Limpieza étnica, petróleo y geopolítica: los intereses detrás del reconocimiento de Israel a un territorio separatista en África

Somalilandia declaró su independencia de Somalia en 1991, pero ningún país del mundo lo reconoció. Casi 35 años después, Israel se convirtió en el primero en hacerlo. El mismo Estado que no reconoce la autodeterminación de los palestinos, defendió ese principio ahora en África. ¿Por qué?

03 de enero, 2026 | 00.05

Israel tomó de imprevisto a todo el mundo al reconocer la soberanía de Somalilandia en los últimos días de 2025 y se convirtió en el primer país en hacerlo formalmente desde la declaración de la independencia de ese territorio separatista en 1991. Esta decisión desató el repudio y rechazo del mundo árabe y de varios países de África, quienes lo describieron como un hecho “contraproducente y dañino” para la región. El guiño del premier israelí Benjamín Netanyahu en este momento, lejos de ser un acto de respeto a la autodeterminación de los pueblos, oculta otros intereses: abrirse paso a la estratégica ruta comercial del mar Rojo y a los recursos naturales existentes en la costa somalí, y, según denunció el propio gobierno de Somalia, encontrar un lugar a donde deportar de manera forzada a los palestinos de la Franja de Gaza y concretar la limpieza étnica que tantas propusieron miembros de su gabinete y de su partido. 

Vista aérea de Hargéisa, capital de Somalilandia.

Somalilandia es una región del noreste de la República de Somalia, el país que rodea el último extremo del cuerno de África, posicionado justo en la puerta que divide al mar Rojo y el océano Índico, la ruta comercial más transitada del mundo. La región de las somalías ocupaba toda la costa angular del oriente africano, desde su actual extremo sur hasta entrado al mar Rojo, donde hoy está Yibuti. Eran tres somalías: la francesa (actual Yibuti), la británica (Somalilandia) y la italiana (el resto del territorio).

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Con la descolonización que fomentó Naciones Unidas en la década de 1960, en el contexto de la Guerra Fría, la Somalia francesa se constituyó como país independiente por influencia de Estados Unidos, proclamándose como Yibuti, hoy sede de múltiples bases militares de potencias extranjeras como Estados Unidos, China, Francia y Japón.

Las otras dos partes restantes fueron unidas en una sola para constituir la República de Somalia, que en 1969 se convirtió en un Estado socialista por influencia soviética hasta 1991, cuando su líder Mohamed Siad Barré cayó junto el resto del bloque comunista. En ese entonces Somalilandia intentó cortarse sola y separarse del resto del país, pero nunca logró reconocimiento formal de ningún país.

“Hoy por hoy Somalilandia es reivindicado por sus habitantes. Ellos se sienten somalilandeses. Y quieren separarse de Somalia porque lo sienten un Estado fallido, con fuerte presencia militar y con altos niveles de violencia. Ellos se sienten exitosos al lado del caos que perciben en la república somalí, se creen ejemplo de paz y desarrollo”, explicó para El Destape el periodista Fernando Duclos, quien en 2013 visitó ese territorio.

¿Somalilandia como destino para para los palestinos gazatíes?

La semana pasada, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió a su aliado israelí Benjamín Netanyahu en su lujoso resort de Florida. Muchos rumores surgieron en la prensa internacional e israelí de esa reunión, uno de ellos fue que ambos habrían encontrado un lugar para trasladar a los palestinos que expulsen -o como ellos sostienen, que "quieran emigrar voluntariamente"- de la Franja de Gaza: Somalilandia. 

Cuando Israel se convirtió en el primer país en reconocer a ese territorio separatista, los rumores se multiplicaron y varios países de la Unión Africana y del mundo islámico se apuraron a rechazar la versión nunca oficializada. Hasta el presidente de Somalia, Sheikh Mahmud, dio entidad al rumor y afirmó en una entrevista el miércoles pasado que está convencido que intentarán trasladar forzadamente a gazatíes a Somalilandia. 

Poco sirvió que las autoridades de Somalilandia habían rechazado los rumores. "Jamás se ha negociado ni albergar ni transferir gente desde Gaza y cualquier otra declaración al respecto es falsa y llama al engaño", aseguró el canciller del gobierno de Somalilandia, Abdirahman Dahir, en una entrevista concedida al canal israelí KAN la semana pasada.

Campamentos de desplazados por los ataques de Israel en Gaza

“Aunque como retórica es vendible, es difícil de aplicar. El traslado por tierra sería imposible porque Sudán está en guerra y Egipto no lo permitiría. Y el traslado por agua tampoco sería viable, porque al Mar Rojo lo controlan Sudán, Egipto y Arabia Saudita. Ninguno de los tres va a estar de acuerdo de trasladar a los gazatíes. Y menos todavía de trasladar gente de un país reconocido a otro que no es reconocido”, opinó Bryan.

En los últimos años, Israel avanzó sobre Medio Oriente con una impunidad poca antes vista. Hace sólo unos días, reivindicó que en 2025 lanzó más de 20.000 ataques contra al menos cinco países y los territorios palestinos ocupados, donde es acusado de estar cometiendo un genocidio contra los palestinos de la Franja de Gaza. El reconocimiento de Somalilandia es visto por la mayoría de los vecinos como una nueva escalada. Después de todo, el Cuerno de África también es una región donde confluyen petróleo, geopolítica y guerra, y donde cualquier movimiento en falso puede convertirse en una chispa con consecuencias imprevisibles.

