Falsa tregua: niños de Gaza se juegan la vida cada vez que van a la escuela

Cientos de familias gazatíes cuentan los riesgos con los que conviven para poder mandar a sus hijos al colegio, después de dos años sin escolarización y con el 98% de las escuelas destruidas por las bombas israelíes.

07 de enero, 2026 | 18.21

Día a día, las familias de Gaza hacen esfuerzos inhumanos para poder llevar a sus hijos a la escuela. Los reiterados ataques israelíes destruyeron alrededor del 98% de las escuelas en toda la Franja, por lo que la mayoría de los niños gazatíes tienen que educarse en las escuelas de campaña que pudieron levantar, sobre los escombros del desastre israelí, las pocas organizaciones humanitarias a las que Israel les permitió el paso en el territorio. Lejos de la emoción que representa poder estudiar, las familias gazatíes aseguran que todos los días viven "capítulos de terror" para poder llevar a sus hijos a clases.

Tulin es una niña palestina de siete años que hace poco pudo volver a la escuela después de dos años. Ella y su familia son del norte de la Franja de Gaza, en Beit Lahiya, donde se levantó un aula improvisada para poder garantizar el retorno a clase de miles de niños palestinos. Aunque Tulin lo vive con alegría, su madre cuenta que convive con el miedo: Beit Lahiya es una localidad cercana a la línea amarilla que Israel y Estados Unidos fijaron como frontera, por lo que están expuestos a las posiciones militares israelíes en esa zona, en un contexto de completa inseguridad.

"Hasta que mi hija llega a la escuela camino con el corazón en la mano", contó la madre de Tulin al canal Al Jazeera. A veces, admite, la sigue casi sin que la niña se de cuenta para asegurarse de que llegue a salvo. "Siento que hay peligro, pero quiero que aprenda. Si no fuera por esta situación, estaría en segundo grado. Estamos decididos a que estudie", explicó. Como ella, cientos de familias gazatíes optaron por enviar a sus hijos a escuelas de emergencia montadas en carpas, ante la destrucción casi total del sistema educativo formal.

El trayecto hasta el aula es tan riesgoso como la permanencia en ella. Tulin explicó al canal que le teme a los espacios abiertos, donde no hay paredes que la protejan de balas perdidas o bombardeos. Pero dentro de la carpa la situación no mejora: las paredes de lona no ofrecen resguardo alguno. Aun así, los chicos se sientan en el suelo y tratan de aprender. La maestra contó que cuando comienzan los disparos, les ordena a los alumnos que se tiren al piso. “Les decimos ‘a dormir’ y rezamos para que no haya heridos”, cuenta.

Los datos de UNICEF sobre el colapso educativo en Gaza

Un informe reciente del Fondo Internacional de Emergencia de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés), explicó que el 98% de las escuelas del territorio palestino sufrió daños de diversa magnitud desde el inicio de la guerra en octubre de 2023, y el 88% necesita una reconstrucción completa o una rehabilitación integral. El impacto humano es devastador: unos 638.000 niños en edad escolar y otros 70.000 en edad preescolar perdieron dos años lectivos completos y ya enfrentan un tercer año sin escolarización normal.

Aunque UNICEF y organizaciones asociadas lograron poner en marcha más de un centenar de centros de aprendizaje temporales que asisten a unos 135.000 estudiantes, las secuelas psicológicas son profundas. Los equipos de campo detectaron retrocesos en el desarrollo de los chicos, con traumas severos y dificultades en el habla. A esto se suma un bloqueo casi total al ingreso de materiales educativos: desde el inicio de la guerra, prácticamente no entraron libros ni insumos escolares a Gaza. Es por esto que UNICEF lanzó la campaña "De vuelta al aprendizaje", destinada a unos 200.000 niños, con contenidos básicos y actividades recreativas para atender primero la salud emocional.

Sin embargo, desde la agencia advirtieron que sin un levantamiento de las restricciones y sin garantías de seguridad, el derecho a la educación "seguirá siendo una promesa lejana" para toda una generación que hoy aprende, literalmente, bajo fuego.