Las temperaturas extremas, la vegetación seca y ráfagas de viento huracanadas mantienen en jaque al sur de Europa en una de las jornadas más críticas del verano. Francia, España y Grecia se enfrentan a devastadores incendios forestales que han causado la muerte de tres personas, el desplazamiento de cientos de miles de vecinos y turistas, y un nivel de destrucción que ya superó los registros históricos de 2025. La emergencia pone de manifiesto la vulnerabilidad del continente europeo, calificado por los monitores climáticos internacionales como la región del planeta que se calienta a mayor velocidad, registrando este jueves temperaturas medias 3,6 °C por encima de los promedios históricos.
La situación reviste gravedad trágica en Grecia, donde la combinación de temperaturas sofocantes y vientos extremos descontroló varios focos de fuego. En la isla de Creta, dos bomberos perdieron la vida al quedar atrapados entre los frentes mientras se desplazaban en las inmediaciones del municipio de Agios Vasilios, sumándose a la muerte de un tercer efectivo en la región del Peloponeso. Las ráfagas impidieron el despegue de la aviación hidrante, forzando la evacuación por mar y tierra de cientos de residentes y turistas en destinos populares como Krya Vrysi y Agia Galini, donde los damnificados debieron pernoctar en pabellones deportivos.
En España, la cuarta ola de calor del verano mantiene activos al menos diez incendios de gran magnitud. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, definió la coyuntura nacional como "extrema y muy compleja" debido al combo de alta temperatura, baja humedad y vientos cambiantes. "Estamos en una situación crítica, muy compleja. He solicitado formalmente a la Comisión Europea la creación de un centro regional de lucha contra el fuego con base en Baleares", sostuvo Sánchez. Desde Mallorca, confirmó el envío de una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, solicitando la instalación en las Islas Baleares de un nuevo centro comunitario especializado en la lucha contra incendios para el Mediterráneo occidental.
En el territorio español, la atención operativa se divide en varios frentes. En la provincia oriental de Castellón, los brigadistas intentan consolidar un perímetro de 82 kilómetros tras la quema de más de 9.300 hectáreas. Paralelamente, surgieron focos de alta peligrosidad en el noroeste del país: en Zamora, más de 1.000 personas fueron evacuadas en las inmediaciones del parque natural Arribes del Duero, mientras que en la provincia de León tres incendios simultáneos obligaron al desalojo preventivo de más de 300 vecinos.
Por su parte, las autoridades de Francia lograron frenar el avance del megaincendio en las afueras de Burdeos, en el departamento de Gironda, manteniendo congelada la cifra de superficie afectada en 42.000 hectáreas. En el marco de los peritajes sobre el origen del fuego, la administración local confirmó la detención de dos personas bajo la sospecha de haber provocado las llamas de manera intencional.
Aunque el repliegue de las llamas en el sudoeste francés permitió el regreso gradual de unos 60.000 de los 220.000 evacuados totales, los servicios de meteorología como Météo-France advirtieron que la alerta por calor extremo se mantiene vigente y que el foco de mayor riesgo de incendios se desplaza ahora hacia el sureste del país y el arco mediterráneo, en una temporada que ya se consagra como la más destructiva para los bosques franceses desde 2006.
Con información de Reuters
