Cuando se cumpla una semana de la nueva guerra coordinada y empezada por Estados Unidos e Israel contra Irán, pero que ya generó una onda expansiva a los países del Golfo Pérsico, el líder de la Casa Blanca Donald Trump va a recibir a un grupo de 12 mandatarios de la región con el objetivo de promover los ideales de "libertad, seguridad y prosperidad" en el continente americano. Entre los presidentes que serán de la partida estará Javier Milei y el salvadoreño Nayib Bukele, a esta altura ya un modelo a seguir para los líderes de la región y uno de los presidentes con mayor nivel de aceptación dentro y fuera de El Salvador.
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Para la Casa Blanca, el grupo de doce países que se encontrarán el próximo sábado forma una "coalición histórica" para trabajar en contra del narcotráfico y la inmigración masiva. Una afirmación bastante cierta dado que en principio los gobiernos de El Salvador y Ecuador tienen acuerdos de seguridad con Estados Unidos, el primer recibe a los inmigrantes deportados en su cárcel de máxima seguridad CECOT y el segundo busca hace meses la manera de reactivar las bases norteamericanas que estuvieron en Manta. Además, ayer Daniel Noboa confirmó que dio inicio a "operaciones conjuntas" con Estados Unidos en contra de "organizaciones terroristas".
En el acaso argentino, la alineación en materia de seguridad es absoluta. Este mismo miércoles, el ministro de Defensa y teniente general Carlos Alberto Presti participa de una cumbre sobre seguridad hemisférica convocada por el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, junto a delegaciones de otros quince países. Argentina viene de firmar en febrero un económico y de inversiones recíprocas con Washington, que es un calco del que ya firmó El Salvador y el precauerdo que Estados Unidos también trabajó con Ecuador y Honduras.
A los presidentes de Argentina y El Salvador se sumarán el chileno, José Antonio Kast, el boliviano, Rodrigo Paz Pereira, el costaricense, Rodrigo Chaves, el dominicano, Rodolfo Abinder, el ecuatoriano Daniel Noboa, el francoguayanés Mohamed Alí, el hondureño Tito Asfura, el panameño Raúl Mulino Quintero, el paraguayo Santiago Peña, y el primier ministro de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Biessessar.
La cumbre de presidentes de derecha y extrema derecha se da también a pocos días de haberse cumplido dos meses de la intervención de Estados Unidos en Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro, quien espera en Brooklyn, Nueva York, el juicio por una serie de delitos vinculados al lavado de activos y narcotráfico. La intervención norteamericana en la región fue celebrada por la mayoría de las autoridades que viajarán a Estados Unidos el sábado y el propio Trump logró cosechar un buen vínculo con la presidenta encargada de ese país, Delcy Rodríguez.
En las últimas semanas, Caracas fue un desfile de funcionarios estadounidenses que se apersonaron para seguir de cerca los cambios que exige Washington, principalmente en el mercado petrolero y de otros minerales. Entre los que estuvieron, se destacan no solo el director de la CIA, sino también el secretario de Energía de Estados Unidos y en las últimas horas llegó el secretario del Interior para tener encuentros personales con Rodríguez. El mismo Trump le dedicó un mensaje en TruthSocial a la sucesora de Maduro a quién la felicitó por "colaborar" y hacer un "excelente trabajo", y destacó que el petróleo está "empezando a fluir". En X, Rodríguez le agradeció y celebró poder trabajar en una agenda de "cooperación".
