Jordania es uno de esos rincones del planeta que parecen sacados de una película, pero con una gran carga histórica y cultural. Ubicada en el corazón del Medio Oriente, esta nación árabe tiene una identidad única que combina la hospitalidad de las tribus del desierto con la sofisticación de sus ciudades modernas.
Dónde queda Jordania: la ubicación del país en el mapa
Jordania se encuentra en el suroeste de Asia y se caracteriza por no tener salida al mar, excepto por un pequeñísimo acceso al Mar Rojo en el sur, a través del Golfo de Aqaba. El país rodeado de vecinos con mucha historia: limita al norte con Siria, al noreste con Irak, al este y sur con Arabia Saudita, y al oeste con Israel y Cisjordania.
La mayor parte del territorio jordano es una gran meseta desértica, pero cuenta con un paisaje es muy variado. En la zona oeste, el terreno se hunde en el Valle del Jordán, que forma parte del Gran Valle del Rift. Ahí se puede encontrar el Mar Muerto, que es el punto más bajo de la superficie terrestre, se trata del famoso mar donde el agua es tan salada que flotás sin ningún esfuerzo.
Un breve repaso por su historia milenaria
La historia de Jordania es, considerada por muchos, la historia de la civilización. Por sus tierras pasaron todos: desde los antiguos nabateos -que esculpieron la famosa ciudad de Petra en la roca- hasta los romanos, los bizantinos y los cruzados. Durante siglos, fue un punto de paso obligado para las caravanas comerciales que conectaban Oriente con Occidente.
El país estuvo bajo el dominio del Imperio Otomano hasta después de la Primera Guerra Mundial. Luego, quedó bajo administración británica (como el Emirato de Transjordania), Gran Bretaña reconoció su independencia parcial en 1923, aunque alcanzó su independencia total en 1948, convirtiéndose en el Reino Hachemita de Jordania.
Tras el fin de las hostilidades con el recién creado Estado de Israel en 1950, Jordania tomó una decisión trascendental: anexó Cisjordania y Jerusalén Este. Esta administración duró hasta 1967, cuando Israel recuperó esos territorios durante la Guerra de los Seis Días. Los años siguientes fueron de una tensión interna altísima. Entre 1970 y 1971, el país sufrió enfrentamientos directos entre el gobierno y las guerrillas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), un conflicto que terminó con la expulsión de esta organización de suelo jordano.
En 1988, el rey Hussein decidió renunciar a cualquier reclamo territorial sobre Cisjordania, cediendo esa representatividad a la OLP en favor de la causa palestina. Recién en 1994, el rey Hussein selló la paz definitiva con Israel, consolidando a Jordania como un mediador fundamental en la región. Tras su fallecimiento en 1999, su hijo Abdalá II tomó las riendas del país, manteniendo vivo el legado de la dinastía hachemita. Se trata de uno de los linajes más importantes para el islam, ya que son considerados descendientes directos del profeta Mahoma.
En la actualidad, Jordania es mucho más que sus sitios arqueológicos. Su capital, Amán, es una metrópolis vibrante donde lo viejo y lo nuevo conviven en cada esquina. Aunque es un país con pocos recursos naturales (el agua es un bien realmente escaso), ha sabido invertir en su gente y en el turismo.
