la costa norte de Sucre, un exresidente que la visitó recientemente comentó que la DGCIM ha establecido un centro de mando en un hotel estatal en la cercana localidad turística de Río Caribe y que la actividad en espacios públicos ha disminuido debido a la mayor presencia de las fuerzas de seguridad.

"La gente del pueblo sabe que hay gente que no son de la comunidad, no son de ahí. Gente que está caminando por ahí como civiles, pero son de inteligencia del gobierno", señaló el exresidente. "Por eso hay tanto hermetismo, no se habla de eso, porque no saben si alguien los escucha".

Con información de Reuters