Soja: el dulce yuyo maldito

El Centro de Estudios Agrarios difundió un informe sobre la cadena de valor que mayor divisas genera en nuestro país: "El complejo oleaginoso". Un tema central en la agenda actual del país.  

23 de septiembre, 2022 | 00.05

El trabajo del Centro de Estudios Agrarios comienza con un panorama de la importancia de la oleaginosa en el mundo, los principales países productores de soja, aceites y harinas, como así también del comercio exterior países exportadores e importadores. El “comercio global de porotos de soja, en la cual China es el principal importador con una participación de más del 60% del mercado” debido al potencial agroindustrial del Gigante Asiático. Los principales países exportadores de porotos, soja sin industrializar, “son Brasil con más del 50%, EE.UU. con más del 32% y, en menor medida, Argentina, Canadá y Paraguay, con menos del 5% cada uno”. Esto cambia en cuanto a los subproductos, es decir la soja industrializada, en el cual Argentina ocupa el primer lugar para harina y aceites de soja.

Continúa con un análisis de la estructura primaria, la agroindustria y el comercio exterior de la cadena sojera argentina. Muestra que son “casi 60 mil productores sojeros, 57.780 según SISA 2021, de los cuales el 10% concentra el 56% de la producción”, de ese 10%, los 10 principales grupos de siembra ocupan superficies de más de 80 mil hectáreas cada uno entre campos propios y alquilados. También destaca quienes son los grupos con capacidad de acopio, es decir los que venden “el servicio de depósito y despacho de granos”, encargados “de secado, zaranda, fumigación, merma volátil y gastos generales”, además de guardarlos para luego transportarlos  a los puertos, para lo cual también “suministran camiones para el traslado de granos”, dice el informe mientras presenta infografía con los principales actores de siembra y acopio.

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En materia de agregado de valor y comercio exterior, el informe muestra el gran crecimiento de la agroindustria procesadora de oleaginosas, que “en el año 2000, tenía una capacidad de molienda diaria de 92 mil toneladas; en el 2005 llegó a 132 mil; en 2010 a 172 mil y, actualmente, supera las 200 mil toneladas diarias”, destacando que “Argentina tiene una capacidad de molienda superior a 60 Mtn anuales, que se distribuyen entre 45 plantas en actividad, que pertenecen a las 31 empresas”. De las cuales, basados en datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), “en 2021 solo 8 empresas concentran el 93,27%” de la exportación de aceite y harina de soja. El trabajo muestra que “las 5 primeras agroexportadoras concentran cerca de 60% de los negocios, en tanto que si se suman las otras cinco empresas de top 10 supera el 90% de las ventas de exportación totales”.

Analiza y describe los motivos por los que la cadena de valor oleaginosa argentina es de alta competitividad global, destacando que a las condiciones de la biosfera y biodiversidad de la región pampeana, a lo que se le suma el conocimiento de punta, es decir ciencia y tecnología aplicada a través de la articulación público-privada, y la proximidad de salida al océano Atlántico que le otorga la Cuenca del Plata, mal llamada hidrovía.

Se destaca el apartado: “Las ganancias de los productores y los inversores”. En el que desmenuza los números de la soja por hectárea, tomando los datos de un análisis que realizó Carlos Pagni el 29 de agosto de 2022, y un informe de la BCR. Este último muestra que el 70% del área cultivada en la región se realiza en campo alquilado,e ante lo cual los analistas del Centro de Estudios Agrarios afirman que “sin dudas es negocio alquilar un campo a un costo de entre 16 y 18 qq/Ha de soja, aunque esto represente entre un 38 y 42% de lo cosechado de soja por hectárea (rinde de 42 qq/Ha)”. 

Para respaldar la afirmación, analizan qué sucedería si en vez de invertir en producción de soja, se invierte en el sector financiero, para lo que toman “las tasas de plazo fijo en dólares del Banco Nación son del 1.75% (entrar en la página y simularlo), es decir que por cada 1 dólar invertido obtendría en un año USD 0,0175 en el Nación” y  “los bancos digitales, como por ejemplo en Marcus, el banco digital de Goldman Sachs, que ofrece una tasa de 2,7% (de las más altas del mercado), es decir que por cada 1 dólar invertido obtendría USD 0,027”. Con lo cual concluye que “aunque representan menos riesgos, ninguna alternativa financiera se acerca a los USD 0,06 por dólar que analiza Pagni, o de los USD 0,10 por dólar de retorno que se obtienen por invertir en Soja de 1° en campo alquilado, según el informe de la BCR”.

El siguiente apartado, “Economía Bimonetaria y Dólar Influencer”, analiza la importancia de la moneda norteamericana en la cadena de valor oleaginosa argentina, explica cuáles eran los pedidos del sector para modificar el tipo de cambio. “Si bien el productor nunca tuvo contacto con dólares en billetes físicos, las variantes del dólar influencer (Blue, CCL o MEP) consiguieron el objetivo de influir en su economía cotidiana”, afirma el informe del CEA. Destacando que esta situación se agrava cuando “el principal sector generador de divisas está dominado por 20 grupos que concentran las mayores extensiones de siembra, los principales acopios (donde se guardan los granos) y el alrededor del 90% las agro-exportaciones”.
Finalmente, el informe del Centro de Estudios Agrarios expone conclusiones y una propuesta de salida, “Conduciendo al Capital”, en la que proponen una intervención inteligente del Estado compitiendo en la producción y el comercio exterior de productos agroalimentarios. Para lo cual se basan en la acción conjunta de YPF Agro y Vicentin, lo que los analistas del CEA llaman “La Dupla Ganadora”.

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María Rizzo

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