La Organización de las Naciones Unidas (ONU) tomó distancia de la visita a Cuba de John Ratcliffe, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), y dejó en claro que su propia misión en la isla tuvo un objetivo "exclusivamente humanitario" y que no tuvo "nada que ver" con el viaje del jefe de los espías. La aclaración llegó después de que ambos viajes coincidieran en La Habana, en medio de la delicada crisis económica y energética que atraviesa el país caribeño.
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"Mi visita coincidió con la del director de la CIA. Nosotros salíamos cuando ellos llegaban, y nuestra misión fue, por supuesto, puramente humanitaria", afirmó Edem Wosornu, responsable de la División de Respuesta a las Crisis de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, durante una conferencia de prensa en la sede del organismo en Nueva York celebrada este viernes.
La funcionaria encabezó una misión de cuatro días junto a Altaf Musani, representante del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud. Durante la visita, ambos se reunieron con autoridades cubanas y con diplomáticos extranjeros para evaluar el deterioro de las condiciones de vida y la necesidad de facilitar el ingreso de ayuda internacional.
Según detalló Wosornu, la delegación mantuvo encuentros con el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel; con el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda; y con funcionarios de las áreas de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior. También dialogaron con 24 embajadores acreditados en la isla, incluido el encargado de negocios de Estados Unidos, Michael Hammer.
"Todos coincidieron en que la situación humanitaria y la facilitación del flujo de ayuda al país son una prioridad", subrayó la representante de la ONU. La advertencia se da en medio de una creciente escasez de combustible, cortes de energía y dificultades para garantizar el abastecimiento de medicamentos y alimentos básicos en la isla.
La visita de Ratcliffe a Cuba
En paralelo, la CIA confirmó que Ratcliffe viajó a La Habana para mantener conversaciones directas con miembros del Ministerio del Interior y con responsables de los servicios de inteligencia cubanos. Entre los interlocutores estuvieron Lázaro Álvarez Casas y Raúl Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro.
La visita se produjo en medio de la presión del presidente estadounidense, Donald Trump, para que el gobierno cubano implemente reformas económicas y políticas profundas. Entre las medidas adoptadas por Washington figura un endurecimiento de las restricciones al suministro de petróleo hacia la isla, lo que agravó la crisis energética.
El gobierno cubano confirmó las reuniones con Ratcliffe en un comunicado difundido por el Granma, el periódico oficial del Partido Comunista de Cuba. "El encuentro tuvo lugar este jueves 14 de mayo, en un contexto caracterizado por la complejidad de las relaciones bilaterales, en aras de contribuir al diálogo político entre ambas naciones, como parte de los esfuerzos por afrontar el escenario actual", señalaron en el texto.
