“Es un partido de fútbol, no busquemos otra cosa”, declaró correctamente después de vencer a Suiza en el Mundial 2026, la cabeza de este equipo, Lionel Scaloni.
Aunque no es solo eso y Scaloni lo sabe. Lo sabe del mismo modo que lo saben los integrantes de su cuerpo técnico: Aimar, Samuel y Ayala. Hay una búsqueda lógica en lo que se dice de la boca para afuera y una procesión interna que ebulle por dentro.
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Apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas, en la previa de aquel 22 de junio de 1986, fecha que cumplió su cuadragésimo aniversario hace unas tres semanas, también había un cuerpo técnico que le bajaba los decibeles al ruido extrafutbolístico. Bilardo declaraba en una mezcla de castellano con inglés rudimentario que lo que iba a suceder era solo algo deportivo. “No política ni nada, este partido es solo fútbol”. Maradona respondía en la misma sintonía. “De política no hablo, yo juego al fútbol”
En aquel Azteca, estadio que volvió a ser sede para este Mundial, la selección nacional vestida de azul capitaneada por uno de los mejores argentinos de la historia venció 2 a 1 en la instancia de cuartos de final. Diego hizo dos goles eternos para la construcción de su camino de héroe. El primero con la mano. Paolo Sorrentino en su película de 2021 “Fue la mano de Dios” pone en palabras de uno de los personajes la descripción de ese hecho como “un acto político, una revolución” que “humilló a los innobles imperialistas”. El segundo, como relató Víctor Hugo Morales, fue “la jugada de todos los tiempos”.
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36 años después, otro de los mejores argentinos de la historia pudo consagrarse en Qatar después de ganar la mejor final de la historia de los mundiales. Y a tres años y medio de ese partido, probablemente tenga lugar el próximo miércoles, el segundo desafío emocional más importante para Leo y este plantel que ya ganó todo.
El método tiene coincidencias. Con la sufrida victoria ante Suiza ya consumada hubo jugadores que siguieron la senda del DT como Paredes. “Es un sueño, es lo que todo chico sueña jugar. Sabemos lo que significa para nuestro país pero es un partido de fútbol”. Dibu Martínez y De Paul tampoco le escaparon a la cuestión. “Es un partido especial por el pasado, por el Diego, por el gol con la mano”, declaró el arquero. “Es un partido con mucha trascendencia, que trae muchos recuerdos por lo que hizo Diego, por lo que sucedió en su momento”, afirmó Rodrigo.
Malvinas y una rivalidad cargada de historia
El pueblo argentino y futbolero es malvinero. No por nada cada bandera y cada estadio lucen la figura de la Gran Malvina y la isla Soledad. Y este plantel lleva la causa en su voz. Lo hizo durante el recorrido a la tercera estrella entonado “por los pibes de Malvinas que jamás olvidaré”, una canción que nació de la gente y llegó al vestuario. Lo hace ahora en los festejos cuando se une a los hinchas en el grito “Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo”.
Porque la paralela es ineludible. Esta Nación se cimentó cuando repelió dos invasiones inglesas en 1806 y 1807. Tuvo a Guemes tomando un barco arriba de un caballo, tuvo al Gaucho Rivero sublevado. Tuvo a Rosas a orillas del Paraná. Tuvo Operativo Cóndor y tuvo héroes del ‘82. Este país, aunque a veces no parezca, siempre tiene lugar para los defensores de la soberanía. Y en este otro terreno habrá otro duelo entre los imperialistas y los liberadores. Porque lo que llega es un partido generacional, especialmente para el recuerdo del hincha.
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No hay lugar para reproche alguno a estos coleccionistas de títulos que hilvanaron Copa América 2021 en el Maracaná frente a Brasil, Finalíssima 2021 frente a Italia, Copa del Mundo 2022 en Lusail frente a la vigente campeona Francia y Copa América 2024 en la misma tierra en la que sueñan con obtener el bi. Pero uno, insaciable, siempre pide algo más y en este caso es volver a ganarle un mano a mano a Inglaterra.
Messi puede, como si fuese necesario, agregarle más épica a una actuación mundialiasta que ya lo tiene como récord en presencias, récord en asistencias y récord en goles con 39 años encima. Todavía puede tachar nuevas fechas en su calendario de goleador. Por lo pronto nunca hizo un gol un 15 de julio. Siempre hay una primera vez. Como la habrá. Porque la extrañeza se mezcla con lo maravillosamente guionado de que en 22 años de competencia no haya jugado ni una sola vez contra Inglaterra. No lo hizo de forma oficial. No lo hizo en amistosos. Ni en sub20 ni en la mayor. Será la primera vez, será probablemente la única. Porque el Indio ya se lo dijo en un mensaje: “Estás para eso viejo”.
