Una comisión independiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aseguró que Israel comete "actos de genocidio" contra la población palestina en Gaza y denunció asesinatos deliberados de niños, torturas y ataques contra maternidades. Como ya es habitual, el gobierno israelí negó todo y no se refirió a la evidencia presentada: rechazó el informe y acusó al organismo internacional de pregonar una "farsa difamatoria" y de ignorar los crímenes cometidos por Hamas.
El informe, centrado especialmente en el impacto del conflicto sobre niños y adolescentes, sostiene que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) llevaron adelante ataques deliberados que provocaron miles de muertes infantiles y destruyeron "las condiciones básicas" para el desarrollo de las nuevas generaciones.
Según la Comisión Independiente de Investigación de la ONU, creada por el Consejo de Derechos Humanos en 2022, las acciones militares israelíes no solo provocaron una catástrofe humanitaria sino que además afectaron de manera permanente la capacidad de supervivencia futura de la sociedad palestina. El organismo señaló que el Estado de Israel aprovechó incluso el frágil alto el fuego vigente desde octubre de 2025 para continuar desarrollando operaciones que tuvieron consecuencias devastadoras sobre la población civil.
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La respuesta de Israel no tardó en llegar. A través de su Ministerio de Relaciones Exteriores, el gobierno calificó el informe como una “farsa difamatoria” y sostuvo que el documento omite deliberadamente las acciones de Hamás. Las autoridades israelíes afirmaron que el grupo islamista es responsable de ataques contra niños israelíes y denunciaron que utilizan a los menores palestinos como "escudos humanos" durante las operaciones militares.
Las graves denuncias de la comisión de la ONU
El informe presentado por la comisión apunta especialmente al impacto del conflicto sobre la infancia. Srinivasan Muralidhar, presidente del organismo e integrante del equipo investigador, afirmó que "incluso después de la tregua siguen muriendo niños palestinos" y advirtió que las consecuencias de la guerra serán irreversibles durante generaciones.
Entre las principales acusaciones figuran el uso de armas de precisión, incluidos drones, para atacar edificios residenciales, escuelas y campamentos de refugiados densamente poblados. Según la investigación, estas acciones provocaron la muerte de miles de menores y destruyeron los sistemas educativos y sociales fundamentales para el desarrollo de la población palestina.
La comisión sostiene que más de 21.000 niños murieron desde el inicio de las hostilidades, de acuerdo con cifras del Ministerio de Salud de Gaza que la ONU considera fiables. Los investigadores afirman que estas muertes forman parte de "una estrategia orientada a quebrar la continuidad biológica de la población gazatí", según rezó el documento final. Además, el informe denuncia que niños y adolescentes palestinos fueron detenidos en Gaza y Cisjordania, donde habrían sufrido torturas, malos tratos y distintos tipos de violencia sexual y de género dentro de centros de detención israelíes.
Acusaciones sobre maternidades, hambre y destrucción social
Uno de los capítulos más duros del documento se refiere a los ataques contra unidades de neonatología y maternidad. La comisión aseguró que incursiones militares en hospitales afectaron a recién nacidos y embarazadas, provocando un aumento de abortos espontáneos y malformaciones congénitas que podrían tener efectos duraderos sobre la población palestina.
A esto se suma la denuncia de que el bloqueo impuesto sobre Gaza derivó en una situación de hambruna que golpeó especialmente a los niños. De acuerdo a la palabra de los investigadores, la falta de alimentos y atención médica deterioró severamente la salud infantil y, en numerosos casos, condujo a la muerte por desnutrición.
La misma comisión advirtió en septiembre pasado que Israel había cometido "cuatro de los cinco actos genocidas" contemplados en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948. Entre ellos, mencionó la muerte de integrantes del grupo, la generación de daños físicos y psicológicos graves, la imposición de condiciones de vida orientadas a la destrucción parcial o total de la población y medidas destinadas a impedir nacimientos.
