Bolivia volvió al FMI tras 20 años y le exigen al Presidente que muestre la "letra chica"

Bolivia volvió a tener financiamiento del FMI después de 20 años a cambio de ajustar la política monetaria y tener un dólar más flexible. Apenas se conoció, el Vicepresidente salió a pedir explicaciones y avivó nuevamente la interna en el Gobierno.

30 de julio, 2026 | 17.47

A ocho meses de que asuma el presidente de derecha Rodrigo Paz, Bolivia firmó un acuerdo con el Fondo Monetario internacional (FMI) después de 20 años. Se trata de un préstamo de 1.900 millones de dólares para "respaldar el programa de reformas económicas" que inició el nuevo Gobierno. A horas de su anuncio, el vicepresidente Edmand Lara cargó contra el desembolso y exigió conocer su "letra chica", del que "depende el precio del pan, del diésel, la luz y el futuro" del país.

"Hemos estado implementando un programa económico que permita la reconstrucción de la economía boliviana, la estabilización de la macroeconomía, la recuperación de la competitividad, mejorar el clima de inversión, la productividad y la transparencia de las cuentas públicas", dijo el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza Yáñez, al detallar el acuerdo con el FMI.

Previamente, el organismo de crédito dio detalles del plan técnico de 36 meses por 1.900 millones de dólares, destinado a "respaldar el programa de reformas económicas" iniciado por la gestión de Paz. "Se espera que ayude a catalizar financiamiento adicional del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y otros socios para el desarrollo, contribuyendo a un paquete de financiamiento más amplio de más de 5.000 millones de dólares durante el período del programa", se indicó en un comunicado.

El detrás del acuerdo y las críticas del Vice

Según explicó Joana Pereira, quien lideró las negociaciones del FMI, el Gobierno boliviano deberá "ajustar la política monetaria" y avanzar hacia un régimen cambiario "más flexible", dos elementos "esenciales para respaldar la estabilidad de precios, eliminar las distorsiones del mercado cambiario y reconstruir las reservas internacionales" del país.

Las primeras críticas al acuerdo, que tiene su último antecedente recién en el año 2005, fueron del propio vicepresidente Lara, quien está enemistado con Paz desde que llegaron al Gobierno en noviembre del año pasado. "Tengo el deber de decirles la verdad completa. Un comunicado no puede quedarse solo en lo macroeconómico. El pueblo boliviano tiene derecho a conocer la letra chica. De eso depende el precio del pan, del diésel, de la luz y el futuro de nuestros hijos", dijo Lara durante una rueda de prensa.

El Vice reconoció que la búsqueda de financiamiento internacional "es parte de enfrentar la crisis" pero pidió explicaciones sobre cuáles serán las consecuencias en los precios básicos de la economía, que impactarán en el bolsillo de los bolivianos. "El pueblo necesita saber si hay compromiso de unificar o flexibilizar el tipo de cambio del dólar; si se va a recortar o focalizar el subsidio a los hidrocarburos; y qué obras van a sufrir para bajar el déficit fiscal. No podemos enterarnos cuando ya suban los precios en los supermercados y las farmacias", se quejó.

La llegada de este nuevo desembolso se da a seis años de que la exmandataria de facto Jeanine Áñez solicite un último préstamo. Aquél crédito, de US$327 millones, fue devuelto luego en 2021 por el expresidente Luis Arce, quien lo calificó de "irregular y oneroso".

Según el último reporte del Banco Central de Bolivia (BCB), la deuda externa de Bolivia se situó en 14.357,7 millones de dólares al cierre del primer semestre de 2026.