Abelardo de la Espriella asumió formalmente como presidente de Colombia este viernes 7 y, minutos después de su investidura, salió de la Universidad de Cali para dirigirse al batallón Pichincha, una de las bases militares más importantes del país situada también en Cali. Desde allí prestó su primer discurso frente a una extensa formación militar, que se mantuvo de pie mientras les dirigió la palabra. El nuevo mandatario prometió llevar a Colombia hacia "la regeneración económica con iniciativa privada" y liberar al país del "odio y el resentimiento".
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Tras una campaña electoral reñida y con denuncias del presidente saliente Gustavo Petro hacia Donald Trump por injerencia electoral, el ultraderechista De la Espriella se consagró como el vencedor en primera y segunda vuelta frente al oficialismo petrista, que llevó a Iván Cepeda como candidato. El conservador colombiano tuvo el apoyo directo e indirecto de Trump durante toda la campaña, pese a que se resistió hasta pasada la elección general a mostrar su afinidad por De la Espriella.
Colombia se sumó así al bloque de países gobernados por la derecha en la región, bajo el paraguas ideológico de la Casa Blanca. Antes y después de ganar, "el Tigre" Abelardo aseguró que buscaría acercarse a toda costa a Estados Unidos, con quien comparte su agenda de seguridad y retórica belicista y de adoración por las fuerzas armadas. En su asunción estuvo acompañado por el presidente argentino Javier Milei, por su contraparte chilena José Antonio Kast y por el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, además de otra decena de líderes conservadores de la región.
En un principio, Abelardo quiso ser investido presidente y asumir el poder en la base militar de Popayán, en el estado del Cauca, al sur del país. Sin embargo, el saliente Petro no autorizó y, frente a las críticas que tuvo de otros sectores de la política colombiana –y no solo de la izquierda–, tuvo que recalcular y pidió permiso para hacerlo en la Universidad de Cali, lo que finalmente consiguió. Pero encaprichado en querer mostrarse junto a los militares colombianos, se retiró sin avisar del acto de asunción para irse hasta el batallón Pichincha, a pocos kilómetros de allí.
Acercamiento a Estados Unidos y “derrotar sin tregua al narcoterrorismo”: el discurso de De la Espriella frente a militares
"Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad", expresó el nuevo mandatario en su discurso frente a un centenar de uniformados en el campo de entrenamiento del Cantón Militar Pichincha. En esa línea, agregó que con él llegó la hora de "cerrar un largo capítulo de resignación nacional". Además, se manifestó estar decidido a combatir con mano dura a guerrilleros y narcos, en un giro que estrecha lazos con Washington y da por terminadas las negociaciones de paz.
Delante de los militares, se comprometió a “derrotar sin tregua al narcoterrorismo” y dio “la orden perentoria” a las fuerzas armadas a combatir a las bandas del narcotráfico. “El Tigre ha llegado y sabrán lo duro que muerde cuando se trata de defender al pueblo colombiano”, arengó.
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"Colombia necesita una regeneración que destierre el odio y el resentimiento para volver a reconocernos como hijos de una misma patria y, por encima de nuestras diferencias ideológicas, podamos abrazarnos bajo el mismo tricolor", explicó el flamante nuevo jefe de Estado.
"Además, nuestro país necesita una fuerte regeneración económica que fortalezca la iniciativa privada, la inversión, la confianza y el empleo digno", afirmó De la Espriella, sobre el final de su discurso.
Además de los presidentes latinoamericanos, participaron delegados de la Casa Blanca liderados por el fiscal general de Estados Unidos y varios cancilleres, incluido el de Israel. También dijo presente el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en momentos en que una fuerte crisis sacude la institución madre del futbol por su intento de privatizar el Mundial.
