Qué son los hooligans en Inglaterra: su historia

Un término que estuvo relacionado durante décadas a la violencia alrededor del fútbol en Inglaterra. Te contamos qué son los "hooligans" y cómo funcionan.

14 de julio, 2026 | 17.32

El fútbol inglés es sinónimo de estadios modernos y pasión fervorosa, y también son parte de esa cultura los hooligans. Este término, asociado mundialmente a los fanáticos violentos, describe a grupos organizados que convirtieron las tribunas británicas en campos de batalla. El fenómeno, lejos de ser una simple muestra de pasión desmedida, se transformó durante décadas en un problema social de raíces profundas, donde el sentido de pertenencia y la confrontación grupal desafiaron la seguridad de todo un continente.

El origen de una furia británica

Aunque la violencia en el fútbol inglés se remonta a los albores del propio deporte en el siglo XIX, el concepto moderno de "hooligan" se consolidó en la década de 1960. Los enfrentamientos pasaron de ser disturbios espontáneos a peleas planificadas entre "firmas" (las pandillas asociadas a cada club de fútbol).

Durante las décadas de 1970 y 1980, el fenómeno alcanzó su punto más crítico. Las tribunas británicas se convirtieron en trincheras de desahogo ante la crisis económica y las tensiones políticas de la época. Tragedias devastadoras marcaron un antes y un después en esta historia.

En 1985, el desastre del estadio de Heysel en Bélgica, provocado por disturbios de hinchas del Liverpool que causaron la muerte de 39 personas, llevó a la UEFA a prohibir a los clubes ingleses competir en Europa por cinco años. La posterior tragedia de Hillsborough en 1989 obligó al gobierno de Margaret Thatcher a implementar reformas drásticas, eliminando las tribunas de pie y aumentando el control policial, lo que transformó definitivamente la fisonomía de la Premier League.

Hinchada inglesa en tribuna enfrentada con la policía. (Crédito de foto: The Sporting News)

La exportación de la violencia a los Mundiales

El hooliganismo no se quedó dentro de las fronteras de la isla; se convirtió en un artículo de exportación temido en cada cita mundialista. A medida que la selección de Inglaterra viajaba por el mundo, miles de estos fanáticos la seguían, trasladando su agresividad a escenarios internacionales.

Su presencia en las Copas del Mundo comenzó a ganar notoriedad en España 1982 y alcanzó picos de máxima tensión en Italia 1990 y Francia 1998, donde los violentos choques con la policía local y con hinchadas rivales en las calles de Marsella acapararon las portadas de la prensa global.

Para combatir esta pesadilla de violencia, la justicia británica debió implementar medidas severas, como la retención obligatoria de pasaportes antes de los torneos y la prohibición de viajar a miles de personas con antecedentes, logrando mitigar, aunque nunca extinguir del todo, la amenaza de los hooligans en el extranjero.