El uso de medicamentos con GLP-1 en las primeras etapas del embarazo no debe ser motivo de preocupación

08 de junio, 2026 | 18.32

​El uso de fármacos GLP-1 para tratar la diabetes o la obesidad en el primer trimestre del ‌embarazo, antes de que la ‌mujer se dé cuenta de que está embarazada, no es motivo de alarma, sugiere un nuevo análisis a gran escala de los datos.

Estos medicamentos, entre los que se incluyen el semaglutido de Novo Nordisk, comercializado como Ozempic y Wegovy, y el tirzepatido de Eli Lilly, comercializado como Zepbound ​y Mounjaro, no se ⁠recomiendan durante el embarazo porque se desconoce su seguridad ‌para el feto y los estudios en animales ⁠han sugerido posibles riesgos.

Investigadores de ⁠la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard analizaron 3.572 embarazos en mujeres que tomaban fármacos GLP-1 antes de la ⁠concepción, incluidas 1.467 mujeres con diabetes tipo 2.

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Examinaron los ​resultados que se produjeron al continuar el ‌uso de GLP-1 durante el ‌primer trimestre, comparándolos con los casos en los que ⁠no se continuó con la medicación.

Tras tener en cuenta los factores de riesgo individuales, el riesgo de muerte fetal fue del 29,7% con la continuación de la medicación frente ​al 27,1% sin ‌ella, una diferencia que no se consideró estadísticamente significativa.

La continuación del tratamiento tampoco pareció aumentar sustancialmente los riesgos de bajo o alto peso al nacer o de malformaciones congénitas graves, aunque las estimaciones de ⁠estos resultados fueron imprecisas.

A medida que el uso de GLP-1 entre las mujeres en edad reproductiva se vuelve más frecuente, "esto proporciona cierta tranquilidad con respecto a la exposición involuntaria a los GLP-1 en las primeras etapas del embarazo", afirmó el director del estudio, el Dr. Jeremy Brown.

Los fármacos GLP-1 pueden mejorar la fertilidad ‌en algunas mujeres obesas mediante la reducción de peso y una mayor sensibilidad a la insulina. Además, se ha descubierto que la tirzepatida, en particular, compromete la absorción de los anticonceptivos orales, lo que puede contribuir a embarazos accidentales.

Las guías médicas ‌aconsejan suspender los fármacos de GLP-1 al menos uno o dos meses antes del embarazo. "Nuestro estudio por sí solo no puede cambiar ‌esas recomendaciones", afirmó ⁠la Dra. Sonia Hernández-Díaz, autora principal del reporte publicado en Annals of Internal Medicine.

No es posible ​garantizar que los medicamentos sean seguros, pero las mujeres que los utilizaron antes de descubrir que estaban embarazadas no deben alarmarse, señaló.

Con información de Reuters