El Gobierno de los Estados Unidos elevó a cerca de 37.500 millones de dólares el costo financiero acumulado de la guerra con Irán. La cifra abarca la totalidad de las operaciones militares desplegadas desde el ataque por sorpresa lanzado el pasado 28 de febrero por fuerzas estadounidenses e israelíes, en momentos en que Washington y Teherán mantenían conversaciones diplomáticas para intentar reflotar un acuerdo nuclear.
El número fue revelado por el secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, durante una comparecencia ante una comisión del Senado. El funcionario se presentó en el Capitolio para defender el pedido del presidente Donald Trump de una partida presupuestaria adicional de 87.600 millones de dólares destinada al Pentágono para hacer frente a los compromisos operativos y salariales de las Fuerzas Armadas hasta el 30 de septiembre. "Las estimaciones que tenemos a día de hoy son 37.500 millones de dólares. Sin estos fondos adicionales, haremos frente a carencias críticas", advirtió Hegseth ante el Congreso.
Durante la audiencia, senadores de la bancada demócrata cuestionaron con dureza la solicitud de fondos extraordinarios, señalando una contradicción entre la exigencia de más recursos y las reiteradas declaraciones públicas de Trump, quien había afirmado semanas atrás que Irán se encontraba prácticamente derrotado y sin capacidad militar relevante.
"Reconozco que aún tienen capacidades, sin duda. Pero la cantidad de daño infligido durante esta serie de operaciones los ha puesto en el peor lugar en el que han estado jamás", respondió Hegseth para justificar la necesidad de financiamiento "urgente".
La tensión económica coincide con una nueva escalada en el terreno. En los últimos días, las fuerzas armadas estadounidenses intensificaron los bombardeos sobre objetivos iraníes argumentando presuntas violaciones a los memorandos de entendimiento. Teherán rechazó de plano las acusaciones, denunció el quebrantamiento del alto el fuego y respondió con ataques con drones y misiles contra bases e intereses de Washington en Oriente Medio, un escenario de represalias cruzadas que amenaza con descarrilar de forma definitiva la mesa de negociación de paz.
Con información de EuropaPress.