Peso estratégico y mina de recursos naturales en escasez

La posición geográfica de Somalilandia en esa región es estratégica. Ubicado en la frontera sur de Yibuti, está justo frente a Yemen en el último tramo del golfo de Adén antes de mezclarse con el mar Rojo. Es el penúltimo país en vigilar ese acceso comercial clave. Frente a su costa navegan más de la mitad de los buques comerciales que cruzan desde el europeo mar Mediterráneo al Océano Índico, a través del canal de Suez en Egipto. Y no es menor otro factor: por Suez y el mar Rojo navegan alrededor de dos millones de barriles de petróleo y gas licuado por día, es decir entre el 8 y el 10 por ciento del comercio mundial de estos productos.

Ubicación geográfica de Somalilandia en el Cuerno de África.

Aparte de eso hay un dato sustancial: a finales de 2024 y principios de 2025 fueron encontrados sobre las costas somalíes yacimientos de hidrocarburos durante una campaña conjunta de excavaciones que el gobierno somalí hizo junto a Turquía, uno de sus aliados. Las estimaciones hablan de una capacidad extractiva de 20.000 millones de barriles de petróleo y gas licuado, lo que dispararía hacia arriba a la inestable economía somalí.

“Ese el punto que más incomoda a Israel. Porque las últimas exploraciones conjuntas que hicieron Somalia y Turquía aumentan las rispideces de Turquía con Israel, que ya tienen un historial previo”, explicó a El Destape el analista en relaciones internacionales Kevin Bryan. “Tanto Netanyahu como el turco Tayyip Recep Erdogan se disputan la influencia en Medio Oriente. Turquía apoya al gobierno nuevo de Siria mientras que Israel apoya a los opositores kurdos y a los drusos. También entran las fricciones en Gaza, donde Turquía respalda al gobierno de Hamás en la Franja”, agregó Bryan.

Benjamin Netanyahu y Recep Erdogan, reunidos en 2023.

Turquía en su avanzada diplomática sobre el mundo árabe supo mantener relaciones con la mayoría de los países de la zona. Desde Estambul hablan con Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Jordania, Siria y Qatar, lo que le garantiza una buena influencia en el mar Rojo. Israel corre de atrás esa carrera, porque tiene pocos aliados y muchos enemigos. “Tener una alianza con Somalilandia le abriría la puerta a Israel a tener una base militar en el mar Rojo, cosa que ellos no tienen ni allí ni en el Golfo de Adén. Y encima de todo, eso los pone justo en frente de Yemen y de los hutíes, un pueblo con mucha enemistad con los israelíes. Los hutíes están con Irán, el otro actor de peso en el mundo árabe”, explicó Bryan.

Pero también, aparte de la política hay una cuestión mediática que lleva a Israel a meterse en el tema Somalia y el cuerno de África. “Israel con esto se garantiza la oportunidad de meterse en una zona en la que en más de 30 años nunca pudo entrar, como lo es el golfo de Adén, y volver a recuperar algo presencia en la tapa de los medios del mundo con este anuncio”, indicó Fernando Duclos para este medio.

Israel y Emiratos Árabes, una amistad silenciosa

En su acotado abanico de potenciales amistades, Israel mantiene una cercanía respetuosa con Emiratos Árabes Unidos, la otra potencia de la península arábiga que se disputa con su vecino Arabia Saudita la supremacía de esa región. Aunque desde Tel Aviv no hubo grandes gestos con Abu Dabi, la capital emiratí, ambos países comparten bando en el otro gran conflicto del golfo de Adén: la guerra civil en Yemen, dividida en tres frentes, con el bando de los hutíes apoyados por Irán, el gobierno central de Adén respaldado por Arabia Saudita y, por último, los separatistas del sur respaldados por Emiratos Árabes, Israel y otros países.

“Israel apoya al Consejo de Transición del Sur para restablecer Yemen del Sur, que está justo en el golfo de Adén y que es sostenido por Emiratos Árabes frente a Arabia Saudita, que apoya al gobierno central yemení, mientras que los rebeldes hutíes son respaldados por Irán”, señaló Bryan para este portal.

Este tema abre un frente de influencia geopolítica en la región, porque los saudíes y los iraníes pese a la tensa tregua que mantienen desde mediados de 2025, comparten un enojo común con Israel. Emiratos Árabes Unidos surge como un tercero en discordia capaz de compartir intereses con Tel Aviv frente a los dos gigantes del mundo árabe. Si Somalilandia ganara adeptos en el reconocimiento de su independencia, podría arrastrar a otros países de Oriente Medio y de África con conflictos entre nacionalismos internos a la misma situación.

Riesgo de balcanización en un punto clave para el comercio mundial

“La idea de que Israel haya reconocido a Somalilandia puede ser la caja de pandora para que otros países con situaciones similares puedan ser reconocidos, como Yemen del Sur por ejemplo”, señaló Bryan. Y eso lleva a la acción a otros actores regionales como Arabia Saudita que está “muy comprometido en evitar la balcanización de la región con la división de países como Yemen y Sudán”, continuó el analista.

“Nadie quiere la desestabilización de la zona. Porque no se trata sólo de una posible balcanización. Hay intereses económicos en el medio también”, sumó Duclos. “Somalia es el corazón del mundo en materia de comercio internacional y todos quieren tener presencia ahí. Si se acepta la independencia de Somalilandia también se debería reconocer a Puntland y a Jutlandia, las otras dos facciones separatistas de Somalia. Si ya Somalia es un descontrol, peor sería con cuatro nuevos países surgidos de su territorio. Por eso la comunidad internacional es muy cuidadosa en este tema también”, agregó.

Tanto la Unión Africana como la Unión Europea rechazaron el gesto israelí con Somalilandia, porque ambos continentes están expuestos a fuertes presiones internas por sus propios conflictos separatistas. "Existe un amplio abanico de potenciales nacionalismos que podrían explotar y que, si vos sentaste una carta de reconocimiento a un estado de este tipo, puede ser un arma de doble filo a futuro", concluyó Kevin Bryan.