Familiares y detenidos de ICE denunciaron negligencia médica en cárceles de EE.UU.

Más de 300 testimonios se sumaron a la denuncia de la mujer palestina que contó los abusos que sufrió mientras estaba detenida por el ICE. La mayoría de ellos coinciden en el abandono sistemático para con los enfermos y heridos durante su estadía en prisión.

02 de junio, 2026 | 20.11

Detenidos de al menos 33 estados alojados en las cárceles del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) denunciaron al personal policial por haberles negado el acceso a medicamentos para afecciones como la hipertensión, la diabetes, la depresión y el Parkinson, entre otras patologías. Entre los denunciantes hay también pacientes de cáncer y de sida, quienes alegaron "no tener respuestas durante semanas", ni ellos ni tampoco sus familiares. Algunos detenidos tuvieron, por el agravamiento de sus cuadros de enfermos, colapsos y convulsiones.

Semanas después del desgarrador testimonio de Leqaa Kordia, una mujer palestina detenida durante un año bajo control de ICE en Estados Unidos, quien expuso las ilegales e inhumanas condiciones dentro del sistema migratorio, en los últimos días se sumó la palabra de otros cientos detenidos y de sus familiares que re impulsaron la denuncia inicial de Kordia. En una nota para el periódico The Guardian, la mujer migrante de la Cisjordania ocupada relató abusos, negligencia y situaciones que, según afirma, le recordaron a su infancia bajo la ocupación israelí. En abril de 2024 fue arrestada durante una protesta pro-palestina frente a la universidad de Columbia, en rechazo al genocidio en Gaza.

Aunque los cargos fueron retirados al día siguiente, su detención derivó en un prolongado encierro bajo custodia de ICE. Según contó, durante semana tuvo que dormir en un colchón "tan fino como el papel", en un ambiente marcado por el frío constante y la falta de recursos básicos. La experiencia estuvo atravesada por múltiples situaciones de degradación que, en sus palabras, “llevarían días” de enumerar. Entre las más graves, destacó la falta de atención médica adecuada, que derivó en su hospitalización tras sufrir una convulsión, así como el acceso limitado a agua potable, que en ocasiones tenía "impurezas visibles".

Negación de medicamentos, destratos internos y abandonos sistemáticos: las crueles experiencias de los inmigrantes detenidos por ICE

Más de 300 detenidos denunciaron haber sido destratados por los efectivos de ICE en las cárceles de esa agencia desplegadas en todo Estados Unidos. La mayoría coincidieron en que haberles negado los remedios que necesitaban para sus enfermedades fue de "lo más leve" que padecieron

Un hombre albanés que no quiso dar su nombre a la prensa contó que, tras lesionársele un diente, el dolor se volvió tan insoportable que se lo arrancó después de languidecerse durante meses en un centro de detención de inmigrantes en Nuevo México, donde fue detenido y apresado. Otro ejemplo fue el de una madre hondureña de dos hijos que declaró haber sido hospitalizada por un problema cardíaco tras negársele medicamentos para la presión arterial, mientras permaneció detenida en Florida.

La campaña de deportación masiva del gobierno trumpista afectó a miles de personas durante controles migratorios rutinarios, los cuales ocurrieron tanto en controles de tráfico, como en sus hogares y en hospitales. Los índices demostraron que el 70% de ellos no tienen antecedentes penales y, además, que sus trámites migratorios son civiles y no penales, a contramano de las versiones oficiales que da la Casa Blanca a la prensa.

"Me salvé por poco": el hombre que casi perdió una pierna por la negligencia de ICE

"No podía entender por qué me trataron con tanta dureza", contó un migrante instalado en Georgia, padre de seis hijos, que también se animó a hablar en condición de anonimato por seguridad "por temor a represalias posteriores". Contó que, mientras era trasladado por los agentes de ICE hacia un centro penitenciario en Atlanta, el vehículo dio una sacudida y lo lanzó de su asiento contra un reposabrazos metálico, lo que le provocó una herida grave en su pierna izquierda. Esa lastimadura se le infectó en los días siguientes porque lo hicieron dormir en un suelo de cemento sucio entre inodoros con fugas.

Según consta en los registros judiciales, el hombre fue alojado en el Centro de Detención Stewart, en la zona rural de Lumpkin, Georgia. En esos registros figura que los titulares de la institución no respondieron adecuadamente a la solicitud de asistencia médica de ese hombre hasta que perdió el conocimiento y tuvo que ser llevado a un hospital a una hora de distancia. Allí, según su testimonio, un médico le dijo que había evitado por poco la amputación de su pierna izquierda. "Me salvé por poco me dijeron", afirmó el sobreviviente. El personal médico "no encontró registros de un caso similar", según Brian Todd, portavoz de CoreCivic, la empresa penitenciaria privada que maneja la cárcel.

"Convivo con el miedo de levantarme a la mañana y no ver absolutamente nada": el hombre que puede quedarse ciego

Un detenido que perdió un ojo y padecía glaucoma grave en el otro, contó que necesitaba dos gotas al día para mantener la poca visión que le quedaba. Pero, según contó, mientras estuvo detenido tuvo algunos días en los que las gotas nunca llegaban.

"Ahora solo puedo ver un poco de frente. A menudo parece que veo a través de una gasa", escribió el hombre en una declaración judicial. "Esto me da mucho miedo, porque temo que algún día abra los ojos y no pueda ver absolutamente nada". A eso agregó que su temor más grande es "no poder ver crecer" a su hijo pequeño.