Guatemala enfrenta una fuerte crisis de seguridad desde que en las últimas horas tres centros penitenciarios organizaran motines, al mismo tiempo que policías que realizaban tareas de custodia en las calles fueron sorprendidos con ataques armados en los cuales murieron al menos siete efectivos de la Policía Nacional Civil. El presidente Bernardo Arévalo convocó de urgencia al consejo de ministros al tiempo que se suspendieron varias actividades, incluidas las clases de este lunes.
Luego de varias horas de motín, este domingo la Policía Nacional Civil y agentes del Ejército lograron retomar el control de la cárcel de máxima seguridad Renovación I, en Escuintla, y liberaron a los rehenes. La revuelta, protagonizada por líderes de la pandilla Barrio 18, puso en evidencia la fragilidad del sistema penitenciario y obligó al Estado a desplegar operativos de alto riesgo.
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En la madrugada del domingo, el Ejército y la Policía Nacional Civil confirmaron que lograron restablecer el orden dentro del penal y rescatar a los custodios retenidos. Aunque las autoridades no precisaron la cifra de rehenes liberados, sí informaron que se neutralizó al cabecilla Aldo Ochoa, alias “Lobo”, condenado a más de 80 años de prisión y señalado como uno de los principales instigadores de la revuelta. El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, subrayó que “los terroristas no tienen por qué dirigir la agenda del Estado” y advirtió que se utilizará la fuerza cuando sea necesario para garantizar el control penitenciario.
La crisis penitenciaria, sin embargo, no se limita a Renovación I. En otros centros de detención, como Fraijanes II y Preventivo, se reportaron disturbios y la retención de personal del Sistema Penitenciario, lo que evidencia la capacidad de las pandillas para coordinar acciones simultáneas. Desde julio de 2025, cuando los líderes de Barrio 18 y Mara Salvatrucha fueron trasladados a cárceles de máxima seguridad tras la masacre en una funeraria de la capital, los motines se han vuelto recurrentes y han puesto en jaque la estrategia del Gobierno para aislar a los cabecillas.
Crisis en Guatemala: suspensión de clases a nivel nacional
En paralelo, el Ministerio de Educación anunció la suspensión de clases a nivel nacional para este lunes 19 de enero, como medida preventiva ante la escalada de violencia. La decisión busca proteger a la comunidad educativa -niños, adolescentes, jóvenes y personal docente- y se aplicará en todos los niveles, aunque los centros privados, cooperativos y municipales que ya iniciaron actividades presenciales continuarán bajo supervisión institucional. El comunicado oficial expresó solidaridad con las familias de los efectivos de seguridad heridos y fallecidos, reconociendo su labor en la protección de la población.
En este marco, diversos sectores sociales manifestaron preocupación por la capacidad del Estado para contener la violencia, en un contexto donde las pandillas demostraron poder de fuego y organización. Organismos de derechos humanos advirtieron sobre el riesgo de que los enfrentamientos se extienden a zonas urbanas, mientras que analistas señalan que la suspensión de clases refleja la gravedad de la situación y la necesidad de priorizar la seguridad sobre la normalidad institucional.
