En un movimiento que sacudió el tablero político del norte de Santa Cruz, el intendente de Caleta Olivia, Pablo Carrizo, solicitó en las últimas horas la renuncia de todos sus secretarios. La medida, que busca oxigenar una gestión desgastada por la crisis, se produce en un contexto de extrema tensión entre los municipios y el gobierno de Claudio Vidal.
Según indicaron medios locales, la decisión no implica un desplazamiento masivo inmediato, sino una instancia de revisión profunda. El objetivo es evaluar el cumplimiento de metas en áreas clave y optimizar los recursos públicos en una ciudad que enfrenta desafíos estructurales y demandas sociales crecientes, como la de los trabajadores municipales.
La crisis en Caleta Olivia no es un hecho aislado, sino un síntoma del complejo escenario que atraviesa el territorio santacruceño bajo la gobernación de Vidal. Desde que asumió, el mandatario provincial mantuvo una postura de ajuste fiscal, marcada por la auditoría constante de las cuentas públicas y una relación tirante con los intendentes debido al déficit municipal.
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Para Carrizo, la maniobra que establecerá cambios en su Gabinete es también un mensaje político hacia Río Gallegos. En una provincia donde el gobernador exige gestiones eficientes y austeras, el intendente intenta demostrar que está dispuesto a sacrificar su propia estructura para alinearse con los tiempos de ajuste.
Caleta Olivia, motor del flanco norte, padece problemas de infraestructura y una dependencia vital de la actividad petrolera, que también atraviesa un momento de desinversión. Por estas horas, el intendente analiza caso por caso. Se espera que en los próximos días se confirme quiénes deberán dar un paso al costado en este nuevo esquema.
Santa Cruz en alerta: la crisis económica no da tregua y cierra un local por día en la provincia
La provincia del sur registra el cierre diario de un comercio y la pérdida de miles de puestos de trabajo, según cámaras empresariales y analistas. Las declaraciones de la ministra de la Producción, Nadia Ricci, profundizaron el malestar al asegurar que en Río Gallegos existe un “exceso de locales”, sin considerar la caída del consumo ni las consecuencias de la crisis.
En respuesta a estas afirmaciones, el intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, habló con El Destape y aclaró: "No es exceso de comercios, sino que es consecuencia de la poca capacidad adquisitiva. La plata no alcanza, las tarifas están por las nubes. Acá vienen a pedirme trabajo porque lo perdieron en la provincia, con los subsidios pasa lo mismo. Hay una política provincial que está entusiasmada con chuparle las medias a Nación".
El jefe municipal agregó: "La apertura indiscriminada destruye el comercio local, y encima a eso le tenés que sumar el bajo poder adquisitivo de las personas de los salarios provinciales". Esto lo analizó como un disciplinamiento del gobernador a través de un ajuste salarial asfixiante a los trabajadores.
Grasso también reclamó: "Es marcado el abandono de Vidal en distintas políticas públicas, que el municipio pasa a hacerse cargo. Te abandonan para luego hacerte culpable".
