Tras el ataque militar de Estados Unidos e Israel contra Irán el sábado pasado, el presidente Donald Trump especula con sumar potenciales aliados en su cruzada en Medio Oriente. En ese contexto reaparece el pueblo kurdo, la minoría étnica sin Estado más numerosa de la región, que tiene conflictos históricos con Irán. En 1991 los kurdos fueron respaldados militarmente por Washington cuando Saddam Hussein los reprimió por considerarlos "una amenaza a la integridad nacional irakí", razón por la cual hoy Trump esperaría incorporarlos como apoyo logístico y militar contra el país de los ayatolás.
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Durante años los kurdos soñaron con un Kurdistán independiente. En los últimos años, su rol como fuerza clave contra el grupo yihadista Estado Islámico reposicionó su causa en el tablero geopolítico internacional y obligó a Occidente a reconocerlos como aliados estratégicos. Hoy, ante un escenario de confrontación que involucra a Irán y a potencias regionales, algunos analistas advierten que las milicias kurdas, especialmente las del norte de Irak y Siria, podrían tener un rol importante.
Los orígenes y reclamos del pueblo kurdo
La historia de los kurdos se remonta, según varios historiadores, al año 612 a.C., cuando los medos dominaron parte de la región antes de ser anexados por el Imperio persa. Con el paso de los siglos, y tras las invasiones árabe-musulmanas, los kurdos adoptaron el islam, pero mantuvieron su lengua y una identidad cultural diferenciada, incluso divididos en numerosos principados.
Durante siglos, esos territorios fueron disputados por el Imperio otomano y el persa. Tras la caída del Imperio otomano después de la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Sèvres de 1920 contempló la posibilidad de un Estado kurdo. Sin embargo, los intereses de las potencias occidentales redibujaron las fronteras en función de sus propias conveniencias estratégicas, otorgando zonas kurdas a Siria e Irak y dejando la mayor parte bajo control turco.
Desde entonces, los movimientos independentistas kurdos surgieron en los cuatro países donde están presentes. En Turquía, el principal actor fue el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), organización considerada terrorista por Ankara, capital turca tras la Primera Guerra, y sus aliados occidentales. El conflicto armado iniciado en 1984 entre Turquía y el PKK dejó más de 40.000 muertos y, aunque hubo procesos de paz y ceses del fuego, la desconfianza persiste.
La presencia militar estadounidense en Medio Oriente les sirvió a los kurdos como apoyo frente a los ejércitos de Turquía, Siria, Irán e Irak, pero con el retiro de las tropas ordenado por Trump para priorizar el frente contra Teherán los deja a su suerte, por lo que hoy su futuro es incierto. Algunos analistas aseguran que podrían ser "exterminados" por la cuarteta de países donde están instalados, aunque otros sostienen que podrían tener un papel importante contra Irán.
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La chance de que los kurdos se involucren en un eventual conflicto más amplio contra Irán no es menor, especialmente considerando que una parte significativa de la población kurda vive en territorio iraní. Cualquier movimiento en esa dirección podría desatar tensiones internas y regionales, las cuales en su mayoría serían adversas para ellos.
