Elecciones en Perú: se define la presidencia con las últimas promesas de los candidatos

Keiko Fujimori y Roberto Sánchez hicieron sus últimas arengas previo al balotaje del próximo domingo, con promesas de cambio y estabilidad en un país que tuvo siete presidentes en los últimos 10 años.

05 de junio, 2026 | 18.51

Los candidatos Roberto Sánchez y Keiko Fujimori cerraron este jueves 4 de junio sus campañas con sus actos concentrados en Lima, bajo la presencia miles de asistentes que demuestran el nivel de polarización vigente en esta elección.

La derechista Keiko se juega todo en su cuarto intento por llegar al poder. Prometió devolver la presunta estabilidad que para ella representó el legado de su padre, el dictador Alberto Fujimori, cuando gobernó de facto el país durante los años 90'.

Por su parte Sánchez, autoproclamado heredero del presidente destituido Pedro Castillo, pretende restablecer el equilibrio de poderes e impulsar una reforma constitucional mediante referéndum para lograr "una nación soberana para todos los peruanos".  

Tras la seguidilla de destituciones que tuvo Perú el último tiempo, con las caídas de Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí, el país se sostiene con el interinato de José María Balcázar, electo en febrero por el Congreso unicameral que lo eligió para ocupar la presidencia hasta la asunción del nuevo gobierno. En ese escenario, 35 aspirantes se lanzaron a la carrera presidencial en la primera vuelta, que tuvo un nivel de fragmentación que no permitió a ningún candidato alcanzar al menos el 20% de los votos.

Keiko Fujimori salió primera con el 17%, mientras que detrás de ella estuvieron peleándose Roberto Sánchez y Rafael López Aliaga por entrar al balotaje en el segundo puesto, lugar que finalmente consiguió Sánchez al alzarse con el 12%. La jornada electoral estuvo marcada por escándalos y retrasos en la entrega de boletas, por lo que tuvo que votarse en dos días para asegurar la participación de la mayoría y tomarse varias semanas para el escrutinio definitivo.

Los cierres de campaña de Fujimori y Sánchez

Fujimori, que ganó la primera vuelta y se presenta por cuarta vez consecutiva a la primera magistratura peruana, se esforzó por mantenerse con un discurso a favor de la reconciliación nacional y el "restablecimiento del orden".

Ayer, durante su cierre en las afueras del Estado Monumental de Lima, se presentó como la opción para devolver la estabilidad al país "tras una década por la que han pasado ocho presidentes" en una sucesión de destituciones "promovidas por el Congreso". El dato que ignora es el que la mayoría de ellas se lograron con los votos del fujimorismo.

"Esta elección nos va a permitir elegir el rumbo: si es que queremos avanzar en unidad o retroceder y quedarnos atrapados en el odio, el insulto y la venganza. Nosotros representamos progreso, ellos representan retroceso. Nosotros representamos reconciliación, ellos los que buscan es dividir a todos los peruanos", señaló la hija y heredera política del dictador Fujimori. También dijo que ella solo tiene "permiso" de sus hijas para gobernar por los cinco años de un solo mandato, sin buscar una eventual reelección como buscó su padre, que gobernó durante diez años antes de renunciar por fax desde Japón.

Por su parte, Sánchez habló en el céntrico Campo de Marte, sobre la principal Avenida de la Peruanidad, frente a miles de militantes a quienes les prometió devolver el equilibrio de poderes en el país e impulsar un referéndum para construir "una nación con soberanía para todos los peruanos". También le agradeció al electorado por ponerlo "frente a frente a Fujimori" en la segunda vuelta, para ser él quien ponga "el fin al caos, la corrupción y la impunidad" que representa la candidata.

"Abajo el fujimorismo, abajo la corrupción, porque vamos a saber derrotarlo, podemos ser pobres pero no somos corruptos", cerró Sánchez al final del acto.

Sánchez aprovechó la oportunidad para reivindicar la figura de Castillo, al que prometió indultar de la condena de 11 años y 5 meses de cárcel por el presunto intento de golpe de Estado que habría querido liderar a finales de 2022, donde ordenó cerrar el opositor Congreso para evitar que tratasen de destituirlo en apenas año y medio.